El corazón sabe de emociones y no de razones; y una catástrofe inconmensurable como es la guerra, el paradigma de las catástrofes, ya sean naturales o provocadas, genera un incremento sustancial de estados de estrés y ansiedad, de dolores torácicos, de insuficiencias cardíacas y, lo que es más peligroso, de casos de infarto agudo de miocardio, ictus y arritmias...