Infancia

Y tan lento va este caracol que le ha dado tiempo a desdibujar las cuatro letras del nombre de Patri, una adolescente de 12 años que se curó de su enfermedad en el Hospital San Rafael. Al igual que un caracol terrestre necesita paciencia y más paciencia para llegar a su destino, nos cuentan desde el Hospital San Rafael de Madrid, su concha simboliza que todas y todos nosotros tenemos que adaptar y convertir cada sitio en el que nos encontramos, aunque sea por unos días, en nuestro hogar...
Es sabido que "los planetas del sistema solar por el espacio salen a pasear" y quizá éste sea el motivo por el cual Plutón se quedó en el camino y todavía no ha regresado a su posición inicial; de hecho ahora le llaman planeta "enano", denominación que no comparte Ignacio, de 4 años de edad, quien le pinta y repinta casi de igual tamaño que a sus hermanos mayores, Neptuno, Urano, Saturno, Júpiter, Marte, Tierra, Venus y Mercurio, y orbitando orgulloso alrededor de su Sol...
"Peppa Pig" es una cerdita curiosa y extrovertida de una serie de dibujos animados. Jimena, de 5 años de edad, es muy sociable, como Peppa Pig. Comunica sus sentimientos a todos y todas los que le rodean. Una vez más lo exteriorizó en su dibujo de la pizarra pediátrica del Hospital San Rafael: "Casi estoy buena y pronto me voy a marchar a casa". Peppa Pig también se pondrá muy contenta, ya que quiere que tod@s sus admiradores estén sanos y felices....
Un sol, para iluminar la vida durante el día; una estrella, para iluminar el cielo por la noche; un conejo y un osito, para recordarnos el amor a la naturaleza; un corazón, para expresar sentimientos familiares; y una flor, para embellecer el acento de la "i" en María, una niña de 9 años de edad que dibujó su nombre bien grande en la pizarra del Hospital San Rafael para que todo el mundo supiera quién se curaba con entusiasmo en esa habitación pediátrica rodeada de todos sus seres queridos...
Cuando aparece, sin previo aviso, una secuencia de sexo, más o menos explícito, en una película o en una serie de la televisión que estás viendo con tus hijas e hijos, o cuando tus vecinos retumban su amor a través de las paredes transparentes de tu casa, ellas y ellos detectan automáticamente un nudo en nuestra garganta, como si tuvieran un sexto sentido para notar el estrés de nuestra saliva. Aprovechan cada mínima oportunidad y no paran de preguntar que si esto, que si aquello, que si lo de más allá... Nosotros rehuimos todas las respuestas y, si acaso, contestamos por peteneras...