A continuación, repasamos qué es la acalasia, cuales son sus síntomas y las posibles causas de su desarrollo.
¿Qué es la acalasia y cómo afecta al esófago?
Según la Clínica Mayo, la acalasia es un trastorno que afecta la deglución debido a un mal funcionamiento del esófago, el conducto que conecta la boca con el estómago.
Cuando los nervios del esófago se dañan, sus músculos no logran empujar con eficacia los alimentos y líquidos hacia el estómago, provocando una acumulación en el propio esófago.
Esto puede hacer que parte del contenido vuelva a la boca, a menudo con sabor amargo debido a su fermentación. La Clínica Mayo asegura que se trata de una afección poco común, que a veces se confunde con la enfermedad por reflujo gastroesofágico.
Sin embargo, en la acalasia el alimento regresa desde el esófago, mientras que en el reflujo procede del estómago.
La clínica mencionada afirma que la acalasia no tiene cura. Una vez que el músculo esofágico se ve afectado, no recupera su función normal. No obstante, los síntomas pueden aliviarse mediante procedimientos mínimamente invasivos, endoscopias o cirugía.

Principales síntomas y señales de alerta
Según la Clínica Mayo, los síntomas suelen aparecer de forma gradual y empeorar con el tiempo. Entre los más comunes se encuentran:
- Dificultad para tragar (disfagia), con sensación de que la comida se atasca en la garganta.
- Regurgitación de alimentos o saliva.
- Acidez estomacal.
- Eructos frecuentes.
- Dolor torácico intermitente.
- Tos nocturna.
- Infecciones pulmonares por aspiración de alimentos.
- Pérdida de peso.
- Vómitos.
Causas posibles
La causa exacta de la acalasia aún no se conoce. Se cree que podría estar relacionada con la pérdida de células nerviosas en el esófago, posiblemente a raíz de una infección viral o una respuesta autoinmune.
Según la Clínica Mayo, en casos raros, puede deberse a un trastorno genético hereditario o a infecciones específicas.
Factores de riesgo
Según la Clínica Mayo, algunos factores que aumentan la probabilidad de desarrollar acalasia son:
- Edad: es más frecuente entre los 25 y 60 años.
- Enfermedades asociadas: como trastornos alérgicos, insuficiencia suprarrenal o el síndrome de Allgrove, de origen genético.



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