Vista de la humareda producida por los incendios de la sierra oeste de la Comunidad desde el cerro del Viso, en Alcalá de Henares. EFE/Fernando Villar

Mala calidad del aire por los incendios. Consejos del Ministerio de Sanidad para proteger la salud

EFE | Ángel Alonso Giménez |

El humo de los graves incendios a 70 kilómetros de Madrid y la intrusión de masas de aire de origen africano provocan este sábado que el cielo de la ciudad haya amanecido con color marrón y que la atmósfera desprenda olor a quemado, lo que ha hecho que, pese a no haber riesgo para la salud, muchos vecinos y turistas hayan vuelto a ponerse la mascarilla y a cerrar las ventanas de las casas.

Según han confirmado a EFE fuentes de Emergencias 112 de la Comunidad de Madrid, no hay riesgo para la salud, pero debido a que hay cada vez más incendios más graves y al incremento de los niveles de contaminación del aire que estos provocan, ordenamos las siguientes pautas.

Informe del Ministerio de Sanidad. Toxicidad del humo

El Ministerio de Sanidad publicó a finales de junio ‘Recomendaciones sanitarias en situaciones de incendios forestales 2026’, la primera guía específica elaborada por el Ministerio para abordar los riesgos sanitarios asociados a estos episodios.

El ámbito principal que trata es el de los efectos del humo de los incendios forestales en la salud, en especial debido a las partículas finas PM2 porque, como consecuencia de los incendios, «pueden presentar una toxicidad superior a la de otras fuentes de contaminación, como el tráfico rodado, por su composición química y su elevado potencial oxidativo», señala el Ministerio.

Indica Sanidad que «pequeños incrementos en la concentración de estas partículas se asocian con un aumento de la mortalidad general del 0,7 %, porcentaje que alcanza el 1,3% en el caso de las enfermedades respiratorias».

El documento también analiza «cómo el humo puede influir en el sistema nervioso, debido a que las partículas más pequeñas tienen capacidad para alcanzar el tejido cerebral».

Recomendaciones de Sanidad

* (Los entrecomillados son de la nota de prensa del Ministerio)

Es esencial protegerse adecuadamente. Entre las principales recomendaciones:

  • Permanecer en interiores con las ventanas cerradas, y dentro evitar actividades que deterioren la calidad del aire interior —como fumar o utilizar aspiradoras— y limpiar las cenizas con paños húmedos, «evitando barrer para impedir la resuspensión de partículas».
  • Utilizar mascarillas FFP2 o N95 en caso de exposición, dado que «las mascarillas quirúrgicas, los pañuelos o las bufandas no ofrecen una protección segura frente a las partículas del humo».
  • Ante quemaduras. Si son leves, «se aconseja aplicar agua fría corriente durante un periodo de entre 20 y 30 minutos». Si son graves, «se recomienda no retirar la ropa adherida a la piel y cubrir la zona con paños limpios y secos». Importante: «no deben aplicarse hielo, aceites, pomadas caseras ni pasta de dientes sobre las lesiones».

Protegerse incendios
EFE/Brais Lorenzo

  • En relación con la salud materno-infantil, el documento destaca «la existencia de evidencia consolidada sobre el aumento del riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer en mujeres gestantes expuestas al humo de incendios forestales», apunta Sanidad.
  • Cuidado con «la especial peligrosidad de la combinación entre humo y temperaturas extremas, una situación que incrementa el riesgo de erupciones cutáneas por calor, síncopes por deshidratación y golpe de calor».

(Recordar que un golpe de calor constituye «una urgencia médica grave, caracterizada por temperatura corporal superior a 40ºC, alteraciones neurológicas y riesgo elevado de daño multiorgánico»).

  • En relación con el agua potable, la guía recomienda mantener la vigilancia ante la posible presencia de sustancias químicas o metales.
  • El Ministerio pide «especial atención en el caso de los lactantes», ya que un incremento puntual de ciertos componentes, como los nitratos, requiere un seguimiento específico para garantizar su bienestar y asegurar que no se vea alterado el transporte normal de oxígeno en su organismo.
  • Debido a que estas emergencias pueden generar «reacciones naturales de tristeza, ansiedad o sentimientos de pérdida ante el cambio del entorno y el paisaje».
  • En el caso de la población infantil, clave «ofrecer acompañamiento si se detectan cambios en su conducta» o rendimiento escolar si el incendio acaece durante el curso.
  • Buscar apoyo profesional si el malestar persiste.

Una vez extinguido el incendio

  • No ventilar viviendas ni espacios cerrados hasta recibir indicaciones de las autoridades competentes.
  • Extremar las precauciones con alimentos y envases expuestos al humo o las cenizas. En el caso de alimentos no envasados que hayan estado en contacto directo con estos elementos, la guía recomienda no consumirlos. En productos sellados, como latas o frascos, se aconseja limpiar adecuadamente el exterior del envase con agua potable o segura antes de abrirlo.
  • «Consultar de forma habitual el Índice de Calidad del Aire (ICA) y las webs específicas de las comunidades autónomas para tomar decisiones informadas sobre la ventilación del hogar o la actividad física».

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