Cuando una mujer entra a un quirófano a quitarse de encima un mioma intramural para dejar atrás el dolor, la hipermenorrea, el riesgo de infertilidad o un posible desprendimiento de placenta durante la gestación, solo cabe poner la máxima inteligencia, habilidad y sensibilidad para no dañar el útero materno; es decir, proteger su integridad física y emocional...