Las navidades suponen un punto de inflexión para las personas veganas, practicantes de una filosofía de vida que, por ética, rechaza el consumo de alimentos y artículos de origen animal. Son momentos de reuniones sociales y menús opíparos donde algunos veganos se sienten cuestionados por no degustar carnes, pescados, mariscos y derivados como huevos, lácteos o miel o, incluso por no aceptar determinados regalos.