En la atención a los menores hay prácticas que no son adecuadas, no aportan nada o incluso pueden ser perjudiciales, como prescribir los medicamentos a cucharadas y no en miligramos y sin comprobar el peso del paciente. Una guía con recomendaciones a los pediatras arroja luz sobre lo que no deben hacer.

Recomendaciones a los pediatras: lo que no deben hacer
EFE/MARIAM A MONTESINOS

Elaborada por la Asociación Española de Pediatría (AEP), la guía, recién publicada, recoge un listado con las recomendaciones a los pediatras sobre qué no hacer en los distintos ámbitos de la atención pediátrica como en primaria, urgencias, durante el ingreso hospitalario, los cuidados intensivos y el domicilio.

Si bien desde las sociedades de especialidades pediátricas han hecho recomendaciones relacionadas con su área, en el proyecto se han elaborado desde un punto de vista más transversal, según explica la coordinadora del Comité de Calidad Asistencial y Seguridad del Paciente de la AEP, Aurora Madrid en un comunicado. El objetivo es que “puedan ser útiles” para los profesionales.

Entre los ejemplos de lo que no deben haber los pediatras se encuentra por ejemplo el prescribir sin comprobar el peso actual del paciente, alergias o contraindicaciones; o administrar antibiótico cuando existe una infección respiratoria viral no complicada; o dejar de comunicar cualquier sospecha de maltrato o abuso.

Estos son los consejos sobre qué no hacer emitidas desde las diferentes sociedades de pediatras incluidas en la guía:

Comité de Medicamentos de la AEP y Grupo Español de Farmacia Pediátrica de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria ()

  • No mantener los medicamentos a la vista y al alcance de los niños o en un envase diferente del original.
  • Proporcionar información escrita sobre la medicación a los padres/personas cuidadoras, sin las explicaciones orales pertinentes y sin verificar que la comprenden.
  • Prescribir en cucharadas o prescribir exclusivamente en mililitro sin utilizar unidades de masa (como miligramos), concentración o presentación específica.
  • Prescribir sin comprobar el peso actual del paciente, alergias, contraindicaciones y posibles interacciones.
  • Almacenar los medicamentos de alto riesgo sin identificar junto al resto de los medicamentos en los botiquines de los centros sanitarios.

Sociedad Española de Urgencias de Pediatría (SEUP)

  • No iniciar un tratamiento antibiótico en un paciente con sospecha de infección del tracto urinario sin haber recogido previamente un urocultivo por método estéril.
  • Administrar antibiótico a un paciente con una infección respiratoria viral no complicada (catarro de vías altas, laringitis, bronquitis, bronquiolitis).
  • Retrasar el inicio de la antibioticoterapia empírica para obtener cultivos (sangre y/o líquido cefalorraquídeo) en un paciente con sospecha clínica de sepsis.
  • Dejar de comunicar cualquier sospecha de maltrato y/o abuso.
  • Administrar agua, leche o carbón activado tras la ingestión de productos domésticos o industriales. En casos excepcionales, una cuidadosa evaluación puede modificar esta recomendación en cuanto al uso de carbón activado.

Sociedad Española de Pediatría Interna Hospitalaria (SEPIH)

  • Efectuar el ingreso hospitalario sin comprobar la pulsera identificativa, los antecedentes alérgicos ni la hoja de tratamiento.
  • Emplear fluidos hipotónicos como fluidoterapia de mantenimiento.
  • Administrar medicamentos que no estén correctamente identificados.
  • Ocultar, encubrir y tomar actitudes punitivas ante eventos adversos ligados con la hospitalización.
  • Realizar cualquier traspaso de cuidados entre profesionales de forma delegada, sin que esté presente alguno de los responsables de la asistencia.
pediatras qué no hacer
UCI pediátrica en el Hospital Infantil Niño Jesús de Madrid. Foto cedida

Sociedad Española de Cuidados Intensivos Pediátricos (SECIP)

  • Prolongar la duración del tratamiento antibiótico más tiempo del recomendado.
  • Demorar el inicio de alimentación enteral sin que esté contraindicada. Prolongar la duración del tratamiento antibiótico más tiempo del recomendado.
  • Dar de alta sin supervisión sanitaria a un paciente que ha recibido sedación para un procedimiento antes del restablecimiento de su situación basal previa.
  • Demorar la colocación de un acceso intraóseo en un paciente en parada cardiorrespiratoria o peligro inminente de parada por canalizar una vía venosa central.
  • Trasladar un paciente pediátrico antes de su estabilización en las mejores condiciones posibles en el hospital emisor.

Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP)

  • Retirar el gluten de la dieta sin causa justificada.
  • Tratar faringoamigdalitis con antibiótico sin confirmar la etiología bacteriana (mediante test rápido de detección de antígeno o cultivo).
  • Utilizar fármacos de baja utilidad terapéutica en el tratamiento de la rinofaringitis aguda (como mucolíticos, expectorantes, antitusígenos, antihistamínicos, descongestivos, antibióticos o corticoides).
  • Prescribir en el asma fármacos inhalados sin educar al niño y la familia en la técnica adecuada a cada edad.
  • Retrasar la administración de adrenalina por vía intramuscular en la anafilaxia.

Sociedad Española de Neonatología (SENEO)

  • Realizar una técnica invasiva en el neonato sin haber valorado y manejado el dolor con medidas farmacológicas y/o no farmacológicas.
  • Mantener antibioticoterapia empírica sin justificación clínica o microbiológica.
  • Realizar cambios de apósitos de vías centrales diariamente de forma rutinaria.
  • Separar al binomio madre e hijo/a siempre que haya una alternativa posible.
  • Pinzar precozmente el cordón umbilical en recién nacidos a término o prematuros tardíos que no precisen reanimación.