pubalgia Lamine Yamal
El delantero del FC Barcelona Lamine Yamal, en el partido contra el Celta de Vigo de la jornada 12 de Laliga EA Sports. EFE / Brais Lorenzo.

¿Qué es una pubalgia como la que padece Lamine Yamal? Definición, síntomas y tratamientos

La pubalgia es una dolencia que afecta a la zona del pubis, concretamente en la región donde se insertan los músculos abductores, es decir, en la parte baja del abdomen y de la zona púbica. Aunque es una lesión frecuente entre deportistas, especialmente en futbolistas, como actualmente es el caso de Lamine Yamal, jugador del FC Barcelona, puede en realidad afectar a cualquier persona que se expone a actividades o movimientos repetitivos de miembros inferiores.

La pubalgia, en efecto, viene provocada por la exigencia física derivada a su vez de movimientos repetitivos que implican cambios de dirección, aceleraciones y esfuerzos abdominales intensos. Por eso, en deportes como el fútbol, correr o el hockey suele darse con más frecuencia.

No es una enfermedad en sí, apunta Sanitas en su web, sino un conjunto de síntomas que reflejan la sobrecarga o lesión de las estructuras que se insertan en la región ilio-pubiana.

Síntomas y causas

El principal síntoma de la pubalgia es el dolor localizado e intenso en el centro de la pared anterior de la sínfisis púbica, una zona que une los dos huesos del pubis en la parte delantera de la pelvis. 

Este dolor puede irradiarse hacia los aductores o el abdomen y suele intensificarse con el esfuerzo físico. En algunos casos, el cuadro puede comenzar con una lesión menor, como en una rodilla, y evolucionar hasta comprometer los aductores y el abdomen, generando una “fase aguda” de dolor.

Algunos estudios médicos señalan que los futbolistas jóvenes tienen mayor probabilidad de sufrir pubalgia, lo que se debe, principalmente, a dos factores. 

jugadores pretemporada
Jugadores del Atlético de Madrid en un entrenamiento. EFE/Armando Arorizo

Uno tiene que ver con las condiciones de los terrenos de juego, que suelen ser de peor estado en categorías inferiores (campos de fútbol de hierba artificial, por ejemplo). El otro es de tipo fisiológico: la unión del tendón del aductor con el hueso de la sínfisis púbica aún no está completamente madura. Esta situación puede provocar ‘microarrancamientos’ que generan zonas de dolor agudo. 

Además, la pared abdominal en los deportistas jóvenes suele ser más débil, lo que agrava el desequilibrio entre la fuerza de los aductores y la resistencia abdominal.

Otros síntomas serían:

  • Dolor al levantarse de la cama o cambiar de posición
  • Dolor tras periodos de sedestación largos
  • Cojera intermitente
  • Sensación de rigidez en la zona púbica.
  • Disminución del rendimiento deportivo.
  • Molestias al toser o estornudar.
  • Dolor al realizar ejercicios abdominales y ejercicios que impliquen sobre todo a los aductores.

Tratamientos y recuperación

El tratamiento de la pubalgia puede ser conservador o quirúrgico, dependiendo de la gravedad del cuadro. En la mayoría de los casos, los especialistas recomiendan iniciar un tratamiento conservador que incluye fisioterapia, trabajo específico con preparadores físicos y ejercicios para fortalecer la zona abdominal y estabilizar la pelvis. 

Este enfoque busca evitar la cirugía, que solo se considera cuando el dolor persiste y el deportista empieza a perder capacidad de rendimiento.

El proceso de recuperación suele implicar sesiones de fisioterapia y trabajo en gimnasio, como se ha visto en casos recientes de futbolistas profesionales. 

Una mujer corre por un parque. EFE/Franck Robichon

La duración del tratamiento varía según el caso. En situaciones leves, la mejoría puede llegar en unas semanas con reposo, hielo y ejercicios específicos. Sin embargo, en casos crónicos, la recuperación puede extenderse de tres a seis meses o incluso más.

Cuando la cirugía es necesaria, el procedimiento consiste en debilitar los músculos aductores y reforzar la pared abdominal. 

Pronóstico y prevención

De acuerdo con los especialistas, la pubalgia no suele poner en riesgo la carrera deportiva si se siguen los protocolos adecuados. 

Sin embargo, ignorar los síntomas o retrasar el tratamiento puede provocar una disminución del rendimiento físico y psicológico del jugador.

Para el diagnóstico de la pubalgia es esencial acudir a un profesional de la salud (preferiblemente a un traumatólogo) que realice una exploración física y, si es necesario, pruebas complementarias como la ecografía, resonancia magnética o radiografía.  

Ahora bien, la prevención, como siempre, es clave. Para prevenir la pubalgia conviene mantener un equilibrio entre la fuerza de los aductores y la estabilidad de la pared abdominal, así como realizar una preparación física adecuada y respetar los tiempos de recuperación ante cualquier molestia. 

Con un diagnóstico temprano y un tratamiento correcto, la mayoría de los deportistas pueden superar esta lesión y volver a competir con normalidad.

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