Llega septiembre, el mes de volver a las escuelas infantiles y a los colegios. Hay madres y padres que consideran que, tras probar durante las vacaciones de verano, ahora es el momento para retirar el pañal a sus hijos. Sin embargo, la presión por adaptarse a una nueva rutina o seguir el ritmo de los demás niños y niñas puede adelantar el proceso de abandonar el pañal, un hecho que puede tener consecuencias.
El doctor Gonzalo de la Fuente Echevarría, coordinador de EnFamilia, una web para padres de la Asociación Española de Pediatría (AEP) explica a EFE Salud los riegos que desencadena el abandono anticipado del pañal y pauta una serie de consejos para realizar esta retirada de forma saludable.
¿Existe una edad óptima para retirar el pañal?
Generalmente, el control de los esfínteres se produce entre los 2 y los 3 años, pero esto no significa que a todos se les deba quitar el pañal a esas edades, ya que, según apunta el experto, hay que fijarse en la edad madurativa, no en la cronológica.
El desarrollo neurológico de los niños y niñas se produce de forma similar, con una gran variabilidad en la velocidad y siempre dentro de unos márgenes establecidos y sin una patología que lo impida.
“El orden en el que se adquieren esos hitos del desarrollo es secuencial, es decir, hace falta adquirir unos para afrontar la adquisición de los siguientes. Por eso es importante fijarse en indicadores que nos sugieren que el niño está preparado y no antes”, detalla el doctor de la Fuente Echevarría.

Si los padres observan determinados avances en la psicomotricidad o el lenguaje comprensivo, entre otros indicadores, es fundamental que no demoren la retirada del pañal de su bebé.
En cuanto a la estación del año más favorable para realizar esta acción, el especialista de la AEP considera que no influye en una retirada más óptima. “Igual en verano, porque tenemos más tiempo y es más cómodo, el niño no está preparado y solo conseguiremos frustración, tanto del niño como la nuestra”, subraya.
Señales que indican que el bebé está preparado
El desarrollo de los niños y niñas es secuencial, lo que significa que poco a poco van avanzando en realizar determinadas tareas, consiguiendo su propia autonomía con el tiempo. Algunas de esas actividades son:
- Componentes de motricidad (desarrollando una marcha perfectamente autónoma segura, subiendo y bajando escaleras, saltar hacia delante o con los dos pies juntos).
- Motricidad fina (hacer torres, bajar y subir los pantalones sin apenas dificultad).
Además, a nivel cognitivo tiene que estar lo suficientemente maduro, lo que se demuestra habiendo pasado diferentes fases.
La primera sucede en el momento en el que un niño nota cuando hace deposición en el pañal y lo indica (ya sea con claves verbales y preverbales, como un gesto tapándose la nariz).
Cuando vemos que este hecho está bien fijado, se le debe enseñar dónde hacer la deposición, cómo hay que sentarse y probar a hacerlo antes para que llegado el día no le resulte extraño. La naturalidad y repetición son claves para evitar el estrés.
Es fundamental asegurarse de que el bebé presenta un buen ritmo deposicional. Si sufre estreñimiento previo puede notar antes de lo habitual la sensación defecatoria, que ésta sea dolorosa y agravar así su estreñimiento.
Consecuencias de una retirada anticipada
Las familias, en concreto los progenitores, siempre intentan tener el control en un determinado momento, pero eso no siempre es bueno o adecuado.
“Es humano intentar programar los avances de los hijos, pero hacer algo antes de tiempo, antes de estar preparado, es aumentar el riesgo de que aparezca fracaso, frustración o miedo en torno a un hecho que no debemos olvidar que es fisiológico”, advierte el pediatra.

Retirar el pañal de forma prematura puede provocar en los más pequeños que un estreñimiento se agrave profundamente o se origine.
En este punto aparecerán conductas de evitación, lo que provoca que se escondan con frecuencia en algún rincón apartado, pues les genera estrés, vulnerabilidad y necesitan aislarse de estímulos.
También el entorno, puede ser favorecedor o perjudicial para la retirada del pañal a los bebés. Normalmente los niños imitan, juegan y reproducen las acciones de sus compañeros, lo que puede impulsar el comienzo del control de esfínteres.
Además, un personal entrenado y capacitado puede ayudar a los padres y madres a identificar el estado madurativo del niño, sirviendo de impulso y refuerzo positivo de la conducta si se produce en el momento idóneo.
Recomendaciones para una buena retirada de pañal
El consejo fundamental y necesario es la paciencia. “Se trata de la adquisición de un hecho que es fisiológico y por lo tanto se alcanza siempre tarde o temprano”, incide el experto.
A continuación, una lista con las recomendaciones:
- Evitar que el aprendizaje coincida con algún otro cambio, como la entrada en el colegio, el nacimiento de un hermano, un cambio de casa, etc.
- Enseñar a reconocer y nombrar las partes del cuerpo y el vocabulario relacionado con sus necesidades.
- Ayudarle a tener conciencia de la diferencia entre estar sucio o limpio (¿te estás haciendo pis?, ¿te has hecho caca?).
- No reñir por hacerselo encima sin avisar. La respuesta debe ser neutra, con calma y comprensión, procurando llevar ropa de repuesto para cuando se esté fuera de casa.
- Alabar o premiar cuando se logren avances.
- Vestir con ropa cómoda que se pueda bajar solo.
- Utilizar un váter pequeño o un adaptador del asiento para evitar que tenga miedo a caerse.
- Poner un elevador para que apoye los pies.
- Para el control intestinal animarle a sentarse en el váter dos veces al día, después de 2 comidas, durante 5 o 10 minutos sin forzar más tiempo.
- Para el control vesical diurno (capacidad de retener y vaciar la orina de forma consciente y voluntaria) intentar que se siente aproximadamente cada 2 horas.
- Para el control nocturno, felicitar las noches secas e ignorar las noches mojadas, pues no depende de su voluntad.
- Una vez que se quita el pañal no hay que volverlo a ponerlo, aunque haya que superar algunos contratiempos.
No obstante, el especialista de la AEP recomienda acudir al pediatra: “Si tienen dudas sobre su retraso en la adquisición de la marcha, manipulación de objetos, socialización o habla, lo mejor es que consulte con su pediatra, le indicará el mejor momento para que su hijo comience”, concluye.



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