La hidradenitis supurativa (HS) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel a nivel folicular en zonas corporales ricas en glándulas sudoríparas, especialmente intertriginosas, que se rozan entre sí, donde se generan nódulos y abscesos que tienden a fistulizar.
La zona de piel afectada iniciará un proceso inflamatorio a la vez que progresan los forúnculos, conectados entre sí bajo la piel mediante ramificaciones: se crean una especie de tubos internos que se obstruyen y se colapsan en sus salidas cutáneas, ocasionando lesiones dolorosas.
«Es un desequilibrio del sistema inmunológico en personas dispuestas genéticamente», destaca la Dra. Lozano Martínez, MIR de Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología en el Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid.
Estos comedones drenan sangre y pus con mal olor, ocasionando, incluso, cicatrices hipertróficas y desfigurativas permanentes. La hidradenitis supurativa altera gravemente la calidad de vida de l@s pacientes.
El sistema de estadificación Hurley establece la patología de la hidradenitis supurativa en tres niveles con diferentes fenotipos descritos:
- Leve, con absceso único, o varios en formación, sin fístulas ni cicatrices.
- Moderada, con abscesos con fístulas y cicatrices, separados entre ellos.
- Grave, abscesos y fístulas múltiples interconectados con afectación difusa.

Origen y diagnóstico de la hidradenitis supurativa
La hidradenitis supurativa no ofrece un origen claro, pero el foco está puesto en las hormonas, la predisposición genética, la obesidad, el sobrepeso y el hábito tabáquico. También se relaciona con el acné grave, la diabetes, las espondiloartropatías, la enfermedad inflamatoria intestinal o el síndrome metabólico.
«Afecta más a los hombres, hasta tres veces más que a las mujeres, aunque en zonas geográficas del este de Asia, como Japón y Corea, se invierte la tendencia, siendo el doble en mujeres», señala.
«Su pico de presentación se sitúa, generalmente, entre los 30 y 39 años, siendo la prevalencia de una de cada cien personas. Aunque tengamos en cuenta la variabilidad de casos, afecta sobre todo a pacientes obesos, fumadores y de nivel socioeconómico bajo», especifica.
Niñas y niños, especialmente en edad prepuberal, también pueden sufrir la hidradenitis supurativa.

En el 48 % de las mujeres diagnosticadas, la hidradenitis aparecerá en la zona submamaria, axilas y área genito-femoral, generando cicatrices.
Si hablamos de hombres, el 26 % sufrirá más a nivel folicular en el tórax, espalda, piernas y área retroauricular. Otro 26 % tendrá su calvario particular en la zona glútea, exhibiendo pústulas y foliculitis.
En ambos casos, el tabaquismo y el sobrepeso juegan un papel protagonista, sobre todo en el subtipo glúteo.
La herencia familiar es predominante en el fenotipo folicular, apareciendo de forma precoz, demostrando su existencia con acné severo y mayor duración.
«La hidradenitis supurativa se agudiza en brotes dolorosos, con quemazón, picor, calor local e hiperhidrosis. Y no mejora en pocas semanas», apunta la dermatóloga.
Cuando los abscesos siempre están visibles, las secreciones malolientes repercuten enormemente en la salud mental de estos pacientes: la ansiedad y la depresión forman parte del día a día familiar, social y laboral.
Al ser la hidradenitis una enfermedad que tradicionalmente se aborda en la consulta de numerosos especialistas, la llegada del paciente al Servicio de Dermatología se prolonga en el tiempo y es acuciante el diagnóstico precoz.
LLegan a diagnosticarse hidradenitis supurativas con evoluciones superiores a diez años.
«Lo esperable en diagnósticos tardíos es que sea una enfermedad crónica con tendencia a recurrir en forma de brotes, empeorando cada vez: no sólo habrá más cicatrices, sino que pueden verse afectadas otras áreas corporales», advierte la Dra. Lozano.
Por todos estos motivos, la ecografía de las zonas afectadas puede ayudar a definir mejor la morfología de la lesión y su nivel de profundidad.
«Conoceremos mejor las colecciones suclínicas de líquido, el aumento del espesor dérmico, la dilatación folicular en las primeras etapas y la evolución de los tractos sinusales -conductos de la hidradenitis-«, explica la dermatóloga del equipo que dirige el Dr. Eduardo López Bran.
Y cabe destacar que entre las complicaciones de la hidradenitis supurativa (HS), además de cicatrices, contracturas cutáneas y linfedemas, se llegan a generar carcinomas escamosos en el 5 % de l@s pacientes.

Dra. Elena Lozano Martínez, ¿qué medicamentos controlan la evolución de la hidratenitis supurativa?
«Los tratamientos tradicionales de la hidradenitis supurativa, como los antibióticos, los retinoides o la eliminación del tejido necrótico (desbridamiento quirúrgico) se han visto relegados a un segundo plano, sin descartarlos», dice la Dra. Lozano Martínez.
«Ahora se prescriben fármacos biológicos que intervienen bloqueando los mediadores inflamatorios, como las interleucinas; estrategia terapéutica que ha supuesto una revolución en hidradenitis supurativa, al igual que sucede en otras patologías dermatológicas», resalta.
Sobresalen dalimumab, consentyx (secukinumab) y bimekizumab; pero la esperanza sigue creciendo con nuevos fármacos en últimas fases de investigación, como izokibep, los Anti JAk povorcitinib y upadacitinib, que bloquean la respuesta inmunológica, y Spesolimab.
«También, como es una patología de origen multifactorial (genética, inmunológica, alimenticia, tabáquica, etc.) actuamos sobre los estilos de vida de nuestr@s pacientes; una estrategia que podría cambiar el curso de su enfermedad, más aún en los casos leves», aclara.
Mujeres y hombres con hidradenitis supurativa deben abandonar el hábito tabáquico, perder peso, realizar ejercicio físico diario, mantener una alimentación sana y equilibrada y, con el objetivo de minimizar fricciones innecesarias, vestir prendas interiores sin costuras y ropa corporal holgada.



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