cómo evitar los resbalones y las lesiones en suelos helados
Una persona camina durante una nevada en Washington el 25 de enero. EFE/ David Toro

Temporales de frío, nieve, hielo y ¿resbalones?: «Camina como un pingüino» para evitarlos

Está siendo un invierno duro en España. Borrascas, temporales, viento, lluvia, nieve. Suelos mojados y suelos helados. Los médicos rehabilitadores advierten del riesgo de caídas por resbalones y proponen una manera de evitarlo en la medida de lo posible: «caminar como un pingüino».

La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF) emitió un comunicado hace unos días ante la llegada de la borrasca ‘Ingrid’ a España, y por tanto, de un ciclo de frío, nieve, viento y lluvia. Las imágenes de paisajes nevados se sucedieron durante el fin de semana.

Terminada la borrasca, la meteorología anticipa otra. Adiós ‘Ingrid’, hola ‘Joseph’.

Previsiones de frío y de nevadas, por tanto, y de suelos helados. Cuidado con la formación de placas de hielo en zonas sombrías, bajo vehículos estacionados o en tramos poco transitados, que muchas veces son difíciles de detectar por su poca visibilidad. 

SERMEF, por ello, advierte de que el riesgo aumenta a primera hora de la mañana y al anochecer, cuando la falta de luz y las bajas temperaturas favorecen aún más la presencia de hielo. 

Como un pingüino 

En estas situaciones, donde hay hielo o el suelo es resbaladizo, los expertos aconsejan caminar como un pingüino:

“Una técnica sencilla pero basada en principios biomecánicos claros. Esta forma de caminar desplaza ligeramente el centro de gravedad hacia adelante, aumentando la estabilidad”, dicen en el comunicado.

La técnica consiste en:

  • No llevar las manos en los bolsillos, ya que compromete el equilibrio.
  • Dar pasos cortos.
  • Evitar caminar de puntillas.
  • Apoyar toda la planta del pie en cada paso.
  • Inclinar el tronco sutilmente hacia adelante, para caminar mejor sobre el terreno y evitar resbalar. 

El impacto en la salud de las caídas por resbalones

Las caídas por resbalones se consideran a menudo sucesos cotidianos e inevitables. Sin embargo tienen un impacto significativo en la salud.

“Un impacto contra el suelo, aunque parezca leve, puede traducirse en fracturas de muñeca o codo, habituales por los reflejos de protección al caer, además de otras lesiones articulares, musculares o de columna”, subrayan los médicos.

Estas no producen solo un dolor inmediato. Sus complicaciones pueden prolongarse a lo largo del tiempo, especialmente en personas de edad avanzada.

Caídas por resbalones
EFE/ JAVIER BELVER

“En pacientes mayores, una caída puede desencadenar un deterioro súbito del nivel de autonomía previo, afectar a la marcha, reducir la confianza al caminar o dificultar tareas básicas del día a día”, señalan los expertos.

Además, insisten en transmitir a la población que las caídas no son un asunto menor: “Evitar una sola puede ahorrarle a una persona semanas, meses o incluso años de consecuencias”.

Riesgo de caída también en suelos mojados

Los médicos rehabilitadores de España advierten que el riesgo de caídas no se reduce únicamente al hielo. La lluvia y los suelos mojados también causan muchos accidentes. Por ello, aconsejan:

  • Evitar, si es posible, las superficies que se convierten en extremadamente deslizantes con el contacto con el agua, como el mármol, el granito pulido, las baldosas lisas o los pavimentos encerados.
  • Reducir la velocidad en el caso de que no sea posible evitarlas.
  • Pisar los bordillos por la zona plana.
  • Ayudarse del pasamanos en escaleras mojadas.
  • No correr en pasos de peatones o zonas pintadas.
  • Comprobar la capacidad de agarre de la suela del zapato.

Cómo actuar ante una caída

Si pese a todo se produce una caída, los médicos de la SERMEF indican que lo primero es comprobar el nivel de consciencia y solicitar ayuda si fuera necesario.

Ante la sospecha de una lesión en la cabeza, el cuello o la espalda, recomiendan evitar movimientos bruscos y permanecer lo más quieto posible hasta la llegada de profesionales sanitarios.

Además, señalan que, cuando el impacto es inevitable, intentar que el cuerpo caiga sobre una zona blanda puede ayudar a reducir la energía del golpe. 

“Y ante dolor intenso, deformidad visible, incapacidad para mover una extremidad, o si la persona sufre mareo, confusión o dificultad para mantenerse en pie, es fundamental contactar con los servicios de emergencias”, concluyen.

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