«El médico humanista Julio Ancochea, neumólogo, catedrático, investigador, solidario, incluso poeta, es el vivo retrato neoimpresionista de colores luminosos, como viera Van Gogh a sus soleados girasoles», escribe el Dr. Antonio G. García en un artículo de opinión firmado para EFEsalud.
El Dr. García García se licenció y doctoró en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, hizo su posdoctorado en la Universidad Estatal de Nueva York y posteriormente ha trabajado en las universidades de Valladolid, Alicante y Autónoma de Madrid.
Sus aportaciones científicas se reflejan en setenta y una tesis dirigidas y cuatrocientos veinte artículos publicados en revistas internacionales, algunos de ellos en las ‘journal‘ más prestigiosas.
En este sentido, su preocupación por la divulgación de los avances médicos y terapéutico-farmacológicos, así como por la filosofía de la ciencia y los valores universitarios, la ha plasmado en más de mil artículos de alta divulgación.
En el terreno docente cabe destacar la creación de los Minicongresos de Estudiantes de Medicina y la Escuela Internacional de Farmacología «Teófilo Hernando» de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.
También, ha desarrollado su interés por la promoción de la ciencia en España mediante el establecimiento de dos importantes redes de investigadores: el Grupo Español de Neurotransmisión y Neuroprotección (GENN) y Farmadrid.
La inquietud del profesor Antonio G. García por la promoción de las humanidades en la educación de los estudiantes de Medicina se ha plasmado en diversas iniciativas, como el grupo de poesía de los estudiantes de Medicina de la UAM, los concursos de poesía anuales o la edición de cuatro volúmenes de poesías comentadas por los propios estudiantes universitarios.
El profesor García García es Premio Nacional «Severo Ochoa» de la Fundación Ferrer, Maestro de la Lección «Andrés Laguna» de la Universidad de Alcalá-Fundación Lilly y Medalla de Oro del Gobierno de la Región de Murcia.

Retrato del Dr. Julio Ancochea, un neumólogo que inhala y exhala humanismo
Por el Dr. Antonio G. García, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid.
«En esta reflexión corro el riesgo de dibujar un inexacto retrato de un médico singular, el doctor Julio Ancochea Bermúdez. Sin embargo, creo jugar con cierta ventaja ya que conozco de primera mano su trayectoria vital. Y aunque los trazos del retrato incluyen las actividades centrales de un universitario, a saber, ciencia, docencia y gestión, resaltaré sobre estos colores el que ha impregnado una actividad a la que el doctor Ancochea ha dedicado esfuerzos particularmente intensos, el humanismo médico en el ejercicio del oficio de médico en el campo de las enfermedades respiratorias, y su implicación en proyectos de formación y ayuda a poblaciones desfavorecidas de África y Latinoamérica.
Desde la atalaya del Servicio de Neumología, que dirige desde hace 25 años, Julio ha contribuido de manera inequívoca a la impregnación de lo universitario en el ambiente asistencial de su Servicio, así como en su madrileño Hospital Universitario de La Princesa. Ello ha sido posible gracias a su generosa disponibilidad para colaborar con varios rectores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), de la que es catedrático, para conectar lo universitario con la tarea asistencial y las prácticas de los alumnos de medicina, en los cuatro hospitales vinculados a la UAM.
La UAM ha sido y todavía es la alma mater del doctor Ancochea. Siguiendo el mensaje del logotipo UAM, «Quid ultra faciam?» («¿Qué más puedo hacer?»), Julio ha servido de coordinador para asuntos de ciencias de la salud con cuatro rectores de la UAM. Ha prestado apoyo académico en la enseñanza de pregrado y posgrado, con numerosas tesis doctorales dirigidas y la organización y participación en numerosos cursos de doctorado y másteres especializados.
Con ser relevantes estas actividades docentes, cabe señalar su inquietud por conseguir recursos para promover la actividad científica en el campo de las enfermedades respiratorias. El doctor Ancochea ha sabido negociar con varias compañías farmacéuticas la creación de cinco cátedras de patrocinio en la UAM, que durante años han financiado y financian actualmente múltiples actividades científicas y formaciones especializadas en el campo de las enfermedades respiratorias.
Estas cátedras han posibilitado la contratación de varios profesores asociados entre los clínicos de su Servicio, abriéndoles la puerta al emprendimiento de una carrera académica y al enriquecimiento del profesorado clínico de la UAM, que siempre ha sido exiguo para las enseñanzas de la medicina.
¿Puede un médico, generalmente sobrecargado de tareas asistenciales, dedicar parte de su tiempo a la investigación clínica? La respuesta a este interrogante es afirmativa: puede y debe hacer investigación clínica, que redundará en beneficio del paciente y en una mejor atención sanitaria. El profesor Julio Ancochea ha creado un ambiente científico de excelencia en su Servicio del Hospital Universitario de La Princesa, involucrando a sus colaboradores en tareas investigadoras.
Esta actividad ha cristalizado en más de cuatrocientas publicaciones en revistas nacionales e internacionales, algunas de ellas de altísimo impacto como el New England Journal of Medicine, y en la presentación de los resultados de estas investigaciones en numerosos congresos nacionales e internacionales de neumología y otras especialidades médicas relacionadas. Esta inquietud científica de los miembros de su Servicio, catalizada por la obtención de recursos de entidades públicas y privadas, nacionales y europeas, se manifestó de modo especial durante y en los años que siguieron a la pandemia Covid-19.
Durante la pandemia se vieron implicados en tareas asistenciales todos los servicios de los hospitales, pero, particularmente, los servicios de neumología. Si lo urgente era tratar las afecciones pulmonares por COVID-19, también era urgente investigar los mecanismos etiopatogénicos del virus y los posibles tratamientos. Un servicio tan abierto y sensibilizado por la investigación como el del profesor Ancochea cumplió solidariamente con sus tareas de cuidados a los enfermos; pero también se planteó varias investigaciones para conocer la enfermedad COVID-19 y la infección latente más duradera.
De esta actividad financiada por varias entidades, pero particularmente por el Instituto de Salud Carlos III, salieron varias publicaciones, haciendo honor al ambiente científico que supo crear entre los numerosos miembros del Servicio de Neumología de La Princesa, incluyendo a los residentes. Algunos de los temas investigados y publicados se relacionaban con la mortalidad por COVID-19 en Europa y España, la COVID-19 persistente o el impacto de SARS-COV-2 en pacientes con bronquiectasias.
Conozco otras muchas facetas y actividades del profesor Ancochea, por ejemplo, su estrecha relación con sociedades científicas y la presidencia de la SEPAR. También se implicó en las tareas de algunas fundaciones, pero quisiera destacar su compromiso con la Fundación Teófilo Hernando a la que, como vicepresidente de su Consejo de Patronato, prestó apoyo a la edición de libros y a otras varias actividades derivadas de sus cátedras de patrocinio en colaboración con la UAM y varias empresas farmacéuticas.
Sin embargo, tras estas pinceladas biográficas, que ayudan a entender al personaje del retrato, quisiera ahora dar entrada a aspectos que hacen del doctor Julio Ancochea Bermúdez un prototipo de médico humanista, como lo fueran William Osler, Gregorio Marañón o Teófilo Hernando en la primera mitad del siglo XX.
Hipócrates en la Antigüedad y William Osler en los siglos XIX y XX han sido históricamente los referentes de médicos humanistas. En España, el referente de médico humanista del siglo XX es Gregorio Marañón, quien aseveraba que había que tratar a los pacientes con el máximo respeto, idea que siempre intentó trasmitir a sus discípulos. Decía que en la práctica de la medicina lo más importante es lo que relata el paciente; hay que dedicarle tiempo, mirarles a los ojos y establecer con él una relación amistosa y de mutuo respeto.
Estas ideas en torno a la relación médico-paciente las ha cultivado el profesor Ancochea en su práctica médica en el campo de las enfermedades del aparato respiratorio. Y las ha puesto en práctica con la creación en el Hospital de La Princesa del proyecto «Be Neumo, Be You», en su Servicio de Neumología. En el «Aula Respira Vida» de este Servicio he vivido algunos de los actos culturales de los muchos que se han celebrado a lo largo de los años, protagonizados por médicos y pacientes.
Durante mis 20 años de dedicación a la farmacología clínica en el Servicio que creé en 1996 en La Princesa, en colaboración con el profesor Francisco Abad, tuve ocasión de asistir a algunas sesiones del proyecto «Be Neumo, Be You», en el «Aula Respira Vida». El primer día que asistí a esta original y encomiable actividad me encontré con pacientes y médicos del Servicio y con ponentes que hablaban de humanidades, de la relación médico paciente, de música y de literatura.
Me sorprendió agradablemente escuchar a algunos poetas declamando sus poesías que, por cierto, habían sido enfermos del doctor Ancochea. En varias ocasiones tuve el placer de participar como ponente en algunas de aquellas sesiones humanísticas para contar una herramienta pedagógica singular que yo había utilizado en mis actividades de educación médica en La Princesa (alumnos de cursos clínicos) y en la Facultad (alumnos de cursos preclínicos).
En el marco de las actividades del Grupo de Poesía de Medicina-UAM, editamos cinco libros de poesías comentadas por los estudiantes, con el apoyo del doctor Ancochea, del decanato y de la Fundación Teófilo Hernando. En mis intervenciones en el «Aula Respira Vida» solía implicar a enfermos y médicos en la lectura de algunas poesías de esos libros, conocidos con el nombre genérico de «Recetario Poético de los Estudiantes de Medicina de la UAM». Los 2000 ejemplares de cada libro se distribuían gratuitamente a todos los estudiantes de la Facultad y a algunos profesores.
También la música ha tenido presencia en las actividades culturales organizadas por el doctor Ancochea. Recuerdo una sesión en el marco de «Be Neumo, Be You» sobre fibrosis pulmonar idiopática. El paciente con esta enfermedad, Francisco Javier Serrano, dio un concierto de guitarra con el atractivo título «Música en el aire. Respirando con la Fibrosis Pulmonar Idiopática».
El profesor Julio Ancochea resume la dimensión humana de la Medicina en el siguiente decálogo:
- Respeto a la vida y la dignidad de las personas.
- Asistencia y cuidados del enfermo y la comunidad.
- Rigor y competencia científica en el arte de la Medicina (Ciencia y Arte). Medicina Basada en la Evidencia…algo más.
- Inteligencia emocional. Sentimientos, trato humano, empatía (el médico y el paciente «personas»). Medicina Basada en la Afectividad. Conocimiento y sentimientos.
- Principios éticos irrenunciables en la labor diaria.
- Humanización. Asunto «ético» que tiene que ver con los «valores» que nos llevan a diseñar políticas y programas, cuidar, ayudar y velar por todo lo relacionado con la «dignidad» personal de todo ser humano.
- Vocación, compromiso y militancia. El «médico militante» (creyente y practicante) … en su profesión, con los pacientes, en la sociedad.
- Espíritu universitario. Formación permanente, Docencia, Investigación, Innovación.
- Humildad y trabajo en equipo.
- Generosidad y solidaridad.
Hay una faceta en la extensa y rica biografía del profesor Julio Ancochea que me parece harto relevante en el marco de su perfil biográfico: su compromiso con la atención de salud en países en desarrollo. Hace unos días intenté contactar con él, pero no lo conseguí; se encontraba en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia. A su regreso, me contó las actividades que allí ha venido desempeñando en sus visitas a dichos campamentos, fundamentalmente de apoyo sanitario a la población y, sobre todo, las actividades de formación de los sanitarios locales.
Como director de SEPAR-Solidaria, una organización de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, en el periodo 2007-2018, desarrolló proyectos en España, Zambia, Nicaragua, Colombia, Honduras y en los campamentos saharauis arriba mencionados. Desde 2011 hasta la actualidad ejerce de coordinador médico de la Alianza Sahara Salud, en la Oficina de Acción Solidaria de la Universidad Autónoma de Madrid.
El compromiso del profesor Ancochea con instituciones solidarias se extiende a otras actividades que sería prolijo señalar. Entre los numerosos premios recibidos por el doctor Ancochea y su Servicio, me gustaría destacar el Premio a la Solidaridad de la Sociedad Española de Médicos Generales de Familia y el Premio del Consejo Social de la Universidad Autónoma de Madrid a la Mejor Trayectoria Solidaria.
Con estos trazos humanísticos y de compromiso social solidario doy por finalizado el retrato de un médico neohipocrático singular, el del profesor Julio Ancochea Bermúdez. No es un retrato realista al estilo de los que pinta Antonio López sobre las vistas de Madrid. Es más bien un retrato neoimpresionista de colores luminosos, como viera el holandés Vincent Van Gogh a sus soleados girasoles.
Este cuadro biográfico en el que he intentado plasmar lo esencial del personaje, huye del detalle ya que, dada la pléyade de facetas curriculares del profesor Ancochea, sería harto difícil plasmarlas todas. Al profesor aquí retratado le sienta bien la etiqueta del título de esta reflexión: «El profesor Julio Ancochea, un médico humanista«, dixi.



Debe estar conectado para enviar un comentario.