Rinoplastia

El arte definitivo de la rinoplastia

«Más allá de cualquier técnica quirúrgica de vanguardia o del instrumental médico utilizado en el quirófano, una rinoplastia de calidad, definitiva, siempre requerirá de una visión artística durante el estudio preoperatorio, dado que la nariz de cada persona es única», opina el Dr. Ramón Tarragona Fernández, cirujano plástico de la Insitución Gournay.

Cualquier nariz más o menos antiestética, o dañada por un accidente, imposible de ocultar o disimular ante un espejo o frente a la mirada de los demás, sobre todo cuando nos mostramos de perfil, puede ser operada con éxito en manos de un cirujano altamente capacitado para reconstruir la belleza deseada o la belleza natural perdida.

El Dr. Ramón Tarragona es un cirujano plástico catalán que centra su trabajo en las rinoplastias avanzadas, en particular en la rinoplastia cerrada, la rinoplastia de preservación y la rinoplastia secundaria, siendo su clínica la primera que ofrece una Unidad de Rinoplastia de nivel complejo en España.

La rinoplastia secundaria se lleva a cabo cuando un paciente, tras una cirugía nasal previa, no ha conseguido los objetivos planificados y esperados a corto, medio o largo plazo: persisten las dificultades respiratorias, las asimetrías nasofaciales o se aprecian resultados que no se corresponden con la anatomía natural del paciente.

«Diversos estudios clínicos demuestran que la tasa de reintervención tras una rinoplastia primaria se sitúa entre el 5 % y el 15 %, con valores medios cercanos al 10 % de los casos», apuntan desde la Clínica del Dr. Ramón Tarragona.

Cabe destacar que la rinoplastia es una de las intervenciones más demandadas en la sociedad occidental: casi el 80 % de las personas que se operan de la nariz tienen entre 19 y 50 años de edad, siendo las mujeres tres cuartas partes de est@s pacientes.

El Dr. Tarragona se licenció en Medicina en la Universidad de Barcelona, con formación en el Hospital Clínic, aunque realizó el MIR en el Hospital Universitario de Cruces de Bilbao, donde adquirió formación en microcirugía, cirugía reconstructiva compleja, quemados, cirugía mamaria y cirugía facial.

Sus estudios y su práctica clínica se completaron en el Hospital Universitario de Gante (Bélgica), en el UZ Brussels y en la Clínica Edith Cavell, ambas instituciones médicas en la capital europea por excelencia, Bruselas.

También, amplió su formación de ciurgía de cabeza y cuello y reconstrucción mamaria en el Queen Victoria Hospital de East Grinstead de Reino Unido.

Además, adquirió más experiencia en cirugía estética facial y corporal en el Hospital Bocagrande de Cartagena de Indias (Colombia) y en la Clínica Ivo Pitanguy de Río de Janeiro, referencia brasileña a nivel mundial.

El Dr. Tarragona cuenta con la acreditación EBOPRAS (European Board of Plastic Reconstructive and Aesthetic Surgery), que acredita su formación y competencia profesional conforme a estándares europeos, y un Máster en Medicina Estética y Antienvejecimiento por la Universidad Complutense de Madrid.

Desde 2016 hasta 2020 formó parte del Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Universitario de Bellvitge y ha ejercido en centros privados de referencia, entre ellos la Clínica Planas de Barcelona.

Rinoplastia

El periodista de la Agencia EFE, Gregorio del Rosario, visitó en Barcelona las instalaciones de la Clínica Dr. Tarragona, especializada en cirugía plástica, reparadora y estética, y entrevistó a su director, el Dr. Ramón Tarragona Fernández, cirujano plástico de la Institución Gournay. Imágenes de la entrevista/Maria Galià Rodríguez.

Dr. Ramón Tarragona, ¿qué es la belleza y qué tipo de nariz se considera estéticamente equilibrada en hombres y mujeres?

¡Qué pregunta más difícil de responder! La belleza es algo muy subjetivo; lo que para unos es bello, para otros no lo es. Hay gente que encuentra belleza en la simplicidad y otras personas aprecian la belleza en las cosas recargadas. En mi opinión, la belleza se encuentra en el equilibrio entre ambas realidades.

En cuanto a la nariz, el canon de su belleza varía en función de los ojos del que mira o del espectador, puesto que los modelos a seguir han ido cambiando a lo largo del tiempo, dependiendo, también de las diferencias o influencias culturales en los países o regiones donde se viva.

Anatómicamente, hoy en día se estudia la nariz como un complejo trilaminar: una capa interna, compuesta de hueso (zona superior) y cartílago hialino (zonas media e inferior); otra intermedia compuesta de ligamentos, tejido conectivo y músculos; y una capa externa, visible, que sería la piel.

Y lo que hacemos durante una rinoplastia es cambiar esta estructura interna, adaptando sus tres capas a la forma que nosotros deseamos, para finalizar la cirugía recubriendo la nueva estructura nasal óseo cartilaginosa con los tejidos blandos y la piel a modo de sábana.

En los hombres modelamos narices grandes, con un dorso recto, evitando las curvas, un matiz que feminiza al eliminar rasgos de firmeza. También, debemos ser moderados a la hora de levantar la punta: un máximo de 95 ó 100 grados respecto al labio superior.

El rádix o raíz nasal, subunidad que marca la unión entre la nariz y la frente, debe estar en los hombres a nivel del pliegue supratarsal superior, línea natural que se forma en el párpado superior al abrir el ojo.

En las mujeres, con narices más cortas o pequeñas, este rádix se debe situar algo más abajo, a nivel de la pupila o de las pestañas con el ojo abierto. La nariz de las mujeres admite dorsos ligeramente curvos y la rotación de la punta suele ser mayor, con un ángulo ideal entre los 95 y los 110 grados.

En una rinoplastia tradicional se buscaría transformar la nariz del paciente, un cambio radical.

Ahora, nos dirigimos hacia los retoques, a cambios sutiles en todas las subunidades de la nariz; de tal forma que los ojos del paciente sólo perciban una mejoría natural, aunque en realidad hayamos tocado ligeramente múltiples elementos en las tres capas del complejo nasal.

Es imprescindible huír del «look» quirúrgico asociado tradicionalmente a la rinoplastia, cirugía que siempre se conjuga con el resto de la cara.

Rinoplastia en hombre y mujer
Antes y después de una rinoplastia en hombre y mujer.

Dr. Tarragona, ¿por qué nos operamos la nariz más allá de solucionar problemas respiratorios o reparar los daños de un accidente, ya sea en casa, en el coche, en el trabajo o practicando deporte?

Aceptamos la rinoplastia por estética, puesto que la nariz está en el centro de la cara y no se puede disimular o esconder. Es inevitable y es lo primero en lo que nos fijamos al ser la estructura facial y corporal más proyectada, donde más se recrea la luz, sea natural o artificial.

Tanto es así que, cuando nos hacemos fotografías, ¡y vivimos inmersos en la era digital!, lo que estamos viendo son luces y sombras que mejoran o empeoran nuestra imagen personal, situación que se remarca específicamente en nuestra nariz.

No debemos olvidar que la salud no sólo es la ausencia de enfermedad; la salud es sentirse bien con uno mismo, sin que la autopercepción estética condicione nuestro comportamiento social, llevándonos, incluso, a trastornos de la personalidad evitativa.

A modo de ejemplo, alguno de mis pacientes me ha llegado a comentar que no soporta la sola idea de comer junto a alguien que se siente a la mesa en uno de los lados, viendo el perfil de su nariz… ¡Hasta este grado puede afectar a una persona su imagen estética!

Y esta situación no es algo de nuestra sociedad actual… Siempre ha ocurrido y siempre ocurrirá por la proyección antiestética de la nariz en nuestra cara… ¡No podemos esconderla!

Rinoplastia de mujer.

Doctor, entonces, ¿la visión lateral de nuestra nariz es determinante para que entremos al quirófano a practicarnos una rinoplastia?

Aunque suele ser la causa más frecuente, ya que l@s pacientes se quejan mucho de su giba dorsal o caballete (ósea, cartilaginosa o ambas) , y de una punta larga y caída, es ya muy habitual que nos pidan pequeños refinamientos para corregir leves desviaciones nasales y mínimas asimetrías en los domos de la punta nasal.

La gente, a pesar de tener una nariz bonita desde la vista frontal, se está volviendo más meticulosa y más detallista con aquellas partes que les resultan visualmente incómodas.

De hecho, muchos pacientes me dicen en la consulta que les gusta su nariz a nivel frontal, pero que al observarse de perfil (lógicamente, en un espejo o en las fotografías, vídeos y redes sociales) no les agrada lo que ven y necesitan cambiar esas «cositas estéticamente apreciables».

Dr. Tarragona, ¿con qué tipo de cirugía embellece usted nuestra nariz y, de paso, nuestra imagen facial?

Un cirujano plástico especializado en rinoplastia debe dominar al detalle milimétrico todas las técnicas que tenemos a nuestra disposición, analizando y aplicando cualquier novedad quirúrgica y tecnológica que mejore el resultado final que desea y busca cada paciente.

Hablamos de rinoplastias abiertas, cerradas, estructurales, preservadoras, ultrasónicas, con métodos tradicionales y de revisión o secundarias; esta última convertida hoy en día en una disciplina diferenciada del resto, ya que podemos necesitar injertos óseos y cartílagos, tejidos microvascularizados o piel de otras zonas corporales, como la cara y la frente.

Rinoplastia.

¿Una rinoplastia abierta genera miedo escénico en l@s pacientes?

Aunque yo me dedique mayoritariamente a las rinoplastias cerradas, técnica con más ventajas que la cirugía abierta, a la vez que más compleja, no es lo que en realidad les preocupa a mis pacientes, no… Son las cicatrices postoperatorias de la cirugía abierta las que causan el verdadero temor a las rinoplastias.

Pero debo subrayar que estas cicatrices en la columela, base de la nariz, donde se separan los dos orificios nasales y se sostiene la punta, prácticamente no se aprecian en un 90-95 % de los casos de rinoplastia abierta.

Aún así, alguna cicatriz puede no curarse bien y ser demasiado obvia, lo que puede generar cierto estigma al sentir l@s pacientes que su operación nasal está a la vista de todo el mundo.

De ahí que sea muy conveniente practicar rinoplastias cerradas siempre que sea posible, con las que conseguiremos, además, semanas de ahorro en la recuperación total del paciente.

La clave de una intervención cerrada es que la microcirugía se lleva a cabo a través de los agujeros de la nariz, sin generar cicatrices externas.

Preservamos el sistema linfático y circulatorio de la nariz, por ejemplo evitando la incisión transversal en la columela, garantizando el flujo sanguíneo hacia la punta nasal y minimizando el riesgo de complicaciones isquémicas, incluso necrosis, al desconectar los vasos microscópicos entre los tejidos y las estructuras nasales.

Rinoplastia cerrada.

Dr. Tarragona, en este mismo sentido, ¿es posible minimizar el trauma quirúrgico que se produce en la nariz de manera que todo resulte más natural y haya menos señales postoperatorias?

Totalmente. Disponemos de la rinoplastia con preservación que minimiza la manipulación de la anatomía dorsal de la nariz; es decir, retocamos aquello que no le gusta al paciente sin influir en la estructura desde el rádix hasta el comienzo de la punta nasal.

Esta bóveda ósea y cartilaginosa nos hace únicos e irrepetibles, siendo muy difícil su recreación en un quirófano, puesto que por muy virtuosos que seamos en el quirófano siempre quedará alguna irregularidad.

Nosotros somos capaces de convertir un dorso convexo, una giba o caballete, en una superficie plana, en un dorso recto y liso, ejecutando todo el trabajo plástico en el tabique o hueso para flexar esa curvatura estética, que ya no será necesario resecar y reconstruir.

¿Y qué papel juega el bisturí piezoeléctrico en la rinoplastia?

El bisturí piezoeléctrico (que utiliza vibraciones por ultrasonido para cortar y modelar el hueso nasal), una herramienta fundamental de la rinoplastia ultrasónica, se puede aplicar a todas las tipologías de rinoplastia.

Tengo que señalar que el trabajo óseo en una rinoplastia representa un 5-10 % del total y que el tratamiento en el cartílago -dos tercio de la nariz- es básicamente de carácter manual, con instrumental quirúrgico que utilizamos como extensión de nuestras manos.

Por tanto, la ventaja del bisturí piezoeléctrico se ciñe al hueso -un tercio de la nariz-, donde podemos realizar cortes precisos, milimétricos, exactos, sin afectar o dañar a la piel, la mucosa, los músculos o los vasos sanguíneos. Este dispositivo consigue reducir los hematomas.

Como comparativa nos valdría decir que este bisturí cortaría el cristal de un reloj de pulsera, pero sería incapaz de hacer una muesca en la palma de la mano.

Por tanto, es útil, pero, a mi modo de ver, no es algo indispensable ni ha sido un factor determinante en el grado de excelencia que conseguimos hoy en día con las rinoplastias. Detrás del bisturí piezoeléctrico existe demasiada publicidad y demasiado márquetin.

Rinoplastia.
El busto de la reina Nefertiti, que pudo gobernar después de la muerte del faraón Akenatón, antes de que su hijo Tutankamón accediera al trono de Egipto, tiene una antigüedad aproximada de 3.400 años. Destaca por sus líneas estilizadas, como la rectitud de su nariz, anatomía comparable hoy en día a los resultados de una rinoplastia estética. Composición EFE/Clínica Dr. Tarragona

Dr. Tarragona, ¿las manos del cirujano plástico son más útiles que las del pintor o el escultor?

De alguna manera, los cirujanos plásticos somos artistas, todavía más, y de forma llamativa, cuando abordamos una rinoplastia, desde que elaboramos el diseño en la consulta hasta la recuperación total del paciente en su casa.

Cuando operamos a una paciente no estamos operando a otra paciente más, una cirugía en serie. No basta con dominar muchas técnicas. Hay que tomarse el tiempo suficiente para conseguir que esa naríz única destaque por su naturalidad, su equilibrio facial y, sobre todo, por la satisfacción plena del paciente.

En este contexto, suscribo las palabras del Dr. Vicente Paloma cuando afirma que los cirujanos plásticos sólo tenemos una oportunidad para hacer bien nuestro trabajo.

Salimos al terreno de juego, el quirófano, a disputar un partido donde tenemos que dar todo lo que llevamos dentro, más allá de nuestra propia autoexigencia personal y profesional. Para eso nos hemos preparado y entrenado.

Y, sin duda, debemos responder, con hechos, a la confianza que ha depositado el paciente en nosotros, relación no contractual que para mí tiene un valor enorme. No fallar a esa persona es trascendental, cuando no vital.

Mujer que se ha sometido a una rinoplastia secundaria.
El Dr. Tarragona ha creado la primera Unidad de referencia en Rinoplastia Secundaria y Cirugía Nasal Compleja en España, donde se ofrece reconstrucción integral a pacientes que requieren una segunda intervención debido a problemas estéticos, funcionales o ambos.

Precisamente, doctor, su trabajo vanguardista nos habla de éxito en segundas rinoplastias. ¿En qué condiciones físicas y psíquicas llegan este tipo de pacientes a su consulta?

Una de cada diez personas que se ha sometido a una rinoplastia primaria acaba años más tarde consultando a otro especialista por un resultado que no ha cumplido las expectativas o por algún problema funcional postoperatorio… Y quieren una solución definitiva porque les afecta muy negativamente en su día a día.

Estos pacientes llegan a mi consulta muy tocados. Reitero, la nariz no se puede disimular o esconder, a diferencia de otras zonas corporales. Hay pacientes que entran por la puerta e inmediatamente percibes cuál es su problema.

También, acuden otros pacientes por defectos menores o pequeñas imperfecciones tras una rinoplastia primaria, alrededor de un 80 % de los operados, que objetivamente pueden mejorar, pero que no consideramos un gran problema entre comillas, ya que su percepción psicológica no es la misma que la nuestra.

En ambos casos, lo primero que hacemos es calmar su ansiedad y decirles que su preocupación es objetiva, aunque no es tan desastrosa como piensan… Quito hierro al asunto y les animo a ir con la cabeza bien alta por la vida.

Aún así, por desgracia, un pequeño porcentaje de pacientes están realmente mal, física y psicológicamente. Necesitan una solución urgente, ya que muchos perdieron por el camino la esperanza de la normalidad estética y funcional; incluso nos cuentan que sus cirujan@s habían descartado una solución a su rinoplastia fallida.

¿Por qué puede salir mal una rinoplastia primaria?

Existen diferentes motivos, desde una deficiente planificación de la cirugía a un error en la ejecución de la rinoplastia. Los médicos, recuerdo, somos personas, no impresoras 3D que ni sienten ni padecen. Y lo más importante, trabajamos con tejidos vivos.

Hay cartílagos cuya consistencia lo aguantan todo durante muchísimos años y otros que van perdiendo tensión superficial con el paso del tiempo, dejando puntas caídas, sin proyección o perdiendo rotación.

La piel, igualmente, es diferente, unas finas y otras gruesas. A las pieles gruesas les cuesta definir la forma modelada; en cambio, las pieles muy finas, una vez que se ha reducido la inflamación, son más transparentes y dejan notar lo que se oculta debajo.

A medida que pasan los años, además, perdemos el colágeno, lo que influye en el grosor de los tejidos blandos. Se produce entonces el fenómeno de la esqueletización, por el cual se marcan todavía más las estructuras subyacentes de la nariz.

Estos pacientes, que han estado muy bien durante dos o tres años, cuando llevan diez años operados, llegan a mi consulta con puntas de nariz excesivamente marcadas o con asimetrías manifiestas, todo debido al adelgazamiento de la piel.

El tercer factor recurrente depende del paciente: la cicatrización o fusión de los tejidos blandos con las estructuras de soporte.

No todos cicatrizamos de la misma manera. Un@s cicatrizan de forma muy limpia, donde todo se conjuga a la perfección, y otr@s llegan a generar una capa de fibrosis o exceso de tejido conectivo durante la curación de la herida.

Esta fibrosis ocupa un espacio y causa irregularidades, falta de definición que altera la forma deseada de la nariz planeada en el quirófano.

Rinoplastia secundaria.

Pero este análisis constructivo que usted hace también debieran hacerlo otros cirujanos y cirujanas para evitar las rinoplastias secundarias.

Claro. Es lo que hacemos. Creo que todos planificamos y nos tomamos el tiempo que haga falta en el quirófano para que la cirugía salga perfecta.

Con todo, es fundamental individualizar la cirugía centrada en cada caso, sin dejarse llevar por la estandarización o la técnica sistematizada.

No podemos olvidar que la belleza se admira en las cosas únicas, en este caso, las rinoplastias hechas a la medida de cada paciente. No queramos producir narices en serie o en masa, iguales, como haría una impresora de papel.

Doctor, por aclarar, ¿qué problemas recurrentes de origen primario se resuelven en una rinoplastia secundaria?

«A veces, acuden a la consulta con problemas funcionales, es decir, cuando el paciente no respira bien, y otras vemos problemas estéticos, pero generalmente diagnosticamos los dos problemas a un mismo tiempo.

Y nos encontramos de todo. Desde dorsos nasales resecados en exceso para eliminar una nariz curvada, que a posteriori envejecerán mal y se notarán sobremanera, a puntas muy levantadas, puntas caídas, pinzadas o asimétricas, gibas residuales y múltiples desviaciones.

En resumen, han operado, digamos, la parte fácil o más vistosa, es decir, el bultito dorsal y la elevación de la punta, pero no han corregido la desviación, que sigue en su sitio esperando una solución… Y una desviación estética condiciona una alteración funcional, una nariz por la que no se respira con normalidad.

El cirujano realizará, entonces, una intervención de rescate sobre estructuras nasales con cicatrices internas y fibrosis, con ausencia parcial de soporte óseo y cartílagos dañados, especialmente el cartílago septal, que suele estar agotado o es insuficiente.

Dr. Tarragona, ¿cualquier problema tiene solución en sus manos?

Resolvemos prácticamente todos los problemas causados en una rinoplastia primaria mal resuelta. Sólo nos cabe identificar cada elemento de la estructura de tres capas para reconstruir la nariz de arriba a abajo. Y destaco, con rotundidad, que somos capaces de reconstruir una nariz desde cero.

Rinoplastia

Dr. Ramón Tarragona, centenares de pacientes ponen la nariz y la cara en sus manos, un motivo muy exigente por el que usted forma parte de la Institución Gournay. ¿Qué legado le gustaría dejar a la sociedad?

El objetivo es ser mejores médicos y médicas cada día para ofrecer tratamientos de vanguardia y la máxima calidad asistencial posible a nuestros pacientes.

Al final, lo que hemos aprendido de grandísimos cirujanos plásticos que nos precedieron debemos potenciarlo y perfeccionarlo para transmitir esos conocimientos a las nuevas generación con el fin de no caer dos veces en el mismo error.

Es un compromiso que tenemos los cirujanos con la sociedad: mejorar en beneficio del paciente. Hay que ofrecerles buenos resultados, duraderos, estables en el tiempo y bajar, en la medida de lo posible, la tasa de reintervenciones en rinoplastias.

¿Y qué mensaje le lanza a las personas que no están contentas con su nariz?

Si han tenido una mala experiencia o no están totalmente satisfechos con alguna rinoplastia, sea por estética o por cualquier causa, les digo que vengan a vernos a la consulta sin dudarlo, puesto que la inmensa mayoría de los problemas tienen solución. Les ayudaremos a dejar atrás el malestar con su nariz.

Por último, doctor, ¿cómo cuida usted su propia belleza?

La verdad es que no me cuido mucho, pero intento llevar una buena alimentación, aunque a veces trabajo tantísimo que me salto alguna comida, algo que no es adecuado, en cualquier caso. También, trato de hacer deporte al menos tres o cuatro veces por semana.

¿Y recurre a la Medicina Estética para refinar su aspecto?… Por ahora no, ¡quién sabe si en el futuro me haré algún retoque facial», concluye el Dr. Ramón Tarragona Fernández antes de abandonar la consulta médica donde nos atendió. Ya le esperaba un paciente con cita previa.

Si en el antiguo Egipto rompían la nariz de las estatuas de los faraones, especialmente si eran mujeres, para destruir su espíritu, su poder y su memoria. Ahora, en el siglo XXI, con médicos como el doctor Tarragona, lo que hace la rinoplastia es devolver la autoestima y la seguridad a tod@s l@s pacientes que lo necesiten… Muchos y muchas vuelven a sonreír sin que nadie se fije en su antiestética nariz.

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