El tenis es uno de los deportes con más adeptos en nuestro país. Mejora la salud cardiovascular, la coordinación, así como la fuerza, y ayuda a mantenernos activos a cualquier edad. Sin embargo, detrás de cada saque, de cada carrera, y de cada salto hay una parte del cuerpo que a menudo pasa desapercibida y que también juega el partido de tenis: el suelo pélvico.
El suelo pélvico es un gran desconocido por la sociedad, cuando cumple un papel primordial. Se trata del conjunto de músculos, de ligamentos, y de tejidos que sostienen los órganos de la pelvis. Pero con el tenis se puede ver dañado, explica el doctor Ignacio Pérez Buendía, especialista en medicina física y rehabilitación de, Centro Médico Teknon, del Grupo Quirónsalud.
Su función es fundamental, ya que sostiene órganos como la vejiga, el útero y el recto, además de participar en el control de la continencia urinaria y fecal. Cuando esta musculatura se debilita o sufre un daño repetido pueden aparecer problemas que van mucho más allá de una simple molestia.
Así, cada golpe en la pista implica un aumento de la presión dentro del abdomen, que se transmite directamente a esta compleja estructura muscular situada en la base de la pelvis.
Además, la carrera y el salto que conllevan igualmente esta disciplina deportiva asocian una contracción repetida del abdomen, y la consecuente hiperpresión y daño del suelo pélvico.

La principal complicación de un suelo pélvico debilitado
Muchas tenistas, que además han sido madres, ya saben que al impacto físico se le suma el daño del embarazo y del parto vaginal, factores de riesgo que pueden debilitar el suelo pélvico y facilitar la presentación de los temidos escapes de orina, una situación que en muchas ocasiones se normaliza o se oculta por vergüenza, apunta el médico.
Esto se explica porque, desde que la evolución determinó que caminaríamos erguidos, toda la presión abdominal que ejercemos recae sobre un plano muscular que cierra la cavidad inferior de la pelvis y que, además, es el sostén de órganos tan importantes como la vejiga, el órgano reproductor y el recto.
De este modo, cuando resulta dañada tiene consecuencias que van desde la desagradable incontinencia urinaria, al prolapso genital en mujeres.
En el primer puesto de la lista de deportes altamente lesivos del suelo pélvico estarían el atletismo, la gimnasia deportiva, el baloncesto, el voleibol, el balonmano, el fitness, o la equitación.
Correr, esquiar, patinar, pero también jugar al tenis o al pádel, también pueden considerarse deportes de riesgo para el suelo pélvico, pero en menor medida que los anteriores.
En el lado opuesto, el remo, el ciclismo, la natación, y el golf podrían denominarse deportes seguros para el suelo pélvico.
Una de cada cinco mujeres abandona el ejercicio
No conviene subestimar las consecuencias de este daño crónico y repetido sobre el suelo pélvico. Se estima que una de cada cinco mujeres se ven obligadas a dejar el ejercicio físico por incontinencia urinaria. Pero renunciar al ejercicio no debería ser la solución, advierte el doctor.
La buena noticia es que el suelo pélvico puede entrenarse, del mismo modo que fortalecemos en el gimnasio otras partes de nuestro cuerpo, esta musculatura también puede atenderse con unos cuidados específico.
De esta manera, todo deportista debe tener esto en cuenta y contrarrestar este daño con un fortalecimiento de la musculatura del suelo pélvico realizando los conocidos ejercicios de Kegel: unas 10 contracciones rápidas, y 10 lentas de 3 a 5 veces/día, sin ayudarse de otros músculos (rectos abdominales, glúteos, aductores).
Para saber si la contracción se está realizando correctamente, podemos introducir en el caso de mujeres 1-2 dedos en vagina, en posición sentada, comprobando el aumento del tono en torno a los dedos, a la vez que colocamos la otra mano en abdomen para confirmar que no está contraído.
Y es que por todos es sabido que los beneficios del ejercicio físico, como parte de una vida saludable, son de sobra conocidos. Todos sabemos cómo puede repercutir a nivel cardiovascular, para estilizar la figura o para liberar estrés, por ejemplo.
Pero existe también esta área anatómica, aún no bien conocida por muchos, que sufre especialmente con el tenis, como es el suelo pélvico. ¡Tonifica y consulta al especialista!, concluye el especialista del Centro Médico Teknon.



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