El dolor de cabeza es una patología que todo el mundo ha padecido en algún momento de su vida. Sin embargo, no todas las cefaleas (término médico más preciso) se presentan de la misma forma y en todas las personas. Aunque, generalmente, se asocia a los adultos, los menores también sufren de cefalea.
En el Día Nacional de la Cefalea, el 19 de abril, un informe de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP) refeleja que un 60 % de niños, niñas y adolescentes sufren cada día cefaleas que afectan a su vida normal.
El doctor Adrián García Ron, neuropediatra y portavoz de la SENEP, explica que la cefalea “es una de las patologías neurológicas más frecuentes a lo largo de toda la vida, no sólo en la edad adulta, sino también en la infancia”, pero que, en ocasiones, está subestimada e infravalorada, incluso por el personal sanitario.
El especialista recalca que muchos menores se ven afectados por esta enfermedad que condiciona su rendimiento escolar, provoca que falten más días a clase e impacta en su vida social y familiar.
“Estamos ante una patología que condiciona la vida diaria del niño y de su entorno familiar pero que, con frecuencia, no recibe la atención que merece”, insiste García Ron.
Cabe destacar que la migraña, que afecta a entre un 7,7% y un 9,1% de los menores que sufren dolores de cabeza, es la cefalea más común, por lo que requiere una atención más específica, ya que los síntomas pueden llegar a tener una duración de hasta 72 horas continuadas (aunque lo normal es que dure algunas horas menos).
Importancia de un diagnóstico a tiempo
Según subraya el neuropediatra y portavoz de la SENEP, el problema real de la cefalea aparece en la infancia, es el momento en el que la enfermedad se vuelve invisible y provoca un diagnóstico tardío o impreciso con el riesgo de cronificar la enfermedad.
Así, García Ron asegura que hasta un 73 % de niños que padecen cefalea crónica continuarán presentándola de adultos.

La Sociedad Española de Neurología Pediátrica recuerda la famosa regla nemotécnica SNOOPY, una herramienta que sirve para detectar síntomas de alarma. Las siglas (algunas con significado en inglés), corresponden a la siguiente sintomatología:
- S: síntomas sistémicos (fiebre) o alteración del estado general.
- N: signos neurológicos en la exploración.
- O: “on set”, inicio reciente o brusco de la cefalea.
- O: localización occipital del dolor.
- P: empeoramiento precipitado por maniobras de Valsalva (técnica que diagnostica diferentes alteraciones), tos o ejercicio; variación de cambios posturales; progresión en intensidad o frecuencia; ausencia de antecedentes familiares de migraña.
- Y: “years” aparición en edades tempranas.
Tipos de cefaleas
Pese a que el diagnóstico temprano es necesario para todo tipo de cefaleas, también es fundamental diferenciar qué tipos existen y cómo hay que diagnosticarlos.
La Fundación Española de Cefaleas (FECEF), impulsada por la Sociedad Española de Neurología (SEN), señala que existen las cefaleas primarias y las secundarias. Las primarias son aquellas que no derivan de otra patología, es decir, son dolores de cabeza “aparentemente normales” y se dividen en:
- Migraña
- Dolor de cabeza tensional
- Cefalea en racimos
- Cefalea neuralgiforme
- Hemicránea paroxística
- Hemicránea continua
- Otras (tos, ejercicio, sueño, etc)
Por otro lado, se encuentran las cefaleas secundarias, las cuales aparecen como consecuencia de otras afecciones, como hipertensión, infecciones, traumatismos, etc. Por eso, es importante detectarlas a tiempo, ya que el tratamiento varía en función de la cefalea.
Tratamientos contra la cefalea en menores
El neuropediatra García Ron recuerda que, pese a que existen tratamientos eficaces hoy en día, no todos los pacientes que sufren cefaleas responden igual a ellos, por lo que insiste en un estudio personalizado en función del caso.
Asimismo, el documento de la SENEP asegura que en los últimos años han aparecido nuevas terapias (como la infiltración con toxina botulínica, los dispositivos de neuromodulación o los bloqueos anestésicos, entre otros) que están impactando de manera positiva en el tratamientos de cefalea en menores.
“Es fundamental facilitar el acceso equitativo a estas nuevas terapias en población pediátrica, especialmente en casos refractarios. El niño con cefalea necesita un abordaje específico, precoz y especializado para evitar que se convierta en un adulto con cefalea crónica”, concluye el portavoz de la SENEP, Adrián García Ron.



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