El Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad considera bajo el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas en Ceuta para la población ceutí, pero lo eleva a moderado para los migrantes debido a las condiciones de hacinamiento y calle en las que viven.
Así lo establece en el informe de evaluación rápida del riesgo sobre la situación sanitaria en Ceuta tras la llegada masiva y repentina de decenas de miles de personas a finales de julio, un episodio que, «por sus características, magnitud e impacto sobre los recursos asistenciales», es «de relevancia para la salud pública y una crisis humanitaria».
En general, explica el documento, las personas migrantes «suelen presentar un buen estado de salud dado que suelen ser jóvenes con la capacidad física adecuada para emprender estos desplazamientos»; sin embargo, durante el trayecto migratorio se incrementan los riesgos de lesiones, ahogamientos, hipotermia o quemaduras, «como se ha observado en la llegada masiva de personas a Ceuta».
A ello se suman las condiciones de hacinamiento, las deficiencias higiénicosanitarias, el acceso limitado a agua segura y una alimentación insuficiente, que pueden «aumentar la vulnerabilidad de estas personas» y pueden «favorecer la aparición y transmisión de determinadas enfermedades».
«Estos factores contribuyen a que las personas migrantes puedan estar en riesgo de padecer diferentes enfermedades infecciosas transmisibles, como enfermedades inmunoprevenibles, respiratorias y transmitidas por agua y alimentos inadecuadamente manipulados», abunda.
La experiencia migratoria también puede asociarse a un mayor riesgo de problemas de salud mental a causa de las condiciones de llegada, la incertidumbre y las vivencias traumáticas durante el trayecto, siendo frecuentes los trastornos del estado de ánimo, depresión o estrés postraumático, sin olvidar la mayor exposición a violencias a las que están sometidas estas personas o el agravamiento de patologías que puedan presentar, como la diabetes.

Ceuta espera de la llegada de vacunas preventivas
La ciudad de Ceuta recibirá en los próximos días 45.000 dosis de vacunas para evitar la propagación de enfermedades tras la crisis migratoria.
Así lo acordaron este lunes el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas que adoptan esta medida de prevención para proteger tanto a la población ceutí no vacunada como a las personas migrantes.
Del lote de 45.000 dosis de vacunas, 15.000 dosis son de la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubeola), además de 10.000 de difteria-tétanos, y otras tantas de varicela y de polio.
El Gobierno ha declarado este martes la ‘situación de interés para la seguridad nacional’ en la ciudad y constituirá un mando único para coordinar la respuesta a la crisis migratoria.
Valorar el estado de salud además de vacunar
La Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) considera que vacunar a los migrantes en Ceuta es una «medida técnica adecuada», pero ve prioritario solucionar las condiciones higiénicas en las que viven y estudiar su situación clínica para evitar la aparición de brotes.
Las vacunas tardan en hacer efecto varias semanas e incluso requieren de varias dosis, aunque en enfermedades graves como la polio sí que se podría intentar crear una inmunidad de rebaño con un solo pinchazo, ha señalado en declaraciones a EFE la portavoz de Seimc y microbióloga del Hospital de A Coruña María del Mar Tomás.
Precisa que «la estrategia no debe ser solo las vacunas», sino que es prioritario garantizar unas condiciones higiénicas adecuadas y evitar su hacinamiento para evitar brotes, por ejemplo de sarna, o incluso hacer un estudio epidemiológico ante la sospecha de algún caso individual de tuberculosis.
No hay una epidemia generalizada en Ceuta
La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) ha negado que, hasta el momento, exista una epidemia generalizada en Ceuta, pero sí pide refuerzos sanitarios para incrementar la vigilancia y evitar la aparición de brotes y una mayor cooperación institucional.
«Riesgo epidemiológico no significa epidemia», zanja la sociedad científica en un comunicado en el que rechaza de plano la asociación entre migración y enfermedad: los riesgos aparecen «cuando cualquier grupo de población permanece en condiciones de concentración, precariedad, higiene insuficiente o dificultad para acceder a la atención sanitaria y al seguimiento epidemiológico», subraya.
Los expertos en salud pública aseguran que, con los datos disponibles, «no existe evidencia de una epidemia generalizada», pero las circunstancias de esta crisis migratoria sí que requieren intensificar la vigilancia y reforzar los recursos para impedir la propagación de brotes.
Los problemas de salud detectados
Por ahora, los cuadros que han trascendido son de problemas gastrointestinales o dermatológicos, escabiosis –sarna– y algún caso de tuberculosis, 3 según Sanidad, sin que la información disponible permita hablar de brote, de ahí que Sespas apele a «la prudencia» hasta contar con datos epidemiológicos consolidados, evitando «una alarma» que las actuales cifras «no justifican».
Tampoco se deben minimizar «unas condiciones objetivas que requieren intervención preventiva»; en este sentido, llama a reforzar los recursos sanitarios y de salud pública, mejorar las condiciones de alojamiento, proteger especialmente a los menores y establecer un mecanismo extraordinario de coordinación entre las administraciones implicadas.
Además, valora el traslado de personas que permanecían en la playa del Trampolín y otros asentamientos precarios a los dispositivos temporales habilitados en Loma Margarita y El Embolsamiento, alternativas que «deben consolidarse, ser suficientes y adaptarse a la evolución de las necesidades».
«Disponer de alojamientos adecuados facilita la higiene y la salubridad, el acceso sanitario, la continuidad de los tratamientos y, cuando sea preciso, el seguimiento epidemiológico», recalca.

Medidas a implantar
Sespas considera además fundamental mantener y reforzar las actuaciones de salud ambiental: el control de la calidad y suficiencia del agua de consumo, las condiciones de higiene y saneamiento, la disponibilidad de aseos, la seguridad alimentaria, la limpieza y recogida de residuos y, cuando sea necesario, el control de vectores y plagas «son medidas de prevención primaria que permiten actuar antes de que aparezca la enfermedad».
Proteger a los menores debe ser otra de las grandes prioridades, garantizándoles un alojamiento seguro, alimentación, valoración sanitaria y vacunal, atención a la salud mental y protección frente a situaciones de violencia, explotación o trata.
Advierte además de la importancia de la salud mental de los migrantes, de la población ceutí y de los profesionales que participan en la respuesta, y resalta el papel que las farmacias pueden desempeñar por su proximidad y accesibilidad para favorecer la continuidad de tratamientos, detectar posibles interrupciones terapéuticas, ofrecer consejo sanitario y derivar a los dispositivos asistenciales.
En esta situación, Sespas propone constituir temporalmente un dispositivo extraordinario de coordinación y respuesta como un mecanismo técnico y operativo de cooperación entre la autoridad de salud pública de Ceuta, Ingesa y el Ministerio de Sanidad, junto con los organismos y entidades necesarios en función de las actuaciones a desarrollar, que «permitiría disponer de una imagen actualizada de la situación».
Finalmente, urge a la cooperación institucional porque «la complejidad de la distribución de competencias entre administraciones no debe convertirse en una dificultad añadida».



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