El pasado 5 de enero, en medio del Atlántico, la vida de Alfonso Mayo, gallego de 48 años, dio un giro inesperado tras sufrir un grave accidente con maquinaria de un barco que en aquel momento se encontraba reparando. Las graves lesiones le provocaron la amputación del dedo pulgar de la mano izquierda y parte de la misma hasta la muñeca, así como daños faciales. Tras casi un año, el pasado viernes finalizaba su periplo hacia la búsqueda de una solución a su problema. Gracias a un trasplante del dedo gordo de su pie a la mano, una compleja intervención liderada por el cirujano Francisco del Piñal en el Hospital de la Luz, Alfonso ya cuenta con una mano totalmente funcional y puede volver a tener una vida sin limitaciones...