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Un niño en porta un cartel en Paiporta en dicimebre de 2024, días después de la dana que arrasó diferemtes localidades valencianas. EFE/Ana Escobar

Miedo, sueño alterado o retraso escolar, la herencia de la dana en los menores un año después

Un año después de la dana que arrasó varias localidades de Valencia todavía hay menores que sienten miedo de la lluvia y de las tormentas, que sufren alteraciones del sueño o muestran mayor ansiedad o estrés, además de sufrir un retraso en el aprendizaje.

El 29 de octubre de 2024, hace un año, las inundaciones de la dana se cobraron la vida de 229 personas, 9 de ellas menores, causaron daños a 16.000 viviendas y destrozos en otras infraestructuras, lo que impactó en la normalidad de miles de personas.

“Cuando truena me pongo muy nervioso y no puedo dormir”, explica un niño de 9 años de Paiporta, una de las zonas más afectadas por las inundaciones.

Sus palabras se recogen en el informe “Con el barro en la mochila” elaborado por Save the Children en colaboración con la Universidad de Valencia al consultar a 2.300 familias afectadas y a profesionales de los servicios sociales, de la educación, de ONG y responsables políticos.

Algunos datos del estudio reflejan:

  • Más del 30 % de los menores, un año después de la dana, reconoce sentir miedo a la lluvia , las tormentas o los truenos.
  • El 24 % sigue teniendo problemas para dormir.
  • Se han producido cambios en el comportamiento de niños y niñas: mayor ansiedad o estrés persistente y dependencia de las pantallas como mecanismo de escape.
  • El 12,4 % manifiestan dificultades de concentración.
  • El 11 % pasa más tiempo con dispositivos electrónicos.
  • El 7 % prefiere el aislamiento social.
  • El 45,7 % de las familias expresa que su principal preocupación es el estado emocional de sus hijos e hijas.

Y Save the Children advierte de que el acompañamiento social y emocional de niños, niñas y adolescentes ha sido muy deficiente, y se ha fiado todo a su capacidad de resiliencia.

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infografía del Informe «Con el barrro en la mochila» de Save the Children y la Universidad de Valencia. Foto cedida

Retraso en el aprendizaje

La mitad de las familias (52,4 %) reconoce que sus hijos e hijas han sufrido un retraso en el aprendizaje.

“Ante cualquier emergencia, como la que vivimos en Valencia, es crucial que los centros educativos se reabran cuanto antes. En un contexto de crisis, ir a la escuela ayuda a recuperar un sentido de normalidad y esperanza para esos niños y niñas”, explica Rodrigo Hernández, director de Save the Children en la región.

El colegio no solo es un lugar de aprendizaje: también garantiza servicios esenciales como el comedor escolar, vital para muchas familias con menos recursos.

En octubre de 2024, más de 18.000 niños y niñas de las comarcas afectadas por la dana dependían de una beca comedor: “Mantenerlo abierto tras una emergencia asegura una alimentación saludable para los que más lo necesitan”, dice Hernández.

Las consecuencias en el ámbito educativo

El informe “Con el barro en la mochila” destaca algunos otros datos en el ámbito escolar:

  • El 71,6 % del alumnado siente que su estado emocional se ha visto afectado por no haber podido asistir a la escuela.
  • El 33,3 % considera que el ámbito de las relaciones también se ha alterado.
  • Los niños, niñas y adolescentes de los municipios afectados por la emergencia han dejado de realizar actividades deportivas (45,4 %), al aire libre (28,0 %), recreativas o culturales (25,0 %) y extraescolares (24,7 %).

“Tras una emergencia, las heridas que más perduran en el tiempo son las psicológicas. En este caso, hemos echado en falta que la administración habilitara más espacios seguros, protectores y de buen trato hacia la infancia y la adolescencia para reducir el impacto psicoemocional de estos niños y niñas”, subraya el director.

Además, lamenta que muchos de los espacios donde niños, niñas y adolescentes se relacionan “siguen sin estar rehabilitados, cuando son esenciales para su desarrollo”.

En la imagen un colegio de la localidad de Alfafar con varias advertencias de no entrar debido a su estado tras la dana. EFE/Ana Escobar

La dana Alice reaviva el recuerdo

La dana Alice que ha impacto este mes de octubre en la Comunidad Valenciana ha revivido el temor de menores y adultos a los momentos trágicos de la dana del año pasado.

Save the Children alertaba de que el 93 % de los niños y niñas de la región sufrirá al menos un fenómeno climático extremo al año, lo que convierte a la Comunitat Valenciana en la cuarta región más expuesta de España.

Las familias en situación de pobreza son las más expuestas a sufrir las consecuencias de este calentamiento global. Esto se debe a que las poblaciones más vulnerables viven en zonas más impactadas por los eventos climáticos extremos y tienen menos capacidad de adaptación.

«Con el barro en la mochila» muestra que casi el 15 % de las familias encuestadas perdió su vivienda y que una de cada cuatro considera que su hogar es ahora menos seguro para los niños, niñas y adolescentes que antes de la dana.

Además, cuatro de cada cinco familias (80,3 %) residentes en los municipios de la “zona cero” viven en edificios aún con reparaciones pendientes o directamente en viviendas muy afectadas, pero en las que se ven obligadas a seguir residiendo.

La reconstrucción

Un año después de la dana, Save the Children advierte de la importancia de no dejar de lado a la infancia, un colectivo de atención prioritaria en este proceso y que se incluyan en la toma de decisiones.

“Es necesario reforzar la respuesta en ámbitos como el de la educación, la salud mental y el apoyo a familias en situación de vulnerabilidad, incorporando un enfoque preventivo y situando a los niños y niñas en el centro de las decisiones para garantizar sus derechos y fortalecer su resiliencia ante futuras emergencias”, concluye Rodrigo Hernández, director de la ONG en Valencia.

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