Desarrollo

Qué divertido es dibujarse como un fantasma. Puedes atravesar las paredes de tu clase en el colegio y marcharte al patio a jugar con todos tus compañeros y compañeras sin que te vea el profesor, muy concentrado mientras pinta fórmulas matemáticas en la pizarra: Adri, Fede, Jorge, Ruth, Paula, Daniel, Rocío, Pablo... y así una larga lista de fantasmitas dejan al "profe" con la boca abierta cuando se da la vuelta y observa que no hay nadie en los pupitres. Todas y todos estaban con David, de cuatro años, junto a su cama y sus pensamientos en el Hospital San Rafael...
Carla, de cinco años de edad, coloreó junto a su madre, Margarita, este dibujo que sin duda tiene una clave especial que solo ellas dos conocen, ¡qué bonito! Lo que sí sabemos es que la pequeña, antes de marcharse a casa desde el Hospital San Rafael, dijo que cuando está malita necesita tener "muy cerca" a su mamá... Hoy es el cumpleaños de mi madre, Rosa, y ella siempre está en mi cabeza y en mi corazón...
"Para mi hermana Irene de su 'tate' Álex" es una dedicatoria que encierra tanto amor y preocupación que es difícil que nuestros ojos, acostumbrados a tanta estupidez mediática, no se pongan rojos y suelten, incluso, una pequeña lágrima... más aún si quien escribió la frase en la pizarra de la puerta de la habitación del Hospital San Rafael fue el mismísimo Alejandro, un niño de 9 años que extrañaba a su hermana y quería así abrazarla...
Cuando un niño o una niña necesita hospitalización pediátrica, toda una serie de profesionales, como los médicos, las enfermeras, los técnicos, los auxiliares y el personal de cocina o mantenimiento, se concentran en un único objetivo: "Curar cuanto antes la patología y cuidar al enfermo con el máximo respeto y cariño"; un hábito profesional que una niña como Blanca, de 8 años de edad, ha comprobado en el Hospital San Rafael, donde cada persona aporta su granito de arena...
Para César, de 8 años de edad, y para Álvaro, de 2 años, sus equipos de fútbol, el Real Madrid y el Betis, son los mejores del mundo, sentimiento que comparten millones de aficionados hacia sus respectivos colores; pero tanto el uno como el otro, el merengue y el verdiblanco, éste ayudado por su familia, lo han plasmado en un dibujo durante su estancia en el Hospital San Rafael de Madrid, donde se juega segundo a segundo una liga en la que lo único que importa es meterle un gol por la escuadra a todas y a cada una de las enfermedades pediátricas que entristecen a l@s niñ@s... ¡Viva la Salud!...