carga mental madres
Una madre pasea con su bebé en Madrid. EFE/Emilio Naranjo

La carga mental de las madres, un peso que erosiona su salud y genera culpa

Pensar en la merienda, en la cena, en comprar ropa para la niña porque la que tiene ya es pequeña, inscribirla en el campamento de verano, pedir cita al pediatra, repasar el examen de lengua…Esas y otras muchas tareas diarias pesan y generan una carga mental que en la mayoría de los casos recae en las madres. No es inocua, erosiona su salud mental, su salud física y encima genera, muchas veces, culpa.

Con motivo del Día de la Madre, el domingo 3 de mayo, en EFE Salud hablamos de carga mental, de cómo influye en la salud de las madres, de la necesidad de repartir ese peso invisible y la importancia del autocuidado como requisitos para poder estar bien.

Un peso descompensado

La encuesta «El peso invisible de la maternidad’, realizada por la Asociación Yo No Renuncio del Club de Malasmadres, refleja que el 86 % de las mujeres que convive con su pareja asume la principal responsabilidad de la organización familiar y la carga mental, lo que se traduce en falta de tiempo para ellas, unido a soledad y al agotamiento.

Según este mismo documento, tres de cada cuatro mujeres reconocen que esta situación les ha afectado a su bienestar físico y mental de forma moderada o grave.

En concreto, un 51 % tiene síntomas de cansancio y malestar con frecuencia; un 22 % ha tenido ansiedad, depresión o problemas físicos. Tan solo un 2 % afirma que su salud nunca se ha visto alterada.

Más datos: el 82 % de las madres ha tenido que tomar decisiones laborales que han afectado a su carrera profesional, como la reducción de jornada, rechazar ascensos, cambiar de trabajo o, directamente, abandonarlo.

Otro estudio, en este caso realizado por Closingap y Repsol asegura que cada día, las mujeres dedican 3,2 horas más que los hombres a cuidados y tareas domésticas, que son 2,8 jornadas laborales a la semana. Son 48 minutos más destinados a las tareas y 2,4 horas más, a los cuidados.

Las mujeres y el cuidado

La profesora de antropología social de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) Sandra Fernández afirma a EFE Salud que hay una visión tradicional que asocia a las mujeres con el cuidado, desde hace siglos, por el mero hecho de que ellas pueden gestar a un bebé, al que también pueden amamantar.

Y no solo cuidar a sus hijos, sino a su entorno, una idea que se ha ido perpetuando durante siglos.

carga mental madres
MADRID, 1932.- Ama de casa cocinando en su cocina de carbón. EFE/esl

«En el momento que tú eres madre hay una expectativa social de ti. De que vas a ser una persona entregada, de que vas a ser capaz de ocuparte de todas las necesidades de cuidado de los que están a tu alrededor», indica la antropóloga.

Y si la mujer no cumple ciertos roles asignados a la idea de maternidad, «se encuentran con una serie de sanciones sociales como reproches, malas palabras, ciertas formas de violencia, desprecio y cotilleo».

Incide la profesora de la UNED en que los roles de cuidado asignados a la maternidad son «absolutamente incumplibles», porque «nadie puede ser perfecta 24 horas al día» y todo ello genera una preocupación, una energía mental dedicada a pensar en todas esas tareas, que se traduce en una carga.

«Se piensa que las mujeres tenemos una capacidad natural ¿Es que hay un gen para hacer listas de la compra? Pues no», incide Fernández, quien destaca que ese rol se perpetúa porque ya desde que son niñas se les enseña a cuidar.

Un sofreesfuerzo cognitivo

La psicóloga Vanessa Fernández, del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, abunda, en declaraciones a EFE Salud, en que la carga mental hace referencia al sobreefuerzo cognitivo que tienen las mujeres por tenerse que encargar una serie de tareas «de carácter invisible», que hace que todo aquello que ya es cotidiano de por sí para ellas, se vea incrementado con una serie de esfuerzos extras.

«Cuando la mujer es madre a esa sobrecarga emocional y cognitiva, esa necesidad de planificación y de tareas invisibles del hogar, se le unen también laa de los hijos», indica.

En concreto, hace hincapié en que es muy frecuente que entre las prioridades de las madres estén las de sus hijos por encima de las suyas propias, lo que le produce que la carga mental sea todavía aún mayor y la emocional aún más intensa, «precisamente porque todo lo que hagan o dejen de hacer puede afectar a las personas que más quieren, que son sus hijos».

El «burnout»

Muchas de estas madres que padecen la carga mental sufren ‘burnout‘, el síndrome de estar quemada. El mismo que pueden sufrir las personas en su ámbito laboral, pero en este caso las madres no tienen vacaciones.

carga mental madres
EFE/ Brais Lorenzo

Las principales consecuencias para la salud mental de la sobrecarga mental se pueden dividir en cognitivas y emocionales.

A nivel cognitivo, la carga mental puede dar origen a problemas de atención sostenida, va a costar mantener la atención, a consolidar la información, lo que va a traer problemas también de memoria.

«Va a influir también en la planificación de su vida cotidiana y en la dificultad de tomar decisiones», apunta la psicóloga.

A nivel emocional, la carga mental de las madres puede derivar en estrés crónico y en problemas psicofisiológicos como alopecia, afecciones dermatológicas, del aparato digestivo, hipertensión arterial, cefaleas e insomnio.

«Pueden aparecer problemas en el estado de ánimo porque sienten que las expectativas son tan altas que la frustración las acompaña, por eso la depresión, que es una de las patologías emocionales más frecuentes», añade.

No hay que olvidar la irritabilidad y los problemas de pareja ante este panorama.

La culpa

Una de las emociones más frecuentes en las madres es la culpa. «Se siente culpable de todo lo que le ocurre a sus hijos desde el embarazo».

«Muy frecuentemente me encuentro a mujeres que se sienten culpables por no poderse quedar embarazadas, culpables cuando se quedan embarazadas y tienen un aborto, culpables porque sus hijos no van bien en el colegio, culpables porque sus hijos no tienen buenas relaciones sociales», explica Vanessa Fernández.

carga mental madres
La psicóloga Vanessa Fernández. FOTO EFE Salud/María Abad

Y si estas mujeres no sintieran que tienen la responsabilidad de todo lo les ocurre a sus hijos y a su familia, la culpa disminuiría «de forma significativa».

«El problema es que muchas mujeres se sienten culpables de todo aquello que va mal porque ellas piensan que han hecho algo para que no vaya bien o por el contrario, piensan que si ellas hubieran intervenido, tendrían que haber ido las cosas mejor», resalta.

La psicóloga es clara: la madre perfecta no es aquella cuya prioridad son sus hijos por encima de ella, olvidándose de ella misma. Y tampoco la que quiere controlar todo.

La madre perfecta no es aquella que se olvida de pensar en ella misma,.

«Por supuesto, una madre, un padre tienen una responsabilidad frente a sus hijos y cuando desean tenerlos deben ser conscientes de la responsabilidad que conlleva. Pero aparte de madre o de padre, eres persona y para poder cuidar a tus hijos, tienes también que autocuidarte», estima la psicóloga.

¿Cómo empezar a soltar peso?

El primer «hito» para poder cambiar la situación es una sociedad que no «castigue» a la mujer por no estar presente en todas las tareas de sus hijos.

EFE/ Alejandro García

«Podemos todavía escuchar verbalizaciones en el colegio de ‘dile a mamá que no se te olvide la merienda’ o ‘se me ha olvidado el cuaderno porque mamá no me lo ha recordado’. ¿Por qué mamá? Es importante que no se sobrecargue a la mujer desde la sociedad», asevera la psicóloga.

Y también es importante educar a las niñas, a las futuras mujeres, en ser felices más allá de ser madres y también siéndolo.

«Mi consejo para una madre, que siente que tiene sobrecarga mental es que pare y piense qué necesita ella. Y desde lo que necesite ella y lo tenga cubierto, piense también qué puede dar a los demás. Esto no resta responsabilidad, ayuda a ser más efectiva con sus hijos y su familia».

No se trata de dejar de un lado las responsabilidades familiares, sino de compartirlas y de que cada uno haga la parte que le corresponde: «No se trata de que la ayuden, se trata de que la otra persona haga su parte», advierte.

«Es muy importante también que una madre sienta que tiene tiempo para ella. Los ratos de descanso, de desconexión, de actividad física, de ocio», añade la experta, quien opina que el mejor regalo para el Día de la Madre es «un abrazo de sus hijos, sabiendo que si lo desea va a tener también tiempo para sí misma y reconocimiento, porque, muchas veces, estas mujeres merecen ‘un gracias por todo, mamá'».

Artículos relacionados