Desarrollo

Cuando uno de tus hijos te hace una pregunta "imposible de responder" no nos cabe otro remedio, ante nuestro desconcierto, que improvisar una contestación basada en la inteligencia o en la habilidad natural que tenemos para despejar balones que van directos a la escuadra, pero casi siempre cometemos el mismo error sin darnos cuenta: nuestros hijos no se conforman con la palomita in extremis; van a por la pelota, sacan el córner y chutan sin compasión desde el área chica para colártela por debajo de las piernas...
A veces queremos que nuestros hijos recojan su dormitorio, o leonera, que dejen de jugar con los vídeojuegos o que se relacionen con otros chicos y chicas de su edad, pero ellos normalmente tienen otro punto de vista y pretenden hacer lo que les da la real gana, comportamiento desafiante íntimamente ligado con las diferentes etapas del crecimiento y con su proceso de integración en el mundo que les rodea, donde la competencia por sobresalir les lleva irremediablemente a colmar la paciencia ilimitada de los padres...
Los niños no son inocentes del todo y en ocasiones utilizan los juegos o los juguetes para identificarse con determinados roles, como el que irradia el supervillano y comodín Joker, enemigo fanático, bromista y guasón de Batman, y así conseguir superar, o al menos suavizar, un desencuentro con un hermano, un rifirrafe con algún amigo, una pelea de molinillos con un compañero de colegio o, incluso, la separación o el divorcio de sus padres...
A veces, los adultos nos empeñamos en ocultar nuestras preocupaciones y sentimientos a los niños, y no nos damos cuenta de que es un esfuerzo inútil, ya que nuestros hijos, a pesar de que piensen menos que nosotros en los avatares de la vida, emocionalmente se dan cuenta de casi todo lo que ocurre a su alrededor, más aún si cabe cuando la angustia aflige el corazón de su madre o de su padre; incluso se fijan en los detalles más fugaces, como una mirada de refilón, un reproche entre palabras anodinas o un gesto de agotamiento familiar que nace en el dedo índice de una mano...
Abarrotamos los cines para dejarnos seducir por "El despertar de la fuerza", la nueva producción de la saga 'La guerra de las galaxias", pero son los niños los que se quedan deslumbrados por las batallas de naves espaciales, los moradores de las arenas, las peripecias de Han Solo y Chewbacca con el Halcón Milenario, los androides como R2-D2, C-3PO o el esférico BB-8, las espadas láser de los Jedi y la máscara infernal de Darth Vader, un personaje tenebroso que perturba su imaginación hasta los límites más insospechados del Universo......