Un dolor en el recto muy intenso, que dura segundos o poco minutos, pero que inmoviliza. Los pacientes lo describen como si les atravesara un puñal o sufrieran una descarga eléctrica. Se trata de la proctalgia fugax, una afección muchas veces asociada al estrés y a la ansiedad que sigue siendo un tabú a la hora de acudir a la consulta.
“La proctalgia fugax es un dolor en la zona del ano y del recto, que es muy intenso, muy breve y recurrente. No hay forma de predecir esos episodios, son aleatorios y no hay sangrado, no hay ningún bulto palpable ni dolor a la hora de defecar”, explica a EFE Salud el doctor Pedro de María Pallarés, especialista del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario La Paz de Madrid.
“Es probablemente uno de los dolores más intensos que vemos en el aparato digestivo”, asegura.
Aunque es una dolencia benigna, puede ser muy incapacitante física y mentalmente, “no solo por el dolor, sino por la ansiedad anticipatoria” que genera, el miedo a que llegue de repente.
Puede aparecer en cualquier momento, incluso durante el sueño, despertando a la persona que lo sufre como si le dieran una puñalada, recibiera una descarga eléctrica o tuviera una presión muy fuerte en el bajo vientre, según describen los afectados en la consulta.
El médico explica que se trata de episodios muy breves, de segundos o pocos minutos: “Generalmente tienen que durar menos de 30 minutos”, si fuera más tiempo habría que contemplar otras patologías.
“La mitad de los pacientes suele reportar menos de cinco episodios al año, estamos hablando de episodios esporádicos”, indica.
El estrés, un factor desencadenante
El origen de la proctalgia fugax no está todavía definido, aunque en muchas ocasiones se asocia, entre otros factores, al estrés y a la ansiedad.
Forma parte de los trastornos intestino-cerebro que, explica el gastroenterólogo, se dan generalmente en situaciones de estrés o de ansiedad elevados.
“Cuando las neuronas bajan su nivel umbral de excitación, es decir, que en lugar de necesitar un estímulo muy intenso para mandar una señal de dolor al cerebro, estas neuronas con un estímulo no doloroso ya emiten una señal de dolor al cerebro”, precisa.
El doctor aclara: “No es un dolor inventado, es un dolor en el recto que existe porque tu cerebro recibe esa señal, pero es una señal anómala producida por una neurona o un grupo de neuronas que han quedado alteradas como consecuencia de ese estrés”.

Otras posibles causas del dolor de recto
Una de las causas es que ese dolor rectal se produzca por un espasmo del esfínter anal interno que desencadena el dolor tipo puñalada.
Otra teoría, relata el doctor Pedro de María, es la afectación del nervio pudendo que es un nervio que inerva toda esa zona pélvica. Un estudio japonés probó el bloqueo de este nervio en pacientes y un 70 % “reportaron resolución completa del dolor”.
Por último, hay un porcentaje muy bajo de casos que presentan hipertrofia del esfínter anal interno, algo que se comprueba con pruebas de imagen, como una ecografía endoanal.
Prevalencia baja, pero hay pacientes que “sufren en silencio”
El doctor explica que la prevalencia de esta afección en la población es entre el 7 y 10 %.
“Hay estudios que evidencian que, de quienes lo padecen, solamente un 20 % consulta” por este dolor de recto.
Una de las razones está en que, al ser esporádico, se suele aparcar la consulta.
Pero también hay muchos pacientes que lo consideran tabú y lo “sufren en silencio”, como dice el médico: “Es un dolor en una zona bastante sensible que no mucha gente está abierta a consultar”.
La tercera razón es el miedo a tener algo grave: “Hay gente que cuando algo le da miedo lo entierra y no consulta”.
El perfil de pacientes son tanto hombres como mujeres y la edad media son los 45 años, en plena actividad vital y laboral, según estudios recientes.
“Antiguamente se decía que había mayor proporción de mujeres, pero se ha visto recientemente que esto es falso. Había un poco de sesgo de selección. Un varón históricamente era menos proclive a consultar por una molestia en la zona anal que, quizás las mujeres, que estos temas los suelen tratar de una forma más transparente”, apunta.

Un diagnóstico complicado
Diagnosticar la proctalgia fugax no es una tarea fácil y “muchas veces los pacientes van dando bandazos de un sitio a otro buscando explicaciones a este dolor que nadie le sabe explicar”.
El diagnóstico se produce por descarte de otras afecciones:
- Tumores colorrectales.
- Fisura anal, que duele con las deposiciones a diferencia de la proctalgia fugax.
- Las hemorroides, que presentan bultos y la proctalgia no.
- La neuralgia del nervio pudendo, dolor más crónico que afecta también a la zona del pubis, conocido como “silla de montar”.
- Síndrome del elevador del ano: suele doler más de 30 minutos y es una tracción posterior de toda la zona del canal.
Las pruebas de imagen que se utilizan para el diagnóstico por descarte de la proctalgia fuga son la colonoscopia (sonda que recorre el recto y el colon); la manometría (sonda que mide la presión del esfinter) y la ecografía endoanal (visualiza el ano para ver patologías de la musculatura).
Además, hay factores que pueden promover una proctalgia fugax, como padecer un síndrome de intestino irritable; tener estreñimiento puede ser un factor de predisposición y tener un diagnóstico de estrés y ansiedad.
Remedios caseros y tratamientos farmacológicos
“La proctalgia fugax no tiene una fácil solución y quien diga lo contrario miente”, subraya el especialista quien precisa: “No existe una forma de curarlo como tal, pero sí que podemos poner remedios para disminuir la frecuencia de estos episodios”, además de algunos tratamientos farmacológicos.
Cuando el episodio de dolor rectal ocurre en casa, el doctor recomienda un baño de bidé con agua templada que relaja la musculatura.
También ayuda a colocarse en posición genupectoral: pecho contra la esterilla o la cama, rodillas flexionadas y caderas elevadas. Relaja la musculatura pélvica y ayuda a expulsar gases que rebaja el dolor.
Practicar de forma regular ejercicio físico, meditación, yoga o recibir terapia psicológica para controlar el estrés y la ansiedad.

En cuanto a los tratamientos farmacológicos, uno es el salbutamol inhalado, que se utiliza como inhalador para el asma, que relaja la musculatura lisa de los pulmones y se ha demostrado que también la del esfínter anal, lo que puede reducir la duración del episodio.
También la nitroglicerina tópica, en pomada, se aplica en la zona del ano, relajando y acortando el dolor.
Y, por último, tratamientos neuromoduladores, fármacos de la rama de los antidepresivos, para modular ese trastorno intestino-cerebro asociado al estrés y la ansiedad.
La evidencia científica en la proctalgia fugax es limitada dado el bajo número de pacientes, lo que dificulta hacer ensayos clínicos, pero hay líneas de investigación abiertas para avanzar en el origen de esta enfermedad y nuevos tratamientos.
“Es necesario que se consulte con un especialista en digestivo, que nadie se avergüence por tener esta molestia”, anima el doctor Pedro de María Pallarés del Hospital La Paz.



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