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Un miembro del personal lava botas de goma después de usarlas en un área con pacientes infectados con ébola en el Hospital Rwampara en Rwanpara, Ituri, República Democrática del Congo. EFE/EPA/DIEUDONNE DIROLE

El brote de ébola en RDC un mes después: balance de un virus en expasión

El pasado 17 de mayo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró «emergencia de salud pública de importancia internacional» por un nuevo brote de virus del ébola, esta vez causado por la cepa Bundibugyo, que afecta a la República Democrática del Congo (RDC) y decretado oficialmente dos días antes. Un mes después el ébola sigue expandiéndose, tanto en número de casos como en extensión geográfica.

Según las últimas cifras de las autoridades congoleñas, hasta ahora hay 808 casos confirmados, incluidas 192 muertes, además de 363 pacientes en aislamiento hospitalizado.

Pero también hay noticias alentadoras, hay 56 personas que han logrado recuperarse de una enfermedad que cursa con fiebres hemorrágicas y para la que no hay, de momento, vacuna ni tratamiento específico contra el tipo Bundibugyo, cuya tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 %.

El pasado 8 de junio, la OMS redujo de «alto» a «bajo» el riesgo sanitario por el brote de ébola para el continente africano, con excepción del país más afectado, la RDC, y las naciones vecinas.

La OMS reconoce que el virus se expande en RDC

La OMS reconoce que en este mes no se ha conseguido frenar al virus del ébola que afecta al este de la República Democrática del Congo, especialmente a las provincias de Ituri y Kivu, y desde donde han saltado una veintena de casos a Uganda, país vecino.

El Bundibugyo sigue expandiéndose tanto en número de casos como en extensión geográfica.

«Casi a diario se identifican casos en nuevas zonas sanitarias, lo que refleja que la magnitud real es probablemente mayor de lo que se está detectando, así como la alta movilidad de la población» considera desde Ituri, el epicentro de la epidemia, el jefe de la Unidad de Epidemiología de la OMS, Olivier le Polai.

Aunque los profesionales sanitarios locales tienen experiencia en el manejo del virus del ébola, la respuesta se ve obstaculizada por la alta movilidad de la población, por un sistema sanitario débil y la permanente inseguridad provocada por los grupos armados que operan en las provincias afectadas.

La OMS y otros operadores humanitarios en la zona temen que el virus responsable del actual brote se propague hacia zonas más urbanas o cruce fronteras con mayor intensidad.

La organización internacional está brindando apoyo en varios frentes, incluyendo ampliación de la vigilancia sanitaria, reforzamiento de laboratorios, participación comunitaria, prevención de infecciones y atención clínica.

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Asistentes a un entierro de una persona afectada por ébla en en Rwanpara, Ituri, República Democrática del Congo. EFE/EPA/DIEUDONNE DIROLE

La respuesta contra el ébola muestra «graves deficiencias»

Pero esta respuesta de los organismos internacionales parece que no termina de dar sus frutos.

«Un mes después, el brote de ébola está superando la capacidad de respuesta. Nadie conoce la verdadera magnitud ni la propagación exacta de la enfermedad en el país», declara la coordinadora médica de emergencias de Médicos sin Fronteras (MSF) en la RDC, Kate White, en un comunicado.

La doctora lamenta que la mayor parte de los centros de tratamiento en la provincia de Ituri, que -según MSF- concentra el 95 % de los casos, están «desbordados» y muchos pacientes llegan a estas instalaciones en una «fase avanzada» de la enfermedad.

«La mayoría nunca fueron identificados ni monitorizados como contactos antes de recibir atención médica», puntualiza.

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Centro de atención de ébola de MSF en la ciudad de Goma, en la provincia de Kivu del Norte (RDC). DANIEL BUUMA/MSF

También MSF considera que, aunque el Ministerio de Salud congoleño y sus socios internacionales están implementando una respuesta en las zonas afectadas, la inseguridad en la región, azotada por un largo conflicto entre el Ejército y grupos rebeldes, dificulta el acceso a ciertas comunidades.

En estos lugares, millones de personas ya se veían afectadas previamente por «repetidos» desplazamientos, «deficiencias crónicas» en la atención médica y una «limitada» respuesta humanitaria.

«Incluso en las zonas más estables, los esfuerzos para detectar casos, realizar pruebas a los pacientes, identificar contactos y monitorizar la transmisión son insuficientes», detalla la médica quien cree que los casos oficialmente confirmados solo son una parte de la realidad.

A todo ello se suma el «recelo» en algunas comunidades ante la llegada repentina de equipos de respuesta frente al ébola, pues para ellas el virus «es sólo una de las varias emergencias sanitarias que no se han abordado durante años».

«Las mujeres embarazadas siguen necesitando atención materna, los niños siguen necesitando vacunas y los pacientes siguen necesitando tratamiento para la malaria y el cólera», concluye la doctora White.

El tercer brote más agresivo desde 1976

La agencia de salud de la Unión Africana (UA) asegura que este brote del virus del ébola es el tercer brote más grande en la historia desde que se descubrió la enfermedad en 1976 en RDC y toma su nombre del río Ébola de ese país africano.

El peor brote de la historia en la RDC -y segundo del mundo- ocurrió entre 2018 y 2020 en la misma región congoleña, donde causó 2.299 muertes, 3.481 casos y 1.162 supervivientes antes de que las autoridades sanitarias lograran contener la transmisión.

Desde marzo de 2014 a marzo de 2016, el virus del ébola mató a más de 11.000 personas y contagió a más de 28.000 en Liberia, Sierra Leona y Guinea Conakry, además de provocar la alarma de Europa y América por algunos casos importados con una enfermedad cuya mortalidad era del 90 % hasta que llegaron los primeros tratamientos específicos, en concreto una vacuna contra la cepa Zaire que no es efectiva para el subtipo Bundibugyo, el de la República Democrática del Congo.

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