España ha vivido un acontecimiento histórico, el 12 de agosto millones de personas miraron al cielo para ver como la Luna tapaba por completo al Sol. Un eclipse solar que si no se observó con las gafas homologadas, puede pasar factura a la salud de los ojos, con lesiones irreversibles en la retina. ¿Y qué ha pasado después? De momento, apenas se han registrado incidencias sanitarias de importancia causadas por este fenómeno astronómico.
Los expertos explican que el daño más común tras un eclipse para el que no se ha utilizado la protección adecuada es la retinopatía solar, se trata de una quemadura causada por la radiación solar, que afecta a la mácula, situada en la parte central de la retina, que es la encargada de la visión central, y percibe los colores, entre otras funciones.
La medida de seguridad más importante para evitar riesgos en el eclipse solar son las gafas homologadas siempre con certificado ISO 12312-2:2015 y había que vigilar que no estuvieran dañadas ni rasgadas, porque un filtro estropeado es como si no hubiera filtro.
Visión borrosa, colores alterados…
El oftalmólogo del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza Nacho Sánchez Marín explicó a EFE Salud antes del eclipse, el porqué observarlo sin las gafas de protección homologadas puede causar lesiones en los ojos.
Y es que la sensación de luminosidad más baja como la producida en un eclipse solar como el vivido el 12 de agosto, que permite mantener la mirada más fija en el sol genera falsa seguridad, sin embargo, espectros de onda de luz, siguen llegando a la retina del ojo.

«Esto lo que genera es una quemadura en la retina, en una capas muy concretas, muy delicadas, que son los fotorreceptores y el epitelio pigmentario. Ninguno tiene la capacidad de regenerarse», señalaba Sánchez Marín.
Los efectos de las lesiones en el ojo por el eclipse solar pueden ser inmediatos. Al principio puede haber una alteración de los colores –discromatopsia-.
También una disminución visual, visión borrosa u ocasionar un escotoma, que es una mancha en el campo visual, en la zona de la retina.
A veces estos acontecimientos históricos pueden generar alteraciones en cómo vemos las formas de las cosas -la metamorfopsia– y, por ejemplo, las líneas rectas se ven como torcidas.
Estas lesiones pueden producirse solo con mirar segundos al eclipse sin protección, por eso los profesionales sanitarios han sido tan exigentes con la necesidad de llevar las gafas homologadas.
Un daño silencioso
El especialista en retina de IMO Grupo Miranza Madrid, José María Ruiz Moreno, incide en un comunicado en que la retina no tiene receptores del dolor, de forma que la persona puede estar sufriendo una lesión sin notar «absolutamente ninguna molestia en ese momento».
«El daño suele manifestarse horas o incluso uno o dos días después, cuando ya se ha producido”, destaca Ruiz Moreno.

Según este especialista, algunos pacientes pueden mejorar «parcialmente con el tiempo» pero no hay un tratamiento que sea capaz de revertir el daño cuando éste afecta a los fotorreceptores de la retina.
Sí puede ocurrir que algunas lesiones evolucionen de forma favorable después de unos meses, ya que la profundidad de la quemadura será la que determine si la recuperación es completa o si las secuelas serán permanentes, señala por su parte el oftalmólogo del Hospital Quirón Salud Clideba Javier Fernández Perianes.
Si hay síntomas, acudir al médico
En este sentido, Fernández Perianes insiste en que cualquier persona que haya observado el eclipse solar sin protección adecuada y tenga algunos de los síntomas, tiene que ir al médico cuanto antes.
Señala que mediante una exploración oftalmológica y pruebas como la tomografía de retina los especialistas pueden valorar el alcance de la lesión y realizar «el seguimiento más adecuado».
Los expertos hacen hincapié en que cualquier alteración visual, por leve que parezca, merece una valoración médica.
«Detectar a tiempo una lesión en la retina permite conocer su alcance y realizar un seguimiento adecuado de su evolución», insisten.
Apenas incidencias, los ciudadanos se han protegido
La contemplación del eclipse este miércoles no ha dejado grandes incidencias sanitarias de importancia en las distintas comunidades autónomas, la mayoría molestias oculares, alguna caída y golpes de calor. Los servicios autonómicos van a seguir pendientes en los próximos días, aunque trasciende tranquilidad: los ciudadanos lo han hecho bien y han sido prudentes.
El uso correcto de las gafas protectoras ha sido clave en este balance, en el que se incluyen también algunas atenciones por mareos y golpes de calor, pero en general se han seguido las recomendaciones para disfrutar de una jornada de observación sin sobresaltos.
«La gente ha sido muy prudente, todo el mundo ha utilizado gafas y lo ha hecho bien», ha explicado el consejero de Salud de Cantabria, César Pascual, quien ha anunciado que los servicios sanitarios estarán «un poco pendientes en esta semana» por si hay un incremento de consultas de oftalmología, aunque ha recordado que en muchos lugares de la región el cielo estuvo «nuboso o con bruma, lo que disminuía la intensidad de sol».
En la misma línea, la jefa de sección de Urgencias del Hospital Donostia, Oihana Ormazabal, ha advertido de que en los próximos 30 días hay que vigilar que no surjan síntomas, pero ha remarcado que la gente «lo ha hecho bien».
El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) ha informado de que no ha habido incidencias en Melilla y en Ceuta, ciudad autónoma donde el Ministerio de Migraciones adoptó medidas para informar a los migrantes que siguen en las calles de las precauciones y los riesgos de la contemplación del eclipse.



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