El caso de Lindsay Clancy, acusada de matar a sus tres hijos en Estados Unidos, ha puesto en el foco una de las enfermedades mentales más graves y no siempre bien diagnosticada, la psicosis posparto, una “urgencia psiquiátrica” de alto riesgo para el bebé y para la madre.
Clancy no niega haber estrangulado a sus hijos (de 5 y 3 años y 8 meses) en su vivienda de Duxbury (Massachusetts) en 2023, pero en el juicio se ha declarado no culpable al sostener que sufría una psicosis posparto que le impidió comprender la naturaleza y gravedad de sus actos. Tras el crimen, intentó suicidarse y quedó parcialmente paralizada.
Un juez federal anunció este viernes que declarará nulo el juicio tras siete días de deliberaciones del jurado y después de que este le enviara una nota expresando por tercera vez que estaban en un punto muerto y que no podían alcanzar un veredicto unánime.
¿Qué es la psicosis posparto?
La psiquiatra Gemma Parramón, miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM), explica a EFE Salud que la psicosis posparto es “una urgencia psiquiátrica grave” que se inicia en los primeros días o semanas tras el alumbramiento.
Se trata de una enfermedad mental poco frecuente, 1 o 2 casos de mujeres por cada mil partos, a veces difícil de identificar y diagnosticar.
“Lo que define a este trastorno es la alteración del juicio y de la realidad, aparecen ideas delirantes, alucinaciones y conductas desorganizadas”, apunta la también coordinadora de la Unidad de Salud Mental Perinatal del Hospital Universitario Vall d’ Hebron de Barcelona, donde ha podido ver una decena de casos a lo largo de sus 20 años de experiencia.
Parramón precisa que se trata de una enfermedad emparentada con el trastorno bipolar y una de sus características es que cambia mucho y de forma rápida: “Una mujer puede estar bien, sin ningún síntoma identificable, y al poco rato puede presentar síntomas muy graves”.
Las pacientes, incluso, pueden perder la noción de lo que están viviendo.
Además de antecedentes familiares por trastorno bipolar, otros factores de riesgo son haber sufrido episodios psicóticos en partos anteriores, complicaciones físicas en el proceso o conflictos personales.
“La violencia que haya podido sufrir una persona acaba afectando a la salud mental, como el abuso infantil”, apunta la doctora quien considera, no obstante, que la violencia machista está más presente como factor de riesgo en la depresión posparto que en la psicosis posparto.
Captura de video tomada de la Corte Superior de Plymouth, Massachusetts que muestra a Lindsay Clancy (d), la mujer acusada de matar a sus tres hijos en Massachusetts. EFE/ Corte Superior de Plymouth, Massachusetts
Riesgo alto de infanticidio y suicidio
La psiquiatra subraya que el riesgo de que la madre cometa un infanticidio con su propio hijo o hija es muy alto: “Muchas veces las ideas delirantes que aparecen son en relación al bebé, como, por ejemplo, pensar que puede estar poseído por el demonio”.
“Son delirios de tipo religioso, místico, mesiánico, de liberación…se escapan de la realidad”, algo que puede provocar un crimen y después, incluso, el suicidio de la mujer.
En un posparto, en general, pueden aparecer los siguientes trastornos, según la psiquiatra:
Ideas obsesivas de agresión, lo que llaman “fobias de impulsión”: “La mujer tiene miedo a perder el control y hacer daño al bebé y le puede ocasionar tal ansiedad que no quiera, por ejemplo, bañarlo por miedo a ahogarlo”. Es miedo y obsesión.
Filicidio altruista: depresiones muy graves, pero no psicosis, en las que aparecen ideas delirantes catastróficas que lleven a pensar que este mundo es un caos y que el bebé va a sufrir y al no poder protegerlo aparece la idea de matarlo y el suicidio posterior de la madre.
En una psicosis posparto, “la situación es más extravagante, más vicaria. Mujeres que creen que alguien quiere descuartizar a su bebé y que antes de que sufra lo quieren matar ellas sin sufrimiento”.
“Estas ideas son reales, son de pacientes que he visto” en la práctica clínica, relata la doctora.
La obra de Picasso Maternidad. EFE/Raúl Caro.
Psicosis posparto y depresión posparto, algunas diferencias
La principal diferencia es que en la depresión posparto, que surge entre 4 y 6 semanas después de dar a luz, la mujer conserva el juicio, está presente en la realidad, y es frecuente, un 6,8 % de los casos, según la especialista.
Los síntomas de la depresión son la tristeza, la incapacidad para disfrutar, la culpa, la ansiedad, el insomnio y cuestionarse la valía como madre, entre otros.
En la psicosis posparto aparecen ideas delirantes, de tipo místico, alucinaciones y voces que dan ordenes a las mujeres que muchas veces no son conscientes de lo que están pasando.
La causa también marca la diferencia, mientras que en la psicosis posparto es biológica, la depresión tiene también origen en factores psicosociales.
Tanto en la depresión como en la psicosis, con más intensidad en esta última, hay un componente hormonal, aunque no hay demasiada información.
“Hipócrates ya describió la psicosis posparto en el siglo 4 antes de Cristo”, dice la doctora, pero en los manuales de psiquiatría es una enfermedad que “no tiene categoría propia” debido a que la práctica e investigación de la medicina está “centrada en el hombre”.
Detectar a tiempo para frenar la enfermedad
La psiquiatra considera que, muchas veces, la depresión posparto se diagnostica tarde por que la mujer no acude al sentirse culpable por lo que siente, presionada por la “idealización” que se tiene de la maternidad. Cuando pide ayuda médica puede haber pasado más de seis meses desde el parto.
Tampoco es fácil la detección de la psicosis posparto dada su variabilidad: “Conozco algún caso en el que la familia se ha alertado y han ido urgencias porque la mujer ha empezado con estas ideas y, tras horas en observación, sin identificar ningún síntoma, se han vuelto a casa. Al cabo de un rato ha aparecido de nuevo la sintomatología”.
“De ahí la gravedad y la peligrosidad de esta enfermedad, fluctúa mucho”, insiste la psiquiatra de la SEPSM.
Pero subraya la necesidad de la detección temprana tanto de la depresión como de la psicosis posparto para poder frenar su evolución y atajar cualquier desenlace.
En el caso de la psicosis posparto, la fase aguda se trata con antipsicóticos y litio, este último es un fármaco que se utiliza para estabilizar el trastorno bipolar, además de preservar la calidad del sueño porque “no dormir puede precipitar un episodio”, concluye la psiquiatra Gemma Parramón.
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