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EFE/ Mariscal

Tos y fatiga, síntomas achacables al tabaco…o el inicio silencioso de la epoc

Si una persona fumadora tiene síntomas persistentes de tos, expectoración y fatiga anormal acaba atribuyéndolos al consumo de tabaco, pero esos signos pueden ir más allá y enmascarar el inicio de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la epoc. La contaminación de las ciudades, sobre todo en estos meses de frío, agrava esta enfermedad lenta, progresiva e incurable.

“Habitualmente, los primeros síntomas se desarrollan antes de los 40 años, al principio leves, pero son mal entendidos y los pacientes creen que cuando dejen de fumar desaparecerán, pero muchas veces no ocurre así”, explica a EFE Salud la neumóloga Salut Santos en el Día Mundial de la EPOC, el 19 de noviembre.

Coordinadora del grupo de epoc de la Societat Catalana de Pneumología (SOCAP) y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), la doctora explica que, en muchas ocasiones, aunque se abandone el tabaco ya es tarde, el proceso inflamatorio de bronquios y el daño del tejido pulmonar ya se ha iniciado y se cronifica.

Esa falsa percepción, sumada a la progresión tan lenta de la enfermedad, dispara el infradiagnóstico. Alrededor del 75 % de los pacientes no están detectados, a pesar de que afecta al 11 % de la población entre 40 y 80 años, unos tres millones de personas en España, según datos de la SEPAR.

La principal causa de la epoc es el consumo de tabaco que inflama los bronquios, daña el tejido pulmonar y obstruye las vías respiratorias.

La neumóloga defiende que se refuercen los medios sanitarios para conseguir un diagnóstico precoz, en línea con la SEPAR que insiste en que la espirometría forme parte de la evaluación rutinaria de fumadores y ex fumadores.

El impacto de la contaminación en los síntomas de la EPOC

La doctora Salut Santos hace hincapié en la “poca conciencia”, en general, que hay de una buena salud respiratoria: “Es muy importante lo que inhalamos y respiramos y su impacto sobre el pulmón”, en una época marcada por el cambio climático, el aumento de partículas en suspensión y el empeoramiento global de la calidad del aire.

“Está descrito que en momentos de mucha contaminación se ha demostrado que hay mayor incidencia de agudizaciones respiratorias en enfermos crónicos, como los de epoc. Hay descompensaciones que llevan a los pacientes a urgencias”, señala.

También hay evidencia científica que relaciona épocas de alta contaminación con mayor prevalencia de infecciones por virus respiratorios.

Pero no está demostrado que la contaminación esté detrás del origen de la epoc, pero sí que el hecho de vivir en zonas muy contaminadas provoque “que el pronóstico y la evolución de esa enfermedad vaya a peor”, precisa.

Y por eso la doctora aconseja que en esos momentos de polución los pacientes con epoc eviten salir al exterior, incluso para caminar como hábito saludable, es mejor esperar y utilizar mascarilla si al paciente no le dificulta la respiración.

Y lo que está claro es dejar el tabaco y, si existe esa posibilidad, ir a vivir a zonas rurales limpias de humos.

“Hay que evaluar el entorno personal y laboral del paciente e intentar disminuir la exposición porque es muy variada y hay que individualizarlo”, precisa la también jefa del Servicio de Neumología del Hospital Universitario de Bellvitge de Barcelona.

Destaca que ahora los riesgos laborales están bien evaluados a diferencia de hace años cuando los pacientes de EPOC eran fumadores y convivína en su trabajo con factores agravantes por el aire que respiraban como carpinteros, marmolistas, soldadores…

Barcelona aire contaminación
EFE/Quique García

La contaminación también está en el interior

La calidad del aire interior también es crucial. Pinturas, humos de cocina, estufas, polvo en suspensión o productos irritantes afectan especialmente a los pacientes con epoc, cuyos bronquios son extremadamente sensibles, señala la médica.

Incluso exposiciones breves pero intensas —por ejemplo, inhalar humo directo en una barbacoa— pueden provocar broncoespasmo y derivar en urgencias.

El tabaquismo pasivo tampoco debe subestimarse: aunque no se ha demostrado que cause epoc por sí solo, sí es un agravante claro en personas con enfermedad respiratoria crónica.

La predisposición genética

Al consumo de tabaco, como origen de la epoc, y a sus agravantes como la contaminación y otros agentes, se une un tercer jugador en el tablero de esta enfermedad respiratoria: la predisposición genética.

Hasta el momento, se sabe que un porcentaje muy bajo de pacientes desarrollan la epoc por un déficit genético de alfa-1 antitripsina, “pero puede haber otros factores genéticos y otros condicionantes que desconocemos”.

“Solo 1 de cada 3 fumadores desarrolla epoc, eso significa que hay un tercio de la población que es más sensible o más susceptible de tener la enfermedad que el resto”, concluye la doctora de la SOCAP.

El tratamiento farmacológico y rehabilitador

En los últimos años, el abordaje de la epoc ha experimentado importantes avances como las terapias biológicas dirigida a subtipos específicos de la enfermedad y el desarrollo de nuevos broncodilatadores y combinaciones de acción prolongada contribuye a un mejor control de los síntomas respiratorios.

Según la SEPAR, al tratamiento farmacológico se le deben unir otras medidas como la rehabilitación pulmonar, el ejercicio físico regular, la vacunación preventiva y el seguimiento clínico periódico que ayuden a mejorar la calidad de vida y reducir hospitalizaciones.

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