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EFE/ERIK S. LESSER

Por qué el estrés no es un buen amigo de tu corazón

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El estrés está a la orden del día en nuestra sociedad actual. Hoy en día, hasta las situaciones más cotidianas nos pueden generar estrés, por ello es importante aprender a manejarlo para que no nos afecte de forma negativa a nuestra salud, y en concreto a nuestro corazón. Nuevo post de los expertos del blog «Salud y prevención».

Porque sí, pasa factura y no sólo por las reacciones que genera directamente en nuestro organismo, sino también por los hábitos poco saludables que en muchas ocasiones ponemos en marcha para ‘aliviar’ esa sensación de estrés o de ansiedad.

“Encontrar la forma saludable de manejar el estrés puede ayudarnos a mejorar nuestro estado de ánimo, y evitar comportamientos dañinos para la salud, como fumar o los atracones de comida. Y es que, ante situaciones de estrés solemos poner en práctica malos hábitos, tales como fumar, beber demasiado, ingerir alimentos ricos en grasas o en azúcar, por ejemplo”, remarca el doctor Paolo Racugno, cardiólogo del Hospital Quirónsalud Valencia.

Además de esto, este experto advierte de que el estrés puede provocar tensión en el corazón de diferentes formas: aumentando la presión arterial y la inflamación en el cuerpo, así como el nivel de colesterol y de triglicéridos en la sangre; o bien incrementando las palpitaciones fuera de ritmo.

“El estrés es un elemento indispensable para enfrentarnos a los retos de la vida como aprobar un examen, hablar en público, o hacer frente a una ruptura. Pero, como decíamos, cuando es excesivo o nos acompaña
en todo tipo de situaciones se vuelve en nuestra contra”, resalta.

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Doctor Paolo Racugno, cardiólogo del Hospital Quirónsalud Valencia. Foto cedida

Por qué surge el estrés

Realmente, explica este cardiólogo, desde un punto de vista médico el estrés es la respuesta adaptativa del cuerpo a una presión física o mental: “Pueden provocar estrés desde situaciones simples como el llanto de un bebé a una situación más grave como un robo o un accidente de coche. Es posible que, hasta experiencias positivas, como el casarse, pueda ser estresante. El estrés es una realidad en nuestra vida, sin embargo,
cuando este se va acumulando puede afectar a la salud física y mental, pudiendo ser perjudicial para el corazón”.

Según el doctor Racugno, nuestro cuerpo responde al estrés de diferentes formas.

Señala que en primer lugar se suelen liberar las hormonas del estrés, lo que provoca que respires más rápido, haciendo que la presión arterial suba, los músculos se tensen, y la mente corra a gran velocidad.

“El cuerpo reacciona de la misma forma a todo tipo de estrés”, asegura este experto de Quirónsalud Valencia, que menciona los siguientes síntomas más comunes:

  • Malestar estomacal.
  • Incapacidad para concentrarse.
  • Problemas para dormir.
  • Dolores de cabeza.
  • Ansiedad.
  • Cambios del estado anímico.

“La reacción principal depende de una proteína producida principalmente por el hipotálamo, y en menor medida por la corteza cerebral y la médula espinal, llamada hormona liberadora de corticotropina (CRH). Ésta activa una pequeña glándula ubicada en el sistema nervioso central, la hipófisis, que finalmente actúa sobre las glándulas
suprarrenales que aumentan la secreción de cortisol y las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina)», explica.

«Este complejo sistema neuro-hormonal -añade- está pensado para sobrevivir a situaciones amenazadoras; sin embargo, esta situación de estrés mantenida en el tiempo puede ser perjudicial para el funcionamiento del organismo”.

El caso de las palpitaciones

Así, por ejemplo, cita que el aumento de los niveles de catecolaminas ocasionado por el estrés produce sobre el sistema cardiovascular el incremento de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial.

“Las palpitaciones, es decir la sensación de latido acelerado, representan uno de los principales síntomas por los que las personas acuden a una consulta de cardiología”, añade este especialista del Servicio de Cardiología del Hospital Quirónsalud Valencia.

En concreto, mantiene que las palpitaciones por estrés pueden ser la traducción de una simple taquicardia sinusal hasta arritmias más peligrosas: “La taquicardia sinusal es la aceleración rítmica del corazón que todos experimentamos cuando realizamos un esfuerzo físico, sin embargo, en condiciones de estrés puede generarse en reposo”.

Además, es frecuente, tal y como apunta, que el estrés se encuentre detrás de la aparición de extrasístoles, unos latidos que adelantan al ‘latido cardiaco normal’, y se manifiestan como un latido más fuerte, o como la falta de latido (vuelco en el corazón).

“Se trata generalmente de fenómenos benignos que no requieren tratamiento, pero la sensación experimentada puede ser muy desagradable. En personas predispuestas pueden degenerar en taquicardias más prolongadas, y potencialmente peligrosas si no se tratan a tiempo”, afirma.

Pero también habla de que el estrés continuo puede contribuir al mal control de la tensión en sujetos hipertensos, al mismo tiempo que podría llevar a un diagnóstico erróneo de hipertensión en sujetos normotensos.

A su vez, cita a la miocardiopatía por estrés, el conocido como síndrome de tako tsubo –o síndrome del corazón roto— que se desarrolla después de una emoción intensa, normalmente negativa, que produce la liberación de una gran cantidad de catecolaminas.

“Se presenta con los mismos síntomas de un infarto del corazón y requiere ingreso hospitalario. El curso es casi siempre favorable; no obstante, a veces se complica con insuficiencia cardiaca (incapacidad del corazón de cumplir con sus funciones), arritmias malignas y muerte del paciente.

Por eso, este cardiólogo de Quirónsalud Valencia aconseja mantener a raya nuestro estrés, y recomienda entre otros puntos:

  • Practicar deporte de forma regular.
  • Dedicarse momentos para la meditación o yoga.
  • Sentarse y tomar conciencia de la respiración durante 10 minutos cada día.
  • Pasar tiempo haciendo actividades que nos gusten.
  • Relacionarnos con la gente.
  • La práctica de cualquier actividad que ayude a la mente a calmarse y
    desconectar.

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