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EFE/ Paco Paredes

¿Los exámenes finales te provocan estrés académico? Atención a estas señales

El mes de junio da la bienvenida oficial al verano, una de las épocas favoritas de los estudiantes cuando dicen adiós al curso académico y comienzan sus vacaciones. Sin embargo, antes de llegar a ese momento todos se tienen que enfrentar a los exámenes finales, un periodo que les genera el denominado estrés académico. Estas son las señales para identificarlo y las soluciones para atajarlo.

Pocas horas de sueño, cansancio acumulado, la incertidumbre de no saber el resultado final y la mezcla de emociones después de hacer un examen son algunas de las razones que provocan estrés y ansiedad, dos emociones difíciles de controlar y que tienen consecuencias en la salud mental de los estudiantes de colegios, institutos y universidades.

Así lo explican varios especialistas de MyBrain, un centro especializado en salud cerebral que cuida el cerebro de las personas de manera integral, personalizada y no invasiva, a lo largo de todas las etapas de la vida.

Indicios del estrés académico

Muchos estudiantes sufren dificultades en época de exámenes finales, desde un bloqueo por estrés a la hora de estudiar hasta la imposibilidad de abarcar todas las actividades que realizan en su día a día. Los especialistas de MyBrain relacionan estas complicaciones con estados de ansiedad, agotamiento mental y sobrecarga emocional.

“Existe la creencia de que cuanto más tiempo se estudia, mejor será el rendimiento. Sin embargo, el cerebro necesita descanso, organización y una adecuada regulación emocional para consolidar los aprendizajes y funcionar correctamente», explica el director médico de MyBrain, el doctor Francisco Mira Berenguer.

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Por tanto, es muy importante durante las épocas de exámenes finales saber detectar a tiempo estos patrones característicos del estrés académico. Las familias desempeñan un papel fundamental, pues son las encargadas de esa detección temprana.

“Hay que prestar atención a los cambios en el descanso de los jóvenes, así como a su ánimo, a la actitud frente al estudio y a la forma que tienen de afrontar sus tareas”, subrayan los especialistas de MyBrain.

Existen seis señales de alerta que ayudan a identificar el estrés académico en épocas de exámenes finales a través del bienestar emocional y el rendimiento cognitivo de los estudiantes:

  • Dificultad para concentrarse durante periodos prolongados.
  • Sensación constante de agotamiento mental.
  • Problemas para conciliar o mantener el sueño.
  • Irritabilidad o cambios de humor frecuentes.
  • Sensación de bloqueo ante tareas académicas.
  • Necesidad de dedicar cada vez más horas para obtener los mismos resultados.

«Detectarlas a tiempo es fundamental ya que permite a las familias acompañar mejor al joven, ofrecerle apoyo y actuar a tiempo antes de que el malestar vaya a más o acabe afectando de forma significativa a su rendimiento académico», advierten desde MyBrain.

Consejos para gestionar la presión de los exámenes finales

Una vez se han identificado estas señales, el siguiente paso es intentar solucionarlas, a través de la incorporación de ciertos hábitos que sirven para controlar y gestionar la presión académica.

Estos son los principales consejos:

  • Priorizar el descanso: dormir entre siete y nueve horas favorece la consolidación de la memoria y mejora la capacidad de aprendizaje.
  • Planificar el estudio: dividir los contenidos en objetivos realistas ayuda a reducir la sensación de saturación.
  • Incorporar pausas regulares: los descansos breves favorecen la recuperación cognitiva y mejoran la atención sostenida.
  • Reducir las distracciones digitales: limitar el uso del móvil y las redes sociales durante las sesiones de estudio ayuda a mantener la concentración.
  • Cuidar la salud emocional: mantener espacios de ocio, actividad física y técnicas de regulación emocional contribuye a gestionar mejor la presión académica.

Los expertos de MyBrain recuerdan que preparar los exámenes no significa estudiar horas y horas sin parar. “Es necesario descansar, cuidar la salud mental e identificar a tiempo síntomas como el insomnio, la ansiedad o las dificultades de concentración”, concluyen.

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