Los fármacos antiobesidad, como los conocidos Ozempic o Mounjaro, facilitan la pérdida de peso a personas con obesidad e, incluso, a otras con tan solo sobrepeso, pero alcanzar esa delgadez sin control tiene un coste, aparece la flacidez y la piel sobrante, algo que está aumentado la demanda de cirugías estéticas.
Según una encuesta de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica (AECEP) a unos 150 profesionales de la entidad, casi 9 de cada 10 especialistas detectan un incremento de este tipo de operaciones quirúrgicas tras adelgazar por el consumo de estos fármacos análogos de la GLP-1, también indicados en algunos casos para la diabetes.
Casi la mitad de los especialistas consultados cifra en un 25 % el incremento de este tipo de paciente en la consulta habitual, un fenómeno que se ha intensificado especialmente durante el último año.
El 35 % de los cirujanos sitúa el inicio de esta tendencia entre uno y dos años atrás.
“Estamos observando un cambio claro en el perfil de los pacientes que llegan a nuestras consultas. La pérdida de peso rápida asociada a estos tratamientos puede generar alteraciones importantes en el contorno corporal y facial que, en muchos casos, requieren una solución quirúrgica para recuperar la armonía estética”, explica la doctora Beatriz Berenguer, presidenta de la Asociación Española de Cirugía Estética Plástica.
El 83 % de los encuestados coincide en que se trata predominantemente de mujeres. Además, este tipo de consultas se concentra principalmente en pacientes de mediana edad, especialmente entre los 45 y los 60 años.
El cuerpo, el principal damnificado
La mayoría de los pacientes solicitan cambios estéticos en su cuerpo, según el 60 % de los encuestados, el principal afectado por la pérdida de kilos. Es consecuencia de una reducción rápida de grasa corporal que afecta al contorno y a la calidad de la piel.
Entre los cambios físicos corporales más habituales tras adelgazar destacan la flacidez abdominal, señalada por el 93 % de los encuestados, seguida por la flacidez en muslos, el exceso de piel en brazos y la pérdida de volumen en glúteos.
Pero también el rostro refleja las consecuencias. La flacidez cutánea, mencionada por el 70 % de los encuestados, y la pérdida de volumen facial, señalada por el 65 %, además de surcos más profundos, como los nasogenianos, y ojeras más marcadas.
Las cirugías estéticas más demandadas tras los fármacos antiobesidad
Los procedimientos quirúrgicos que han experimentado un incremento significativo, especialmente en el ámbito corporal, son la abdominoplastia, mencionada por casi el 90 % de los especialistas, seguida del lifting de brazos (46 %), el lifting de muslos (35 %) y el lifting corporal completo (28 %).
En el rostro, destacan especialmente el lifting facial, señalado por casi el 60 % de los especialistas, seguido por los rellenos con ácido hialurónico (44 %); la blefaroplastia (43 %) y los bioestimuladores de colágeno (30 %).

Los consejos de los especialistas
El doctor Jordi Mir, vocal de la AECEP, advierte: “Estos fármacos no son una solución aislada. Deben utilizarse bajo supervisión médica y acompañarse de una reeducación de los hábitos de vida, especialmente en el ámbito dietético y del ejercicio físico.”
Además, añade, “una pérdida de peso demasiado rápida puede tener consecuencias tanto a nivel estético como funcional, por lo que es fundamental realizar un seguimiento adecuado de cada caso”.
Por eso recomiendan:
- Una pérdida de peso progresiva.
- Incorporar ejercicio de fuerza.
- Una adecuada ingesta de proteínas para preservar la masa muscular.
- Utilizar estos fármacos siempre con indicación y seguimiento por un especialista, evitando un uso indiscriminado o sin supervisión.
- Advierten del riesgo de efecto rebote y de la importancia de entender estos tratamientos como una herramienta complementaria dentro de un enfoque global de salud.



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