Hongos.

Infección por hongos, el culebrón de cada verano

«El calor y la humedad, o los zapatos cerrados, oclusivos, especialmente en los meses de verano, crean un ambiente ideal para que los hongos prosperen en tu piel, tus uñas o tu pelo», nos recuerda el Dr. Alfredo Garcia Mares, dermatólogo en el Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid.

«Los hongos, muy frecuentes en personas de cualquier edad, pueden generar tanto infecciones localizadas como colonias diseminadas», señala.

Estos microorganismos suelen manifestarse en la piel con manchas circulares y bordes cutáneos tendentes a la elevación, también con descamación; en el cuero cabelludo provocan la caída del folículo piloso; y en las ingles o en la parte superior de los muslos avanzan con ardor, incluso con ampollas.

En los dedos y las plantas de los pies los hongos evolucionan blanqueando la piel, descamándola y agrietándola. A la vez, provocan mal olor. Las ampollas plantares llegan a causar infecciones secundarias, lo que provocará dolor, pus, hinchazón, dificultad para caminar y, en ocasiones, fiebre.

«Cuando los hongos afectan a las uñas de los pies estas pueden volverse más gruesas, frágiles o cambiar de color, pasando progresivamente del rosáceo natural al amarillento enfermizo», describe el Dr. García Mares.

Los hongos dermatofitos, muy contagiosos, se alimentan de la queratina corporal (proteína estructural que forma la capa externa de la piel, el cabello y las uñas).

«Estas infecciones provocan molestias continuas y un picor que puede llegar a ser muy intenso», apunta.

«Y aunque las infecciones por hongos no se consideran una enfermedad importante, lo cierto es que pueden producir problemas estéticos e incluso afectar a la vida social y laboral de algun@s pacientes», menciona el Dr. García Mares.

Tratamiento de los hongos, un mal microorgánico en tu piel, tu pelo y tus uñas

«De hecho, los hongos se pueden confundir con ciertas enfermedades inflamatorias de la piel, como la dermatitis atópica y la psoriasis. Por eso es importante realizar una evaluación correcta y, si es necesario, pruebas diagnósticas (cultivo o PCR) para confirmar el origen de la patología y elegir el tratamiento más adecuado», aconseja.

En la actualidad, la dermatología dispone de tratamientos antifúngicos muy eficaces.

«En infecciones localizadas de la piel solemos utilizar tratamientos tópicos (espray o crema), mientras que en casos más extensos o cuando existe infección en varias uñas recurrimos con frecuencia a tratamientos farmacológicos orales (terbinafina, itraconazol, etc.)», especifica.

«Asimismo, contamos con tratamientos tópicos específicos para las uñas, como las nuevas formulaciones de ciclopirox, que mejoran la penetración del medicamento y han supuesto un avance terapéutico de calado», opina el dermatólogo.

Aún así, es realmente difícil conseguir la desaparición completa de los hongos por vía tópica: por ejemplo, hasta un 65% de los pacientes con micosis en los pies recaen en un plazo de dos años, aproximadamente.

De forma simultánea, la dermatología recomienda medidas preventivas «para evitar recaídas o impedir o disminuir las posibilidades de infección a otras personas», argumenta.

Cabe destacar que alrededor de un 25 % de la población, sobre todo en el mundo desarrollado económicamente, padecerá infección micótica (hongos dermatofitos) al menos una vez en la vida.

«Por tanto, insistimos muchísimo en mantener los pies secos, usar calzado transpirable y no compartir objetos personales«, destaca el Dr. Alfredo García Mares.

«Es muy fácil contagiarse de hongos al pisar descalzos o con chanclas abiertas las superficies húmedas en determinadas zonas de baño, como puedan ser las piscinas públicas, los vestuarios o las duchas de los gimnasios, más aún en verano», destaca el Dr. García Mares. EFE/GRB

Como cualquier otro verano, el Servicio de Dermatología del Hospital Clínico San Carlos nos ofrece un decálogo para prevenir los hongos en los pies:

  • Secar bien los pies después de lavarlos, especialmente entre los dedos, con delicadeza, paciencia y llegando a todos los recovecos.
  • Cambiar los calcetines al menos una vez al día; el calzado, diariamente.
  • Evitar al máximo posible las rozaduras con cualquier tipo de zapato.
  • No meter los pies en agua caliente con frecuencia o durante mucho tiempo cuando lo hagamos: se maceran y, además, se facilita la penetración del hongo en la piel.
  • No andar descalzo alrededor de la pileta de una piscina, en zonas de paso húmedas, en vestuarios, aseos y duchas públicas, sobre todo en gimnasios.
  • Revisar los pies con atención, sobre todo si eres diabético.
  • Hidratarse los pies todos los días.
  • Acudir a su dermatólogo para el diagnóstico, no automedicarse.
  • Dosificarse bien la crema antimicótica (antihongos) recetada. Durante unos días suele ser suficiente.
  • Los baños de pies con antisépticos, al final de la jornada, pueden ser una buena medida preventiva.

«El mensaje final es que las infecciones por hongos son muy frecuentes, tienen tratamiento y no deben normalizarse cuando persisten o reaparecen con frecuencia. Un diagnóstico adecuado y un tratamiento bien indicado permiten resolver la mayoría de los casos y mejorar claramente la calidad de vida de l@s pacientes», concluye el Dr. Alfredo García Mares, especialista del Hospital Clínico.

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