inhalación pasiva
EFE/ Atienza

Fumar tabaco al aire libre y en las terrazas: Las consecuencias de la inhalación pasiva 

Estar sentado en una terraza o compartir un espacio público con personas fumadoras puede tener riesgos en nuestra salud, aunque nosotros no seamos fumadores. El tabaquismo pasivo o inhalación pasiva también se produce aunque estemos al aire libre.

Una exposición peligrosa que cada año provoca la muerte de 1,2 millones de personas, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Además, los expertos aseguran que por el momento no está clara la cual debe ser la distancia mínima de seguridad para evitar esa inhalación pasiva.

El Día Mundial Sin Tabaco, el 31 de mayo, tiene como objetivo concienciar a la población de las graves consecuencias que tiene fumar, ya no solo para la salud de las personas que consumen tabaco y otros dispositivos, sino también para los llamados «fumadores pasivos».

EFE Salud ha hablado con dos expertos: Noa Rey, farmacéutica y presidenta del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT) y Carlos Rábade, secretario general de la Sociedad Española de Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) y neumólogo en el Hospital Clínico de Santiago de Compostela.

La exposición al aire contaminado por el tabaco

Todos conocemos las consecuencias que el tabaco convencional provoca en los fumadores: desde la subida de la presión arterial hasta enfermedades respiratorias irreversibles y cáncer de pulmón. Sin embargo, los fumadores pasivos no están exentos de desarrollar patologías a causa de una inhalación pasiva del humo del tabaco.

 “Si una persona está en una terraza respirando durante media hora o una hora el humo del tabaco, aunque el fumador de la mesa de al lado ya no esté, las concentraciones de sustancias quedan en el aire y van a ser inhaladas por otras personas”, detalla el neumólogo.

Según el Ministerio de Sanidad, que tramita una nueva ley antitabaco que pretende establecer nuevas zonas sin humo, como las terrazas de bares y restaurantes, la exposición durante una hora al aire contaminado por tabaco equivale a fumarse tres cigarrillos y recuerda que este aire contaminado incluye una elevada cantidad de sustancias nocivas absorbibles por el sistema respiratorio.

Respirar este aire contaminado perjudica la salud, porque representa un riesgo aumentado para la enfermedad cardiovascular y el cáncer, empeora la enfermedad coronaria, el asma y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (enfisema, bronquitis crónica).

En los niños se ha demostrado que produce mayor riesgo de síntomas e infecciones respiratorias, asma y otitis. También produce una disminución de peso en los recién nacidos de madres no fumadoras pero que conviven con fumadores.

Además, el tabaco convencional y sus derivados (vapers, cigarrillos electrónicos) contienen multitud de componentes tóxicos que tardan mucho tiempo en eliminarse.

«Se sabe que la nicotina aumenta el riesgo cardiovascular, la probabilidad de sufrir un ictus, un infarto, enfermedades respiratorias y que está relacionada con numerosos tipos de cánceres», apunta la farmacéutica.

El especialista de SEPAR insiste en que el tabaquismo pasivo también se asocia a enfermedades cardiovasculares, al empeoramiento de enfermedades respiratorias y a procesos neoplásicos.

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Una adolescente usa un vaper en Londres. EFE/EPA/TOLGA AKMEN

Un estudio constata nicotina ambiental en terrazas de Barcelona

Un estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) constata que en el 85 % de las terrazas de Barcelona se detecta nicotina ambiental y que en más del 90 % se observan personas fumando, a menudo en espacios donde el consumo ya está prohibido según la normativa vigente (terrazas con cubierta y con tres o más paramentos). 

El análisis se ha llevado a cabo en una muestra de 180 terrazas de hostelería de la ciudad de Barcelona seleccionadas mediante un muestreo estratificado según la posición socioeconómica del barrio.

Los resultados muestran que en el 93 % de las terrazas observadas había al menos una persona fumando y en un 25 % había alguna persona usando un cigarrillo electrónico durante los 30 minutos de observación.

En dos tercios de los espacios se percibía olor a tabaco. Además, había colillas en casi el 71 % de los espacios. Estas situaciones eran especialmente frecuentes en horario nocturno y en terrazas con cubiertas y parcialmente cerradas, espacios donde la normativa actual prohíbe fumar.

¿Existe la distancia mínima de seguridad?

Una de las cuestiones que más dudas puede generar a la población no fumadora es si existe una distancia mínima que garantice no respirar el humo del tabaco y evitar la inhalación pasiva. Sin embargo, ambos expertos coinciden en que no hay una respuesta clara.

Por un lado, el neumólogo del Hospital Clínico de Santiago de Compostela asegura que no hay una distancia clara que preserve la salud de los fumadores pasivos.

“Siempre va a haber riesgo, y cuantos más fumadores se concentren en un espacio abierto, más probabilidades de que las personas no fumadoras inhalen nicotina y otras sustancias tóxicas”, añade.

En la misma línea, la presidenta de la CNPT considera que realmente existen otros factores como la calidad del aire, el viento e incluso la temperatura del momento que repercuten en el riesgo que tienen los fumadores pasivos.

“Lo que está claro es que el aire está contaminado por sustancias tóxicas derivadas del tabaco, y esas sustancias dañan gravemente nuestra salud, por lo que riesgo siempre va a haber”, subraya.

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EFE/Ballesteros

Datos preocupantes

Hoy en día no sólo existe el tabaco tradicional, pues cada vez salen al mercado nuevos modelos de cigarrillos. Estos nuevos productos no son inocuos, y por tanto, también dañan gravemente la salud de las personas.

Es más, España es el país de Europa con las tasas más altas de adolescentes que vapean, según el Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP). Un dato devastador, pues el vaper contiene diacetilo, una sustancia que entra en las vías respiratorias y produce inflamación en la vía aérea.

La presidenta de CNPT aclara que los cigarrillos electrónicos, por su parte, también provocan una nueva enfermedad llamada EVALI, una lesión pulmonar muy grave que puede llegar a ser mortal.

La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, a través de de la encuesta anual sobre tabaquismo y consumo de nuevos productos de nicotina, informa de que el 13,2 % de las personas de entre 14 y 18 años fuma actualmente. Y dentro de ese grupo, el 11,9 % consume cigarrillos electrónicos; el 3,8 %, cigarrillos convencionales; y el 1,9 %, cachimba.   

Por otro lado, la Encuesta Europea de Salud en España año 2022, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), señala que el 20,2 % de los hombres fuman a diario y de las mujeres un 13,9 %, sobre todo, con un porcentaje mayor las que tienen entre 35 y 39 años (21,4 %).

“Muchas veces la gente me pregunta oye, ¿te importa que fume? Y siempre respondo lo mismo, no es que me importe, es que me mata. Debemos ser muy serios con este asunto, porque es un problema muy grave”, concluye la Noa Rey.

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