La labor de cientos de voluntarios permite, cada vez más, que la naturaleza pueda ser disfrutada por todos, incluidos aquellas personas con alguna discapacidad o una movilidad reducida; pocas cosas hay más saludables que la naturaleza cuando ofrece armonía, esplendor y luminosidad

Roswitha Britz FECMA
  • 26 de abril, 2016
  • MADRID/EFE/RAÚL CASADO