pelo.

¡A lavarnos bien el pelo después de la playa o la piscina!

«Si quieres lucir un pelo sano y bonito, más aún en verano, cuando el cloro de la piscina y el salitre del mar juegan a favor de una caída más abundante en otoño, sigue mis consejos sobre su lavado durante todo el año», dice el Dr. Eduardo López Bran, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Clínico Universitario San Carlos de Madrid.

El baño continuo en el agua de las piscinas provoca un clareado capilar, tornando su color hacia tonos verdosos, más frecuente en cabellos claros: este hecho está relacionado con el cobre presente en los productos de limpieza de las piscinas.

En las zonas costeras y sus playas lo que perjudica realmente la salud de los folículos pilosos es la acción de tres factores que se conjugan al unísono: la sal que contiene el agua, la brisa marina y el sol (también demoledor para la piel del cuero cabelludo sin protección frente a los rayos uva).

  • Debemos lavar nuestro pelo de la cabeza tantas veces como sea necesario para mantener su limpieza, aunque sea recomendable a diario y, como mínimo, una vez a la semana. En verano, siempre al finalizar cada jornada de baño para eliminar los restos del cloro de la piscina, la suciedad del río o el salitre del mar.
  • Para limpiar el pelo se desaconsejan productos que contengan altos niveles de detergente. Utilizaremos un champú suave de uso frecuente, mejor si sólo contiene ingredientes naturales.
  • Los champús para pelo seco suelen llevar suavizantes y aceites, con una composición de pH más ácida de lo habitual. El pelo con caspa se encontraría dentro de esta tipología; en este caso, el champú tiene que tener un pH un poco más elevado.
  • El pH de un pelo normal estará en torno al 5,8, por lo que se recomienda un champú en torno a un pH 6 (champú de pH neutro). Las personas con pelo graso necesitan un champú más alcalino, con un 8 de pH.
  • El acondicionador debe aplicarse en cada lavado y la mascarilla o sérum un par de veces a la semana en verano. En ambos casos, que sean productos específicos para la hidratación y el brillo del cabello, ya que el agua que contiene cada pelo se evapora con el calor.
  • Después de lavar el pelo se seca con una toalla, una buena costumbre que puede completarse con el secado al aire natural o «a la temperatura templada de un secador alejado suficientemente del cabello, para no calentar o quemar el tallo, favoreciendo un pelo frágil».
  • Hay que evitar la aplicación de productos de peluquería como lacas, geles, espumas, ceras o colorantes antes de ir a la playa. La cutícula, abierta, favorece el daño en el pelo.
  • Proteger la piel del cuero cabelludo es sinónimo de antioxidantes, como las vitaminas A, C y E, de gran potencial reparador.
  • Después del baño y el sol, la peluquería; y no al revés.
  • En general, para pasear o disfrutar de una terraza en verano hay que proteger nuestro pelo del sol con aceites naturales. Si sufres alopecia o pérdida abundante de pelo tienes que usar un protector físico como un sombrero, una gorra o un pañuelo.
  • Es necesario beber agua todo el año, pero en verano debemos hacerlo con insistencia. Nuestro cuerpo necesita hidratación y, por tanto, nuestro cabello, también.
  • Nuestra alimentación, además, debe ser equilibrada, como la dieta mediterránea. Debe incluir zinc, hierro, biotina o derivados de la vitamina B. Así se fundamenta el crecimiento y el desarrollo de un pelo fuerte, sano y bonito.
  • Dormir y descansar inciden en la salud de nuestro cuerpo: se refuerza la belleza de nuestra melena más o menos abundante, con o sin flequillo.

Por tanto, para el Dr. Eduardo López Bran, especialista en trasplante capilar de la Clínica Imema, los principales errores que cometemos a la hora de lavarnos el pelo serían:

«Humedecer el pelo con agua muy caliente; usar una cantidad excesiva de champú; aplicar el champú normal o de tratamiento en las puntas y no sobre el cuero cabelludo; aplicar el acondicionador sobre el cuero cabelludo y no en las puntas ; no aclarar el pelo lavado suficientemente; y secar el pelo utilizando aire muy caliente o frotando con la toalla el pelo y el cuero cabelludo con fuerza excesiva».

Pelo sano y bonito.

Prevenir la caída del pelo, también en verano

Cada pelo, constituido por un folículo piloso y un tallo de tres capas (médula, corteza y cutícula), crece y se desarrolla desde la dermis, asomándose a la luz al atravesar la epidermis, la parte superficial de la piel que cubre todo nuestro cuerpo.

Existen diferentes motivos para la pérdida de pelo en el cuero cabelludo, pero la causa más frecuente, tanto en hombres como en mujeres, es la alopecia androgenética, calvicie común originada por una predisposición genética y la alteración de la hormona sexual masculina.

En muchos casos, estos dos factores preexistentes no bastan para ocasionar una pérdida remarcada de pelo. Son otros los elementos que la desencadenan o la empeoran.

«El estrés, la ansiedad, la depresión, las alteraciones endocrinas, metabólicas o digestivas, pueden poner en marcha más a la alopecia androgénica latente, potenciando también su desarrollo cuando ya está en marcha», asegura López Bran.

Los agentes externos como el sol, el agua, los productos químicos y los jabones inadecuados que nos aplicamos en el cuero cabelludo, los hábitos alimenticios, la contaminación atmosférica o ciertos modos de vida también aumentan el ritmo o la densidad de su caída.

La exposición a los rayos solares seca el pelo. Se genera un proceso de degradación da la melanina, con lo que se forma oximelanina y de esta manera se aclara el pigmento normal del cabello, tanto el color natural como en el teñido capilar artificial.

El sol hace que envejezca de manera más precoz, lo daña, le da un aspecto opaco, seco, más deslustrado; el pelo puede aumentar su carga estática y perder resistencia y elasticidad.

El doctor López Bran apunta que si el cabello está reseco o quebradizo, y la pérdida de pelo se produce porque se rompe el tallo, la solución es hidratarlo para reducir el porcentaje de rotura.

No obstante, advierte de que esto no suele ser el principal problema, excepto en personas que abusan de las permanentes o las coloraciones de peluquería.

«Cuando pensamos que debemos lavarnos el cabello una vez a la semana para retrasar su caída nos equivocamos… Lo que en realidad sucede es que el pelo se acumula en el cuerpo cabelludo y se cae en la ducha el día que lo lavamos», aclara.

«De hecho, al lavarnos el cabello a diario conseguimos que se regularice la pérdida de pelos«, subraya y concluye el profesor de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.


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