Marius Lekker
El médico Mario Gil, más conocido como Marius Lekker. FOTO EFEsalud/BPC

Marius Lekker: «El sector médico te pide el humor a gritos»

Tal vez no le conoces como Mario Gil pero si te gusta reirte y conoces algo de Medicina, bien como profesional o como paciente, probablemente sepas de quien hablamos. Es conocido como Marius Lekker, con miles y miles de seguidores en las redes. Asegura, en una entrevista con EFEsalud, que el sector médico pide "el humor a gritos".

Marius Lekker es médico, se especializó en medicina preventiva. Desde hace tres años llena de humor las redes con sus parodias de situaciones que se viven en las consultas de centros de salud y hospitales pero, sobre todo, de los propios médicos. Hay pocas especialidades que aún se le hayan resistido en caricaturizar.

Y un pequeño ejemplo de ese humor es la dedicatoria que hace en su primer libro recién publicado «Despacito y mala letra. Guía imprescindible para entender a tu médico» (editorial Martínez Roca): «A ChatGPT, por haber escrito este libro».

«Las mates son lo opuesto a los médicos»

Advierte al lector de que en las 191 páginas va a encontrar «chorradas» y que va a salir con un coeficiente inferior al que tenía cuando empezó. El objetivo de haber escrito el libro es entender mejor a los médicos «porque, a veces, hablan raro y en lugar de moratón, dicen hematoma», según señala en la publicación.

En la entrevista con EFEsalud, Marius Lekker recuerda que se dio cuenta de que quería estudiar Medicina cuando estaba «allá por la ESO estudiando mitocondrias», que le gustaban «más que las mates».

«No sé si sabéis que las mates es lo opuesto a los médicos, solo las usamos para contar pulmones o riñones», bromea el joven médico, que ha trabajado en hospitales de Madrid y Valencia y, además, es profesor en la Universidad San Pablo CEU.

Durante su preparación para el MIR lo pasó «un poco mal», sintió la presión y el estrés, porque, además, todo el mundo le decía que iba a aprobar. Pero en este examen no se trataba solo de pasarlo, sino de competir con los demás. «Nunca estás satisfecho contigo mismo», admite.

«Con el tiempo me he quedado con lo bueno, mi mente mete cosas en Spam y otras las deja ahí, pero la verdad es que tengo buenos recuerdos. Y luego de la especialidad, un poco más de lo mismo. Creo que, en general, conforme avanzaban los años de residencia, cada vez mejor, porque ya no eres el chico del café y vas cogiendo experiencia», afirma el médico.

Tímidos intentos

Son ya casi tres años los que Marius Lekker lleva sumergido en la creación de contenidos en las redes sociales. Algo que, asegura, fue una cosa inusitada al principio, totalmente lejano a lo que pretendía, pero vio que su humor médico gustaba y que contaba con el quórum de la gente.

Marius Lekker
Marius Lekker en la sede de la Agencia EFE. EFEsalud/BPC

Y eso que reconoce que él viene del lado académico de la Medicina donde el humor «es algo lejano», «poco profesional». Por eso le costó empezar y se asomó a él con «tímidos intentos».

«Vi que a la gente le gustaba mucho. Yo creo que el sector médico, sanidad en general, te pide un poco el humor a gritos, como una forma también de salida, de escape a tantas presiones, a tantas cosas que a lo mejor todos nos quejamos, que son difíciles tanto de la Medicina en sí como, a veces, del sistema del hospital, de las condiciones. Fue así como nacieron los vídeos», subraya Marius Lekker.

Los especialistas reclaman sus parodias

Ya hasta médicos de distintas especialidades le reclaman que las parodie, lo que hace que se sienta «como en el Congreso de los Diputados, versión médico». Intenta hacerlas de todas pero tiene una que, asegura, es más parodiable.

EFE/María Abad/Mónica Fúster

«Un día voy a necesitar uno y no me va a querer atender, pero traumatología está muy arriba», dice sonriendo y añade: «Tengo muchos amigos, se ríen conmigo y espero que el resto de traumas (traumatólogos) también lo hagan, saben que es humor y se lo toman con humor».

Intenta parodiar a todas pero considera que, tal vez, las más desconocidas son las más difíciles porque el público no las conoce. Cuando las hace, a los representados «les encanta porque dicen, por ejemplo ‘óye, por fin haces una de análisis clínicos'».

El 99,9 % aceptan el humor y se ríen

Resalta que el 99,9 % de los médicos acepta bien esas parodias y se ríen porque saben que es humor, incluso ellos mismos le dan ideas de sus propias especialidades y «les sirven para congresos o cambiar cosas».

«Por decirte una anécdota de ‘oftalmo’ (oftalmología) siempre tenemos la broma interna de que tiene muchas siglas. Pues ojo izquierdo, ‘OI’ u ojo derecho ‘OD’. Luego todas las patologías son SSPDSTDP. Tú lees un informe de ‘oftalmo’ y no sabes de qué te están hablando. Entonces hice bromas varias sobre esto y me llegó de algún departamento que, aprovechando una reunión, habían decidido cambiar eso, dejar las siglas o ponerlas abajo», comenta Marius Lekker.

Para hacer sus sketch para las redes suele grabar en una pequeña oficina donde tiene sus disfraces y sus pelucas. Además, está cerca de la de su hermano, Nacho Gil, conocido como Natcher, también creador de contenidos en redes -pero no médicos, sino de la vida familiar-, y que cuenta con más de cinco millones de seguidores en Instagram.

Marius Lekker
EFEsalud/BPC

«Voy tirando de ideas que me da la gente, que me salen de vídeos, busco ideas y las hago a mi manera. Muchas veces también le pregunto a mi hermano y al par de personas que trabajan con él, cuando estoy en crisis». explica el médico.

Para nada se esperaba tener el éxito que está teniendo, ya tiene más de 600.000 seguidores en Instagram, más de 300.000 en TikTok y más de 780.000, en Youtube.

«A mucha gente le hace simplemente gracia el humor sanitario, como a nosotros nos lo puede hacer chistes de abogados o algo así. Muchos de los que me siguen no son sanitarios, me sorprende que haciendo un humor tan concreto y específico tenga tanto éxito», reconoce.

Líneas rojas

En sus contenidos, Marius se pone líneas rojas, tal y como señala en la entrevista. Intenta mantener siempre un tono constructivo, donde se puedan reír los propios profesionales, sin ofenderles. O trata asuntos como el uso de los antibióticos, por ejemplo.

«Hay cosas que no me interesan. Intento no meter palabras muy fuertes, tacos o palabras malsonantes, para que los pueda ver toda la familia «, subraya.

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