A veces queremos que nuestros hijos recojan su dormitorio, o leonera, que dejen de jugar con los vídeojuegos o que se relacionen con otros chicos y chicas de su edad, pero ellos normalmente tienen otro punto de vista y pretenden hacer lo que les da la real gana, comportamiento desafiante íntimamente ligado con las diferentes etapas del crecimiento y con su proceso de integración en el mundo que les rodea, donde la competencia por sobresalir les lleva irremediablemente a colmar la paciencia ilimitada de los padres...