La tecnología sanitaria ha sido un aliado en la salud, especialmente, en la de las mujeres. En cada etapa esta tecnología ha contribuido a mejorar su bienestar y calidad de vida, desde la época de juventud con, por ejemplo, el control de natalidad; en la edad madura ante el riesgo de cáncer de mama o las enfermedades cardiovasculares; y en la mujer mayor ante la osteoporosis o la enfermedad de Alzhéimer, entre otras patologías...