En el «Documento de consenso sobre Natalidad y Salud Reproductiva en España: hoja de ruta para una reproducción saludable y planificada», distintas sociedades científicas analizan la situación actual y trazan una hoja de ruta con recomendaciones para reconducir la situación.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) el retraso en el número de nacimientos está acompañado de un retraso en la edad de la maternidad, de hecho el número de bebés nacidos de madres de 40 o más años ha crecido un 19,3 % en los últimos diez años.
Así, la edad media en que las mujeres tienen su primer bebé ha pasado de 25,25 años en 1975 a 32,6, en 2022, según el documento, presentado en el Senado.
España también es uno de los países que cuenta con una mayor diferencia entre el número de hijos que se desean y los que finalmente se tienen: más de una de cada dos mujeres de 40 o más años sin hijos querría haberlos tenido.
Factores sociopoliticos y económicos de la baja natalidad
Hay distintos factores que han conllevado a la baja natalidad en España. Algunos sociopolíticos y económicos pasan por la dificultad para encontrar la estabilidad económica y sentimental y los cambios socioculturales que han hecho que la familia y tener hijos hayan pasado a ser una «opción sustituible por lazos emocionales más líquidos y volubles».

El informe señala que pese a la importancia que la sociedad española da a la familia «no ha existido un debate político ni académico» sobre la política familiar y las familias. Además, «las mujeres españolas han tenido menos apoyo de recursos públicos» para la crianza que otros países del entorno.
En datos, España dedica el 0,52 % del Producto Interior Bruto (PIB) a ayudas directas a la familia, menos de la mitad de la media de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Ello unido también a los problemas para encontrar una vivienda y un empleo y a que España ya tenía hace tres décadas uno de los menores niveles de fecundidad del mundo, que se acusó aún más con la crisis económica de 2008.
Ni conciliación ni corresponsabilidad
Sin olvidar «la debilidad» de las medidas de conciliación y crianza o la falta de corresponsabilidad.
Ante estos factores, el documento de consenso liderado por la Sociedad Española de Fertilidad, y en el que han participado expertos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), la asociación nacional de pacientes Red Nacional de Infértiles (RNI) y las federaciones españolas de Sociología (FES), Nutrición (FESNAD) y Matronas (FAME), propone una serie de recomendaciones.
La creación de un Observatorio o Centro de Estudios Nacional para generar infraestructura que permita promover el estudio social y longitudinal sobre la natalidad es una de las propuestas de los expertos.
También abogan por impulsar la percepción positiva de la familia para lo que apuestan por la creación de «espacios amables» con la vida familiar y la conciliación.
Desarrollar políticas que promuevan el empleo juvenil y el acceso a una vivienda asequible, así como otras de apoyo a empresas y organizaciones para que puedan aprobar medidas de conciliación para no penalizar a las mujeres que son madres, son otras de las propuestas.
La infertilidad, un problema «tabú» de salud pública
Pero los expertos también distinguen factores biológicos y clínicos en el problema de la baja natalidad en España como consecuencia de las barreras socieconómicas que llevan a postergar la maternidad y que consecuentemente ocasionan problemas para procrear.
En este sentido, abundan en que la alta prevalencia de la esterilidad requiere una mayor inversión en investigación científica y un mayor desarrollo de las políticas públicas al respecto.
Asimismo, abundan en que los problemas para concebir han quedado relegados a la esfera privada, «a menudo siendo invisibilizados». De hecho, un estudio reciente indica que ocho de cada diez españoles con edades entre los 20 y 45 años considera los problemas de infertilidad como un tema «tabú».

Un tabú «motivado por una falta de concienciación y conocimiento de la problemática en la población que deriva en último término en su falta de abordaje o tardío y mayor estigma y estrés sobre quienes lo sufren».
De ahí que las sociedades científicas implicadas destaquen la necesidad de mejorar el nivel de información de la población a través de campañas para concienciar sobre las dificultades y barreras existentes a la hora de poder concebir y ofrecer una educación sexual desde edades tempranas que sea realista y plural y que abarque las distintas formas de disfrutar la sexualidad.
Políticas enfocadas a la prevención y el sedentarismo y que fomenten los buenos hábitos para que el estado físico no sea una barrera para quedarse embarazada, es otra de las recomendaciones.
Un plan integral de esterilidad
El documento de consenso abunda en la conveniencia de estudiar los desafíos clínicos que puedan encontrar las mujeres y los recursos disponibles para superarlos y contribuir a que suba la natalidad en España.
Y recomienda impulsar un plan integral de esterilidad que responda a las necesidades específicas de aquellas mujeres que desean concebir y no pueden hacerlo, como parte de una Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva «actualizada a los desafíos sociales».
Al posponer la maternidad, cada vez más parejas recurren a tratamientos de reproducción asistida, que los expertos entienden que deben integrarse a la realidad reproductiva actual como acompañamiento terapéutico necesario para fomentar la natalidad.

En 2021 en España se realizaron alrededor de 200.000 tratamientos de reproducción asistida, de los que nacieron más de 40.000 bebés.
Y uno de los puntos fundamentales que reclama el documento de consenso es un acceso más equitativo a estas técnicas en todas las comunidades autónomas.
Inciden los expertos en que un correcto abordaje multidisciplinar, junto al fomento del asesoramiento integral desde los primeros indicios de infertilidad, «es clave» para determinar las causas y potenciales soluciones.
Y concluyen insistiendo en que «hay que actuar rápido y de manera informada para revertir una situación preocupante que hace que peligre la continuidad de nuestra sociedad y sistema tal y como lo conocemos».



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