Yo ronco. Tú tienes taquicardias. Él suda. Todos nosotros padecemos síntomas relacionados con la normalidad de la fisiología humana, diferentes a aquellos vinculados con una enfermedad, pero que en momentos inoportunos, un bostezo, el rubor o una ventosidad pueden condicionar las capacidades sociales, laborales y familiares...