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EFE/ Juan Carlos Hidalgo

El deterioro del sueño por el trabajo a turnos de noche: consecuencias en la salud física y mental

Los turnos de trabajo de noche o de madrugada alteran los relojes internos del organismo, aquellos que regulan las funciones vitales como el sueño, la temperatura, la secreción hormonal o el apetito. Forzar al cuerpo a estar activo cuando en teoría no le toca tiene sus consecuencias para la salud física y mental.

Una guía, elaborada por la Asociación Española de Especialistas en Medicina del Trabajo (EEMT) y la Alianza por el Sueño, aborda las consecuencias en el sueño y en general en la salud de las personas que trabajan por turnos y propone una serie de recomendaciones para mantener en estos casos una buena higiene del sueño.

En España alrededor de un 23 % de las personas que trabajan lo hacen a turnos, porcentaje que en Europa se sitúa en el 20 %, en total en el mundo ascienden a 700 millones.

La prevalencia ha ido en aumento de forma exponencial por las demandas de la economía global y los avances tecnológicos, subraya la guía, que incide en que «el modelo de sociedad activa las 24 horas del día y los siete días de la semana» se han extendido a todos los sectores y servicios: desde los servicios críticos como policía y bomberos, hasta la defensa militar, la asistencia sanitaria, el transporte y los suministros básicos, como electricidad y agua.

Un verdadero desafío

Y la situación ha provocado la ampliación de turnos en otros servicios como supermercados, restaurantes o gasolineras «abiertos 24/7».

Por ello, dormir bien supone «un verdadero desafío». Como ejemplo la guía señala que quienes comienzan su jornada laboral antes de las seis de la mañana, necesitarían acostarse antes de la nueve la noche para dormir lo suficiente. «Algo que rara vez es viable», apunta.

Esto conlleva una pérdida del sueño REM y de la fase 2 del sueño NREM, que son «cruciales» para la consolidación de la memoria, el aprendizaje y la recuperación. Como consecuencia hay somnolencia diurna, dificultad de concentración y pérdida de memoria.

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EFE/ Jesús Diges

La guía publicada explica que el cuerpo humano funciona a través de una red de relojes biológicos circadianos, que regulan funciones vitales y se sincronizan con estímulos internos -como la melatonina o el cortisol- y externos -como la luz, los horarios de las comidas o la actividad física-.

Al trabajar en turnos de noche o de madrugada, los sincronizadores se ven alterados porque obligan a estar despierto y comer cuando el reloj biológico está enviando señales de sueño, y al contrario, es decir, dormir y ayunar cuando «el reloj tiene programado permanecer despierto».

«Forzamos al cuerpo a estar activo cuando no toca, lo que genera una desincronización conocida como cronodisrupción. Esto afecta no solo al descanso nocturno, sufriendo somnolencia excesiva, sino también al metabolismo, la función cognitiva y la salud emocional», explica la guía.

Repercusiones «profundas» en la salud

Las repercusiones en la salud física y mental son «profundas y multisistémicas».

El insomnio se presenta como una de las alteraciones más frecuentes del sueño, así como la somnolencia excesiva. Pero hay otros trastornos como el síndrome de piernas inquietas, el síndrome de apnea-hipopnea (SAHS) o la narcolepsia.

Precisamente las alteraciones del sueño son, en muchas ocasiones, las desencadenantes de los problemas de salud de las personas que trabajan a turnos.

Y es que menos del 3 % de los trabajadores que trabajan por la noche consigue ajustar sus ritmos circadianos, de ahí la persistencia del deterioro del sueño y sus consecuencias.

Estas son particularmente graves en colectivos vulnerables como los trabajadores mayores, embarazadas, personas con enfermedades crónicas o cargas familiares intensas.

Lo que provocan las alteraciones del sueño

Los trastornos del sueño se asocian con afectaciones cardiovasculares, metabólicas, neurocognitivas, gastrointestinales, hormonales, reproductivas e inmunológicas.

La guía hace referencia a diversos estudios que apuntan a una mayor incidencia de eventos cardiovasculares, como ictus, enfermedad coronaria y muerte por causa cardiovascular en aquellas personas que tienen sueño irregular o deficiente.

Esta población también tiene mayor riesgo metaólico, al afectar a la regulación de la glucosa y la desregulación del apetito.

El trabajo a turnos, sobre todo por la noche, conlleva otras consecuencias para la salud porque las alteraciones de sueño y la disfunción neurocognitiva provocan un mayor riesgo de accidentes laborales y de tráfico.

De hecho, el riesgo de accidente se incrementa un 30 % en el turno nocturno en comparación con el de día.

Además, el 20% de los trabajadores a turnos utiliza hipnóticos para dormir y el 25 % recurre al tabaco como estimulante.

La salud mental

Si dormir bien mejora la estabilidad emocional, descansar mal o poco aumenta la irritabilidad, impulsividad, baja el ánimo, influye en la falta de empatía y en la creatividad.

Además, puede desembocar en trastornos como ansiedad, depresión, fatiga, estrés, ‘burnout’ e ideas suicidas.

De hecho, la guía sobre los efectos del sueño y la salud del trabajo a turnos asegura que estudios recientes reflejan que los trabajadores a turnos presentan un 40 % más de riesgo de sufrir depresión, a causa de la disrupción de la melatonina y el aislamiento social.

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EFE/Javier Etxezarreta

En la depresión influyen también la fatiga, el insomnio, el estrés y la mala calidad del sueño.

Y el trabajo a turnos de noche impacta en la salud mental porque hay más dificultad para conciliar la vida personal, con lo que puede traducirse en falta de comunicación con la pareja, una disminución de la intimidad emocional, aumento de la irritabilidad y estrés dentro del entorno doméstico.

La falta de conexión social tiene consecuencias psicológicas como sensación de soledad, pérdida de redes de apoyo y dificultad para mantener relaciones significativas fuera del entorno laboral.

Mitigar las consecuencias

La guía de la EEMT y la Alianza por el Sueño propone una serie de recomendaciones en el diseño de la estructura del trabajo a turnos con el fin de reducir el impacto en el sueño y en la salud en general:

  • Estudio de tolerancia individual: de forma que en la planificación de turnos se tengan en cuenta las características individuales como el cronotipo y del tipo de turno más aconsejable.
  • Diseño de horarios y rotaciones: la rotación anterógrada o “hacia adelante”(mañana-tarde-noche) es preferible a la retrógrada o “hacia atrás”, minimizando así la desincronización circadiana. Y garantizar un descanso mínimo de 12 horas entre turnos.
  • Diseño de cuadrantes equilibrados: planificar turnos con antelación, con rotaciones «justas» que tengan en cuenta las preferencias personales y las necesidades operativas.
  • Descansos entre turnos: al menos dos noches de sueño completo cuando se cambia a las mañanas tras el último turno de noche.
  • Rotaciones rápidas: organización en ciclos cortos de trabajo en cada turno (2 ó 3 días), para poder trabajar 2-3 mañanas, 2-3 tardes o 2-3 noches.
  • Flexibilidad y autogestión de turnos.

Medidas individuales

También propone medidas personalizadas que tengan en cuenta sus responsabilidades individuales respecto a la salud:

  • Educación en higiene del sueño, crononutrición, gestión de la luz y actividad física.
  • Acudir a un profesional si perisisten las dificultades para conciliar o mantener el sueño.
  • Acceso a tratamientos farmacológicos en los casos en los que sea indicado, bajo supervisión sanitaria.
  • Promoción de hábitos de descanso regulares y priorización del sueño en la vida personal.
  • Seguir las recomendaciones de vida saludable acorde con cada turno.

Vigilar la salud

Para proteger la salud de los trabajadores instan a:

  • Reconocimientos médicos para detectar la desadaptación o patologías asociadas.
  • Medidas específicas para trabajadores especialmente sensibles.
  • Programas de promoción de la salud, calidad de vida laboral y educación en hábitos saludables, con el cuidado del sueño como el pilar de la salud.
  • Formar e informar a los trabajadores sobre los efectos del trabajo a turnos y cómo mitigarlos.
  • Concienciar de la necesidad de llevar a cabo los exámenes de salud periódicos.
  • Mantener actualizada toda información vinculante a la salud de los trabajadores.

Propuestas para la Administración

Y plantea a la Administración un conjunto de medidas para que lleve a cabo con el fin de mejorar el sueño y la salud de trabajadores a turnos.

  • Reconocer el sueño como «un determinante esencial de salud pública» e incorporarlo en las políticas de prevención de riesgos laborales y en la evaluación de riesgos psicosociales.
  • Actualizar el marco legislativo laboral, con límites «claros» a la exposición prolongada a turnos nocturnos.
  • Desarrollar campañas de sensibilización pública sobre los riesgos asociados al trabajo nocturno.
  • Fomentar la implicación activa de las empresas mediante incentivos que reconozcan las prácticas responsables.

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