No todo es fascitis. Lo asegura el Colegio de Podólogos de la Comunidad Valenciana que apunta a otras posibles causas de molestias en los talones, como la miositis o la compresión nerviosa.

¿Por qué nos duelen los talones?
EFE/ Julian Stratenschulte

En los últimos tiempos se ha extendido la idea de que el dolor de talones está relacionado con la fascitis, aquella inflamación del tejido grueso plantar que recubre los huesos. Pero no tiene por qué ser siempre así.

La vicepresidenta del Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad Valenciana (ICOPV), Maite García, profundiza en la talalgia (dolor de talones), sus posibles causas y cómo lidiar con ello.

Razones por las que nos molestan los talones

Generalmente, tal y como señala Maite García, cuando hay un dolor de talón suele ser por:

  • Sobrecarga: es decir, por mantener una posición fija continuada en el tiempo.
  • Algo mecánico: que se manifiesta en el dolor de talón cuando uno camina. A la hora de parar se apacigua pero, de una forma u otra, desconocemos su procedencia.
  • Dolor inflamatorio: se trata de un dolor secundario a una enfermedad sistémica, o bien una molestia que deriva de un golpe o de una presión concreta. Se trata de un dolor puntual.

Pero, aunque se distingan las principales razones por las que ocurre, la mayoría piensan automáticamente en la fascitis o en el espolón. Algo muy concreto y menos común este último. Y lo que más llama la atención es que ni tiene por qué ser así, ni los estudios avalan que el dolor sea síntoma del espolón en sí.

“Los estudios científicos demuestran que el espolón no duele, sino la inflamación de la musculatura plantar o la fascia, en las estructuras del pie”, señala la podóloga.

Sabiendo esto…¿Qué dolencias pueden encajar con el dolor de talones?

También puede ser…

En este sentido, la especialista pone sobre la mesa un abanico de posibilidades relacionadas con esta molestia. Así, determina que:

  • Puede tratarse del calcáneo. Un problema en el hueso del talón, como puede ser un edema de calcáneo.
  • También puede tratarse de una fascitis. Pero existen muchos tipos.
    • Los problemas inflamatorios: en donde la fascia no se inflama, sino que se engruesa
    • Microrrotura o rotura completa
  • Otra opción es la miositis. La miositis o inflamación de los músculos es muy común, sobre todo en jóvenes y deportistas.

En este sentido, es habitual empezar su tratamiento de una forma superficial, sin saber cuál es el verdadero origen.

“Se comienza con infiltraciones y la frustración aparece porque el dolor no se detiene”, asegura la experta.

 Para evitarlo, señala Maite García, es muy importante realizar una ecografía del pie porque nos permitirá conocer con detalle la causa de la talalgia y el tratamiento más efectivo.

  • Puede deberse a una compresión nerviosa. A veces, algunas ramas nerviosas se comprimen cuando apoyamos el pie. Es el caso de la neuritis (inflamación de uno o más nervios).
    • Neuroma de Morton es el más conocido, se trata de la compresión de un nervio entre los dedos del pie.
    • Neuropatía de Baxter, el atrapamiento de la primera rama del nervio plantar lateral (la conocida como rama de Baxter)

Consejos para la talalgia por fasciopatía

En el caso de sufrir dolor de la fascia por inflamación, rotura o deterioro (talalgia por fasciopatía) desde ICOPCV se recomienda:

  1. Si no mejora en 4 ó 5 meses… Paciencia. Según explican los podólogos algunos procesos inflamatorios tardan en corregirse entre siete y ocho meses porque muchas veces no se puede realizar todo el reposo que se necesita.
  2. Utilizar hielo. Se trata de un analgésico y antinflamatorio natural.
  3. Ecografía. Para conocer el origen de la talalgia se ha de realizar una ecografía o una resonancia.

¿Zapatos perfectos?

Pero como norma general, para no descuidar nuestros talones, el calzado es un factor trascendental. Y es que en muchas ocasiones tenemos falsos conceptos de lo que es un calzado cómodo. Es más, un zapato en apariencia cómodo puede ocasionarnos problemas. No por el propio calzado, sino por nuestra pisada.

El tipo de zapato empleado dependerá del pie, el peso de la persona y la rutina que sigue. Si no encaja con nosotros en estos puntos, no será un buen calzado.

Pie desnudo, junto a la zapatilla deportiva, de un atleta masculino-talones
EFE/Juanjo Martín

“El zapato hay que compararlo con las ruedas del coche: cuanto más rato de pie, más desgaste tiene”, determina la podóloga

Por lo tanto, en personas que pasan más tiempo de pie se busca más resistencia y amortiguación, mientras que si hablamos de alguien que no se mueve es más importante que el zapato aísle del frío, evite caídas y que cubra lo suficientemente.

Escuchar a tu cuerpo

Más allá de la elección del zapato indicado, lo más importante es acudir a un profesional en caso de sentir cualquier tipo de malestar. Esto evitará futuros problemas.

Y es que síntomas como una pequeña molestia, entumecimiento o pequeños pinchazos pueden ser indicativos de muchas patologías. Cuanto antes se diagnostique, más probabilidades hay de evitar cualquier tratamiento invasivo.