Finalmente, y contra todo pronóstico, la futura Agencia de Salud Pública que debía gestionar y coordinar las crisis y amenazas de salud presentes y emergentes, ha recibido en el Congreso solo 167 síes frente a 176 noes: además de los de Vox, los del PP, Junts y el de la diputada socialista Maribel García, en cuyo caso lo ha hecho por error.
Este proyecto de ley modificaba la Ley General de Salud Pública de 2011, con catorce años de retraso y cinco después de la explosión de la covid-19, cuando se retomó su promesa.
Una de las cuestiones importantes de la agencia era quién la iba a dirigir, y aunque la ministra de Sanidad, Mónica García, ha explicado en varias ocasiones que se habría un concurso de méritos y capacidades, todas las miradas estaban puestas en Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.
Precisamente, parte de los discursos del debate de hoy han arremetido contra Simón, presente en la tribuna junto a varios compañeros, y quien ya ha manifestado que no ha decidido si se postulará, y que si lo hace nunca aceptará un nombramiento a ‘dedo’.
La secretaria general del PP, Cuca Gamarra, ha justificado el voto en contra por el veto a unas enmiendas de la ley de desperdicio alimentario: «Cuando se impide que el Congreso, como ha como ha hecho hoy el presidente en funciones, que ha impedido y ha bloqueado que se pueda votar aquello que el Senado ha aprobado, lo que no pueden pretender luego es que no haya una reacción», ha dicho
Mónica García: «Se han puesto al lado del negacionismo político»
La ministra de Sanidad, Mónica García, ha criticado la «miopía política» y la «irresponsabilidad» de PP, Junts y Vox al «ponerse del lado del negacionismo científico» y tumbar «por una pataleta» la Agencia Estatal de Salud Pública en el Congreso, donde ha garantizado que volverá a llevar esta ley.
«Esto es de una gravedad increíble. No sé si queda alguien ya en el PP con el mínimo espíritu moderado y centrista que no se haya echado en los brazos de la ultraderecha», ha lamentado García en declaraciones a los medios tras el tenso pleno que, contra todo pronóstico, ha dejado caer la Aesap.
Lo que han hecho estos grupos en su «ataque a la ciencia» y su política «de regate corto», justo en el momento en el que se cumplen cinco años del estallido de la covid-19 y cuando ya estaba todo el trabajo técnico hecho y consensuado, es «castigar no al Gobierno, sino la salud de los ciudadanos».
«Si hoy viniera una gripe aviar, si hoy viniera otra pandemia, hoy estaríamos más desprotegidos por culpa de la irresponsabilidad de unas tácticas políticas que nada tienen que ver con la protección de la salud», ha dicho la ministra visiblemente decepcionada.
García ha garantizado que volverá a llevar al Parlamento la Agencia, el organismo que debía gestionar y coordinar las alertas y amenazas para la salud presentes y emergentes, pero que la «mala práctica política» y «una pataleta» por la ley de desperdicio alimentario han enterrado por «estrategias» que nada tienen que ver con la salud.

La posición de los partidos del Congreso sobre la Agencia de Salud Pública
«Al final va a acabar siendo un chiringuito, una agencia, pero de colocación», ha denunciado la popular Ana Belén Vázquez, quien ha mostrado su «preocupación» porque el Gobierno ha propuesto un organismo «sin financiación, sin garantía de independencia y con un gran riesgo de servir sólo para el control político y la propaganda».
Ha criticado que Simón, «el portavoz de las mentiras institucionales, la marioneta del Gobierno que disfrazaba de ciencia las instrucciones que recibía», se postule como director de la Aesap, aunque hace una semana él mismo afirmó que no había decidido si se presentará al concurso.
El PP «mejorará» el proyecto en el Senado: «Vigilaremos y denunciaremos todos los intentos de atentar contra la independencia científica», ha subrayado Vázquez antes de advertir de que no permitirá que «se juegue de nuevo con la salud de la población ni que esta agencia sea el brazo ejecutor del PSOE ni de nadie».
«Dijimos que podría convertirse en un chiringuito para colocar a los suyos y no nos equivocábamos», ha enfatizado David García, de Vox, que ha descargado contra el «infame» y «funesto portavoz del Gobierno de Sánchez durante la pandemia», el que «ante la mentira y la manipulación ni denunció ni dimitió» porque solo fue «un títere al servicio de Salvador Illa y de Pedro Sánchez».
La Aesap será «un chiringuito, una agencia de colocación más» que «no resolverá nada», solo pagará «los servicios prestados al doctor Fernando Simón, que por mucho que lo blanqueen, mintió, manipuló y fue cómplice».
La diputada Miriam Nogueras, de Junts, en declaraciones a los medios argumentaba el voto en contra de su grupo a la Aesap: «Desde Junts estaremos hasta el final al lado de los agricultores y ganaderos catalanes y el Gobierno español debería empezar a entenderlo. Ninguna agencia española está por encima de los agricultores y ganaderos catalanes»
Por el contrario, Carmen Martínez, del PSOE, ha agradecido a Simón «todo el trabajo que hizo en la pandemia» y ha dicho sentir «vergüenza» porque el PP se ha «entregado a los brazos del racismo y el negacionismo» de Vox, como han demostrado en la Comunidad Valenciana.
Rafa Cofiño, de Sumar, ha trasladado su «orgullo» y «respeto» a todos los técnicos que lo dieron todo en la covid-19 y ha asegurado que el momento actual requiere de «políticas globales y valientes más allá de las miserias partidistas y vanidades personales».
En ERC, el interés de aprobar «agencias españolas es más bien cero», pero Etna Estrems ha aplaudido la incorporación de enmiendas que garantizan el respeto competencial y reconocen la innovación, que «es lo que hacen las pequeñas empresas farmacéuticas para sobrevivir».
Marije Fullaondo, de EH Bildu, considera «muy grave el negacionismo de la ciencia y la pandemia del que hoy han hecho gala las derechas españolas», y Maribel Baquero (EAJ PNV) ha avisado de que con la Aesap se trata «de colaborar y acordar en relación con futuras pandemias dentro del Estado, sino también y sobre todo, con Europa».
Por último, BNG ha celebrado también que se haya resuelto la cuestión competencial y CC ha apelado a «aunar esfuerzos».
Las sociedades medicas lamentan la falta de consenso
La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) y la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) han lamentado la falta de consenso para crear esta futura agencia.
El presidente de la Sespas, Eduardo Satué, presente en la Cámara Baja, cree que se ha perdido una oportunidad histórica para sacar adelante la Agencia de Salud Pública, una estructura de Estado «más necesaria que nunca», por lo que ha planteado la urgencia de «recomponer puentes y volver a intentarlo».
«No puede pasar de este año, el trabajo que se ha realizado es muy importante. Las diferencias que puede haber son más coyunturales que sustanciales y entendemos que hay posibilidades de retomar el acuerdo», ha aseverado.
«Es un jarro de agua fría porque los retos de salud pública están ahí. Las crisis van a seguir llegando no solo epidemiológicas, sino de mucha índole. Y esto lo tenemos que gestionar», ha aseverado.
Para la SEE, «España lleva más de una década de retraso en la puesta en marcha de una agencia que coordine de manera eficaz la salud pública entre comunidades autónomas», señalan los epidemiólogos, que recuerdan que la pandemia ya evidenció la necesidad urgente de contar con una agencia con autonomía y capacidad de respuesta.
La falta de una agencia, asegura, nos deja en una posición vulnerable ante futuras emergencias sanitarias y recuerda que sería clave para la coordinación de datos en materia de salud pública, acciones de promoción de la salud o comunicación; y muy necesaria en un contexto en el que la coordinación internacional en materia de salud pública se puede ver muy afectada por la salida de EE.UU y otros países de la Organización Mundial de la Salud.



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