Cómo aprender a decir no

Cómo aprender a decir NO: claves para no sentirse culpable

¿Recuerdas la última vez que dijiste que no? A un amigo, a un familiar, a un plan o incluso a hacer un favor. Aunque a priori no parece importante, es fundamental aprender a decir «no» a tiempo y saber diferenciar entre ser complacientes y establecer límites.

Las relaciones personales, e incluso profesionales, están basadas, por norma general, en una ayuda mutua. Sin embargo, el conflicto aparece cuando una de las partes no sabe decir “no”. Una situación que puede agravarse en el momento en el que la otra persona se aprovecha de ello, y en vez de establecer límites, abusa de la confianza del otro.

Un conflicto silencioso que acaba desgastando física y mentalmente a las personas que no han aprendido a negarse. Así lo ha explicado a EFE Salud la psicóloga Miriam González, del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid

¿Por qué hay personas que no saben decir «NO»?

Para entender este conflicto desde el principio, es necesario conocer su base. Las personas que no niegan es porque no aprendieron a hacerlo. Deben aprender a decir «no». Es decir, es un problema que se remonta a la infancia y/o adolescencia

“Muchas personas han crecido en entornos en los que decir «no» era castigado de manera explícita o implícita. O simplemente tenían que ser complacientes porque era la forma de recibir amor o de ser reconocidos por otros”, explica la especialista.

cómo aprender a decir no
EFE/ Eliseo Trigo

Las personas que han crecido en este ambiente en el que decir “no” era sinónimo de conflicto o rechazo, percibieron que era una situación dañina que debían evitar. “Cuando el cerebro aprende que decir “no” es una señal de peligro, el sistema nervioso evita esa situación”.

No obstante, el no saber decir “no” de manera clara o directa no está asociado con la debilidad o la falta de carácter. “Es algo que se aprendió en un momento temprano, en un contexto determinado, pero que ya no sirve”, aclara la psicóloga.

¿Qué ocurre con las personas que abusan de la confianza?

Al contrario, también existen personas que reclaman o solicitan atención sin establecer ningún tipo de límite, abusando de la confianza del otro y provocando malestar en la relación. ¿Por qué sucede? Porque nadie les ha dicho que no.

Este conflicto, además, es generacional, pues actualmente vivimos en una sociedad del yoísmo. “Una exaltación del yo, donde yo soy el importante, y coloquialmente decimos que el otro importa, pero es mentira”, añade la experta.

Es un tema complejo, pues también entran en juego las redes sociales, la soledad que pueden llegar a provocar y el cambio generacional que hoy en día vive nuestra sociedad. 

“Estamos en una dualidad que nos lleva a una situación de mucha disonancia cognitiva (lo que sé que tengo que hacer y lo que acabo haciendo). Nos damos cuenta de ello cuando nos sentimos agotados porque decimos a todo que sí”, revela Miriam González.

Cómo aprender a decir "no"
EFE/ Ballesteros

Señales que indican que no sabes negarte

Existe una delgada línea entre ser una persona complaciente y no saber decir “no” en determinadas situaciones. Por ello, la psicóloga Miriam González explica que existen varias señales de alarma con las que te puedes sentir identificado:

  • Dices sí pero realmente quieres decir no
  • Te sientes responsable del bienestar emocional de otros
  • Te cuesta priorizarte sin sentir culpa
  • Acumulas cansancio o saturación de manera constante
  • Te enfadas pero hacia dentro, eres incapaz de expresarlo en voz alta
  • Evitas el conflicto a cualquier precio
  • Sientes que estás disponible para todo el mundo menos para ti 

Consecuencias de no poner límites

No establecer límites en las relaciones personales o profesionales puede tener consecuencias a nivel mental pero también físico, pues supone un gran desgaste. Aprender a decir «no» a tiempo evita muchas discusiones.

“La persona que nunca dice “no” puede sentir un cansancio continuo, problemas digestivos, tensión muscular o alteraciones del sueño. El sistema nervioso se expone a un estado de alerta y sobreexigencia”, recalca.

A nivel mental, las personas que no han aprendido a decir «no» se olvidan de su propio bienestar, llegando incluso a perder el control. “Hay situaciones en las que puedes acabar con una autoestima muy baja, estrés crónico y ansiedad por no abarcar”.

Consejos para decir “no” sin sentir culpa

Aprender a decir «no» se debe solucionar poco a poco, en contextos de bajo riesgo. Por ejemplo, decir «no» a un plan que te han propuesto y no te apetece. “Primero hay que entender que decir “no” no significa rechazar a nadie”, puntualiza la experta.

También es recomendable hacerlo desde una forma asertiva y no agresiva. Muchas personas saturadas acaban explotando, una acción que la otra persona se toma como rechazo y puede convertirse en conflicto.

Cómo aprender a decir no
EFE/EPA/HENRIK MONTGOMERY

De igual forma, es importante dar una respuesta breve y concisa, sin entrar en detalles de la decisión. “Las justificaciones extensas nos las damos a nosotros mismos más que a la otra persona”.

Por otro lado, la culpa es un sentimiento que al principio puede estar presente. Sentirse mal porque no estás acostumbrado a decir “no”. Es importante aceptarlo. Al igual que es fundamental admitir la incomodidad y la tensión que puede generar.

El proceso de aprender a decir «no» te permite observar qué personas de tu entorno se molestan y quienes no. “Las personas que se benefician de tu falta de límites son las que van a protestar. Cuando alguien empieza a decir no, limpia su círculo«.

Poner límites no rompe vínculos, los fortalece. El valor de las personas no depende de agradar sino de estar. Y estar con presencia. De nada sirve estar de cuerpo presente y mente ausente”, concluye la psicóloga del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

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