artritis reumatoide CAR-T
Una mujer muestra su manos con artritis reumatoide. EFE/Alex Cruzááá

Nueva vía de investigación para tratar la artritis reumatoide: la terapia CAR-T

En los últimos años la artritis reumatoide ha contado con varios fármacos para reducir la actividad inflamatoria, sin embargo, estos tratamientos no son efectivos para cerca de un 10 % de los pacientes, por eso un ensayo clínico buscar conocer la efectividad de la terapia CAR-T en esta patología, así como en el síndrome de Sjögren, ambas autoinmunes y crónicas.

El Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid ha incluido a los primeros pacientes a nivel mundial en un ensayo clínico pionero internacional con CAR-T, dado que este tipo de terapias, que usan el propio sistema inmune del paciente, ha ofrecido resultados esperanzadores en otras patologías autoinmunes como el lupus o la espondilitis, explica a EFE Salud Javier Bachiller, jefe de Sección de Reumatología de este centro hospitalario.

Una enfermedad «relativamente frecuente»

La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune, es decir, la provoca el propio sistema inmunitario del organismo, con una prevalencia «relativamente frecuente», al alcanzar al 0,5 % de la población. Por ejemplo, en Madrid afecta a unas 30.000 personas.

Es crónica, de forma que una vez que debuta -suele hacerlo en una franja de edad que va de los 30 a los 50 años- los pacientes tienen que vivir con ella de por vida.

Afecta fundamentalmente a las articulaciones, que se inflaman, y las destruye por ese proceso inflamatorio, pero es una enfermedad sistémica, que puede afectar a órganos como el pulmón o el corazón, entre otros.

artritis reumatoide CAR-T
El reumatólogo del Hospital Ramón y Cajal Javier Bachiller. EFE Salud/BPC

Uno de los primeros síntomas es la inflamación, sobre todo de las manos, que se acompaña de rigidez matutina, duele fundamentalmente en reposo a primera hora de la mañana en la cama, y con frecuencia mejora con algo de actividad.

«Afortunadamente, han desarrollado muchos tratamientos, fármacos orales y también un amplio abanico de los llamados biológicos, que son fármacos potentes, capaces de reducir la actividad inflamatoria y meterles en remisión», subraya Bachiller, quien incide en que no curan pero si remiten los síntomas.

Un grupo determinado de pacientes

Sin embargo, apunta el experto, hay un grupo de pacientes, en torno al 5 % y el 10 %, que tras recibir distintos tipos de terapias avanzadas fallan «en una primera, segunda y tercera linea», de forma que se quedan sin soluciones terapéuticas.

El ensayo clínico aplicará una terapia CAR-T a un grupo determinado de pacientes de artritis reumatoide que no responden a otros tratamientos.

«Realmente llevamos 4 ó 5 años con estas terapias en el mundo de las enfermedades autoinmunes y este ensayo trata de demostrar que esta terapia es capaz de mejorar la enfermedad», subraya Bachiller.

El síndrome de Sjögren

También se probará la eficacia de esta CAR-T para el síndrome de Sjögren, que suele ir asociado a la artriris reumatoide (también al lupus, entre otras autoinmunes) y se origina tras muchos años de activación del sistema inmunitario.

No obstante, también puede aparecer en solitario, y se caracteriza por una proliferación de linfocitos B, que se infiltran en determinadas estructuras del organismo, fundamentalmente las glándulas que secretan la saliva y la lágrima.

«Hoy por hoy tiene muy poco tratamiento (…) Lo que utilizamos son fármacos que corrigen la sequedad y aumentan un poquito la producción de saliva o de lagrima», afirma el reumatólogo, quien añade que esta enfermedad puede afectar a otros órganos como al pulmón, al corazón así como al sistema nervioso.

Síndrome Sjögren CAR-T
EFE/VALDA KALNINA

En estos casos, los pacientes reciben terapias compasivas, que están fuera de las fichas técnicas, que son más potentes y permiten controlar la enfermedad.

Un recordrorio de cómo funcionan las CAR-T

Alejandro Luna, hematólogo del Ramón y Cajal recuerda en una entrevista con EFE Salud que las terapias CAR-T son revolucionarias porque usan el propio sistema inmune del paciente para combatir tumores hematológicos como leucemias y linfomas.

Y los investigadores han visto en estos años que esta función tan útil se puede extrapolar a otras enfermedades como las autoinmunes.

El origen de estas terapias siempre es el mismo: los glóbulos blancos, en este caso los linfocitos.

«Hay terapia CAR-T autóloga, que el paciente es el que aporta las células, y es lo que ocurre en la mayoría de los casos, pero en otros la terapia es alogénica, a patir de un donante sano», explica Luna.

Una vez extraído «el producto», que son los linfocitos, se manufacturan para incorporarles un receptor en las membranas «que va a enganchar» a las dianas fijadas, aquellas que expresan los tumores, o las células inflamatorias en los casos de la artritis reumatoide y Sjögren.

artritis reumatoide CAR-T
El hematólogo Alejandro Luna, del Ramón y Cajal. FOTO EFE Salud/BPC

«Este proceso de manufactura es relativamente complejo y es lo que ha hecho que las terapias CAR-T pues no hayan podido consolidar hasta estos últimos años, porque requieren de varios días, incluso semanas de manufactura», matiza el hematólogo.

Una vez que las células están listas, se infunden al paciente.

La infusión es «francamente sencilla», es con una inyección, como si fuera un suero, si bien requiere el ingreso del paciente durante unas dos semanas.

«En esos días las células programadas reconocen al enemigo y paulatinamente le van atacando y destruyendo», abunda Luna.

En la próximas semanas

La CAR-T del ensayo va a tener un receptor antiCD19, de forma que cuando se cruce con los linfocitos a batir, que son los que generan la inflamación, puedan controlarlos y hacer que disminuyan los síntomas de la enfermedad.

Estas células tienen, además, un papel a largo plazo.

«Sabemos cada vez más que ciertas poblaciones de estas células son de memoria y se quedan acantonadas, monitorizando, controlando los tejidos y si la enfermedad quiere repuntar y volver, son como la policía encargada de que no vuelva a ocurrir», indica el hematólogo.

Así las cosas, con una sola dosis sería suficiente, según investigaciones realizadas a lo largo de estos años.

hospital ramón y cajal
El Hospital Universitario Ramón y Cajal, de Madrid. FOTO EFE Salud/BPC

«Y esa es una de las ventajas, porque el paciente al final vive ligado a tratamientos infinitos, efectos secundarios a largo plazo. Y una de las bondades de la terapia es que con una infusión esas células se van a quedar en su cuerpo protegiéndole durante años venideros para que la enfermedad no retorne», añade Luna.

El estudio se encuentra en fase de screening, es decir, identificando qué pacientes pueden beneficiarse de la terapia con pocos efectos secundarios.

Y está previsto que los primeros pacientes empiecen ya en las próximas semanas en el Hospital Ramón y Cajal.

El ensayo para probar la eficacia y seguridad de esta terapia CAR-T en artritis reumatoide y enfermedad de Sjögren durará un año, aunque al ser una terapia innovadora, está previsto que el seguimiento a los pacientes se haga durante los próximos quince.

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