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El doctor Luis Marí Bonmatí después de la entrevista a EFE Salud. EFE/David Castellanos

Nuestras radiografías podrán prever enfermedades gracias a la IA: este médico lidera un proyecto para lograrlo

Ángel Alonso Giménez | Imagen: David Castellanos |

En diciembre de 2026 tiene que estar acabado un proyecto llamado EUCAIM, destinado a marcar un antes y un después en el uso de datos médicos. La IA tiene la culpa porque puede analizar en poco tiempo la inmensidad de datos que hay en nuestras imágenes médicas (radiografías, ecografias, TAC) y, así, ayudar a predecir y prevenir enfermedades y cánceres. Un médico valenciano lidera este proyecto. Su nombre, Luis Martí Bonmatí. EFE Salud le ha entrevistado.

“EUCAIM será la plataforma integradora de datos de imagen en Europa para que todos los individuos y pacientes tengan un mejor trato asistencial”, asegura el especialista, jefe del servicio de Radiología y director del área clínica de Imagen Médica del Hospital Universitario y Politécnico La Fe.

Así que… Hablemos de EUCAIM.

Juntar los datos y la garantía de la privacidad

Para “saber cómo se comporta la enfermedad”, añade Martí Bonmatí, hay que juntar todos esos datos y, después, analizarlos.

Primer paso, por tanto: juntar los datos. 

Un paréntesis para reseñar la génesis del proyecto: EUCAIM nace en el seno del Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer promovido por la Comisión Europea. Su fin: potenciar el desarrollo de tecnologías digitales que ayuden en la toma de decisiones clínicas. EUCAIM es, por tanto, una tecnología digital.

Una tecnología preparada para cobijar millones de imágenes médicas anónimas y para que actúe la IA sobre ellas, con ellas. Y, como apunta Martí Bonmatí, ser una fértil base para la investigación.

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EFE/Pepe Torres

Ahora, el segundo paso: asegurar la privacidad de los datos. El médico subraya al respecto: “El diseño de la plataforma, en origen, es un diseño de privacidad. Todos los datos están pseudo-anonimizados, incluso hay dobles pseudo-anonimizaciones para que sea imposible, en realidad, reidentificar a nadie. El entorno que hemos desarrollado es un entorno seguro de procesamiento de datos”.

De hecho, continúa, “cualquiera que entre a ver datos tiene que haber pasado un comité de acceso, haberse identificado, tener credenciales; además, los datos no se pueden extraer de la plataforma. Y un aspecto que quiero recalcar: no forzamos a que los datos se centralicen en un único sitio. EUCAIM no es una estructura en la que los países vuelcan sus datos en un único espacio de datos. EUCAIM es una estructura federada”.

Esto significa, según sus palabras, que “tanto Oporto o Berlín, como Roma o Madrid, pueden tener la capacidad, bien las universidades, las empresas, o bien los hospitales, de mantener sus datos y sus colecciones”.

Combatir la incertidumbre

Veinte Estados europeos apoyan el proyecto; España lo lidera. En Valencia residen los impulsores de la infraestructura, entre ellos la Universidad Politécnica de Valencia, el Instituto de Investigación Sanitaria La Fe, la empresa Quibim, especializada en IA, y la Fundación IMAGING, cuyo presidente es el propio Bonmatí. “Valencia es la capital europea, y de presente, de la imagen médica gracias a EUCAIM”, enfatiza.

Tres cifras que delimitan la dimensión del proyecto. Cifras que da la Fundación IMAGING en su web: por un lado: el 90 % de los datos generados en hospitales se encuentran en las imágenes médicas; por otro: en la UE, al año, se hacen 10.000 millones de estudios; por último, sólo el 0,001 % de dichos estudios se usa en investigación.

Encauzado el reto tecnológico, toca encauzar el reto sanitario, que es ambicioso. El especialista lo ilustra así: 

“Todo el mundo entiende que ante un infarto cerebral, ante un infarto cardíaco, ante un tumor de pulmón o de colon o de hígado, lo que hay que hacer es una ecografía, un TAC, una resonancia magnética.  La población ya sabe que todas esas técnicas las empleamos. Lo que no sabe es que detrás de esa información hace falta la capacidad de generar datos que permitan tratarlos de la mejor forma posible, como hoy podemos hacer”.

Porque esos datos, dice, “van a dar una información veraz, fidedigna de la realidad”. Y no sólo eso; sobre todo van a predecir la evolución. Y no sólo eso; van a predecir tu futura realidad.

Porque si ante un aviso de la salud, un susto, te preguntas qué te pasa y si eso que te pasa va a ir a peor; porque si ante un diagnóstico te preguntas cómo hay que tratarlo o si va a requerir ingreso hospitalario; porque si, en definitiva, te preocupa la salud, lo que quieres por encima de todo son certezas.

“Hacer medicina con información en la mano es lo que quieren, no solo los profesionales, claro, también los pacientes, para no tener incertidumbre. Tenemos que huir de las incertidumbres”, zanja el médico.

La predicción gracias a la IA

La medicina avanza sin cesar en terapias, tratamientos, técnicas de detección precoz, acompañamiento al paciente. Se ensancha el campo de los biomarcadores, el de los CAR T; el de la medicina de precisión o el de los tratamientos personalizados. La IA está jugando ya su papel. 

En opinión de Martí, “cada vez que la inteligencia artificial da un resultado positivo o dudoso o posible, un radiólogo, un profesional, el ser humano, al final tiene que validarlo, cotejarlo y aprobarlo”. Y luego, esa información ha de penetrar en el sistema, de modo que la comunidad médica sepa “qué es lo que hay que hacer con un individuo, un sujeto o un paciente cuando tiene una lesión que detecta la inteligencia artificial”.

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Un hombre mira pantallas de ordenador. EPA/Boris Roessler

Añade, no obstante, que la IA, ahora mismo, no sólo detecta. “La inteligencia artificial ve, analiza patrones, cambios, estructuras, que somos incapaces de observar”. Ese procesamiento permitirá predecir “en qué zona va a aparecer un tumor”. 

¿Cuándo? “En aproximadamente dos años vamos a tener soluciones, si no antes, que son capaces de detectar, evaluar, clasificar, alertar, ayudar a tomar decisiones”. De los tiempos de la regulación dependerá la prontitud o demora de este futuro que anticipa Martí Bonmatí. EUCAIM se propone ser de gran utilidad en este escenario.

El futuro ya llegó

Atraviesa la sanidad una revolución por el empuje de la ciencia y la irrupción de nuevas tecnologías, la IA especialmente. Las imágenes médicas, con los miles de datos que encierran, se están subiendo al carro.

El artífice de EUCAIM, presidente de la Fundación IMAGING para, precisamente, redoblar esfuerzos en pro del uso predictivo de nuestras radiografías o ecografías mediante la Inteligencia Artificial, es optimista: “Estoy seguro, por lo que estamos trabajando y desarrollando, de que en cinco años, desde ahora, el entorno asistencial de los profesionales de la salud va a ser muy distinto”.

“El reto de la medicina”, incide, “no será tanto detectar o diagnosticar o clasificar como saber si la enfermedad está muy avanzada o poco, porque la imagen, los perfiles de laboratorio, los perfiles genéticos, van a dar esa información. No va a ser tampoco definir el mejor tratamiento, porque las soluciones de inteligencia artificial van a engranar lo que le pasa al paciente con las mejores opciones terapéuticas”.

Como dice Martí Bonmatí, el futuro ya está aquí.

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