Jordi Évole y Alejandro Sanz pasean por Nueva York. Un comentario jocoso del cantante sobre la plenitud de la floración provoca la risa del periodista que, para no caerse, se agarra al artista gaditano mientras parece perder la consciencia. Esto ocurrió en uno de los últimos programas de “Lo de Évole”, en la Sexta, y refleja como la carcajada del presentador acaba provocando y visibilizando la enfermedad que padece.
Es bastante frecuente ver al periodista en televisión, en su programa y en otros, entrando en una especie de letargo mientras su cuerpo se desmadeja durante algunos segundos. Siempre después de reír.
Este episodio se denominan cataplejia y es un síntoma de la narcolepsia, una enfermedad neurológica crónica caracterizada por la incapacidad del cerebro para regular los ciclos de sueño y despertar.
“En mi caso con la risa y en otros con otras emociones, como el llanto o el miedo, el cuerpo desconecta y te quedas como sin musculatura, flácido, que es como se está durante la fase rem del sueño”, explicó hace unos años en el programa El Hormiguero de Antena 3.
Desde entonces hemos visto como, de un momento para otro y como consecuencia de la risa, ha llegado incluso a caerse ante las cámaras. Sus entrevistados o presentadores, a veces atónitos y otras ya sobre aviso, esperan a que reaccione y el programa siga su rumbo.
“No se pierde la consciencia, yo soy consciente de todo lo que me pasa”, relata el presentador.
La primera vez que sufrió un episodio de cataplejia en televisión fue hace años, en directo, en el programa El Intermedio, de la Sexta.
La risa de Évole dejó pasó a una especie de desmayo sobre la mesa del plató, mientras Wyoming, que es médico además de presentador, preguntaba: “¿Pero qué le pasa a este tío?
Lo que le ocurre a Évole es que sufre cataplejia, pérdida del control muscular ante las emociones, en su caso la risa (“Con lo que yo me río”, lamenta), y es un síntoma de la narcolepsia junto a otros como la somnolencia diurna excesiva, la fragmentación del sueño, las alucinaciones y la parálisis del sueño, entre otras, según la Sociedad Española de Neurología (SEN).

La narcolepsia, la enfermedad del sueño
La narcolepsia es una enfermedad que cursa principalmente con somnolencia diurna excesiva y cataplejia y hasta un 60 % de los pacientes con narcolepsia tiene asociado un segundo trastorno del sueño.
La SEN estima que en España hay unas 25.000 personas que padecen esta enfermedad de baja prevalencia pero que es altamente discapacitante por los síntomas citados con los que se manifiesta.
El 50 % de los pacientes con narcolepsia tienen dificultad para dormir bien por la noche; el 20 % sufre de pesadillas, parálisis el sueño y alucinaciones; el 80 % presenta conductas anormales durante el sueño y un 20 % padece trastornos alimentarios, con tendencia a la obesidad.
Además, es muy frecuente que los pacientes tengan problemas para concentrarse o de memoria y que también pueda verse influida la velocidad de procesamiento de la información y ciertas funciones ejecutivas, sobre todo la fluidez verbal.
Aunque el origen de la narcolepsia no está del todo claro, hay estudios recientes que señalan que puede deberse a un trastorno autoinmune, debido a una combinación de predisposición genética con factores ambientales, que hace que se pierdan neuronas secretoras de hipocretina en el hipotálamo, una estructura que se encuentra en nuestro cerebro.
En todo caso, la gran mayoría de los casos tienen una causa desconocida y no existen antecedentes familiares: solo en menos del 5 % de los casos se ha encontrado algún vínculo familiar o se ha asociado a algún otro tipo de
trastorno cerebral.
Jordi Évole y su deseo de visibilizar la enfermedad
La manera de actuar de Évole en televisión, mostrando su enfermedad, sin censuras y sin cortapisas, pone el foco en la narcolepsia, una patología que comienza en adolescentes o adultos jóvenes, existiendo un pico de incidencia a los 15 y a los 36 años.
“Hay personas que lo pasan peor que yo y no quiero frivolizar”, por eso “me encanta visibilizar la enfermedad”, asegura.
Évole acude de forma periódica al neurólogo y toma medicación. Y aunque la narcolepsia no tenga cura, existen tratamientos que intentan controlar esos síntomas tan imprevisibles.
La risa de Évole no deja de ser un riesgo. Hay momentos, como cuando conduce, que evita llamar a esos amigos que siempre le arrancan una carcajada.



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