El Blue Monday (lunes azul en relación al lunes más triste del año) es fruto del investigador de la Universidad de Cardiff (en Gales, Reino Unido), Cliff Arnal, quien tras manejar diversos parámetros económicos, cronológicos y climatológicos concluyó que fuera el tercer lunes del mes de enero.
El fundamento se basa en los días posteriores a los fastos navideños, las consiguiente «cuesta de enero» económica tras las fiestas, el clima invernal y los propósitos del nuevo año que ya hemos empezado a incumplir.
Expertos de todos los ámbitos, sobre todo desde la Psicología, coinciden en que esta fórmula carece de base científica, señala la Clínica Origen. Su directora técnica, Pilar Conde, explica que los factores señalados pueden ser motivo de decaimiento por separado, pero no existe tratado psicológico alguno que los combine en relación a fechas malditas o a la realidad de la depresión.
Conde acentúa que el bienestar de cada individuo, como ser único, depende de su realidad personal y sus factores y circunstancias.
«El único hecho que quizá pueda ser común -aclara- es el mal clima, puesto que en invierno, al tener menos horas de luz, incide en la liberación de ciertos neurotransmisores, así como es menor nuestra posibilidad de ocio, lo que favorece la inactividad y los estados depresivos».

No obstante, la directora técnica de Origen señala que fenómenos virales como este, que han conseguido hacerse un hueco en nuestros calendarios, han de ser tenidos en cuenta si son capaces de modificar la conducta, y menciona el Síndrome de la Profecía Autocumplida: «No solo tiene que ver con nuestro poder de sugestión, sino con cómo ese poder de sugestión nos puede llevar a realizar acciones que finalmente cumplan un pronóstico negativo».
Comentar sobre el Blue Monday en redes sociales o en las noticias, prosigue Conde, también puede afectar a quienes se encuentran en mitad de un proceso depresivo, pues puede acrecentar la sensación de falta de control sobre sus emociones.
«Esta es una idea totalmente falsa; las personas tenemos responsabilidad sobre nuestros estados emocionales. Debemos trabajar en nuestro bienestar psicológico a través de nuestro estilo de vida: hacer deporte, alimentación saludable, ocio activo, autoestima y dedicar tiempo a actividades que nos gustan», expone.
Pilar Conde concluye: «El bienestar emocional no depende de días concretos. No hace falta una fecha de carácter social para comenzar algo. Nunca es tarde para retomar los propósitos de año nuevo. Tampoco hace falta una fecha que suponga una amenaza global de tristeza y depresión. No, el Blue Monday, no existe».
Consejos para combatir la tristeza, con o sin Blue Monday
Por otra parte, también los expertos de Sanitas recuerdan que el Blue Monday es fruto de una campaña de marketing del año 2005 y que no tiene una base científica.
“La realidad es que no existe ninguna evidencia psicológica que sustente que este lunes sea más triste que otros días del año. No obstante, lo que sí ocurre es que circunstancias como la falta de luz en invierno o el estrés provocado por la situación económica afectan el estado ánimo, pero esto es algo que puede suceder en cualquier momento”, aclara María Calle, psicóloga de Blua de Sanitas.
Los expertos recomiendan adoptar estrategias que promuevan el bienestar emocional de manera continuada:
- Propósitos realistas y alcanzables: es crucial plantear objetivos que puedan lograrse paso a paso, ya que esto contribuye a generar una sensación de logro y evita la frustración, fomentando la motivación a largo plazo.
- Fomentar hobbies creativos: actividades como pintar, cocinar o tocar un instrumento posibilitan expresar emociones y canalizar la energía de forma constructiva. Por otra parte, con el paso del tiempo generan una sensación de logro que contribuye a mejorar la autoestima al colaborar en el autoconocimiento y cuidado individual general.
- Deporte regular al aire libre: de manera constante no solo mejora la salud cardiovascular, sino que también libera endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad, que ayudan a mejorar el estado de ánimo y reducir el estrés. Por otro lado, contribuye a trabajar aspectos personales como la constancia y la autoestima y regula el sistema nervioso autónomo, fortaleciendo la resiliencia frente al estrés y promoviendo una mayor estabilidad emocional. Asimismo, es recomendable hacerlo al aire libre, ya que la luz natural es fundamental para la regulación del reloj biológico y la producción de serotonina, neurotransmisor encargado de la regulación emocional.
- Establecer límites personales: establecer límites implica identificar y comunicar claramente lo que resulta aceptable y lo que no en las relaciones interpersonales y en el entorno laboral. Aprender a decir no, cuando sea necesario, permite proteger el tiempo y la energía personal, evitando el agotamiento físico y emocional.
- Incorporar alimentos ricos en triptófano: este aminoácido es clave en la producción de serotonina. En este punto, alimentos como el salmón, las nueces y los huevos no solo son nutritivos, sino que también impulsan un buen estado de ánimo. En general, una dieta equilibrada, rica en vitaminas y minerales, también contribuye a mantener el equilibrio emocional al mejorar el funcionamiento general del cerebro.
- Establecer una rutina de sueño regular: dormir lo suficiente y en horarios consistentes es primordial para la regeneración del cerebro y el equilibrio emocional. Cabe señalar que una buena higiene del sueño incluye evitar pantallas, comidas pesadas, bebidas alcohólicas y excitantes antes de acostarse y mantener el dormitorio oscuro y tranquilo.
- Reducir el consumo de noticias negativas: en ocasiones, la sobreexposición a información negativa genera ansiedad y pesimismo. Por ello, es recomendable limitar el tiempo dedicado a las noticias y centrarse en fuentes positivas para conservar una perspectiva equilibrada.
- Ayuda profesional: La psicóloga de Blua de Sanitas concluye que “si los síntomas de tristeza o ansiedad se vuelven persistentes, es aconsejable buscar ayuda profesional, ya sea de manera presencial a través de videoconsulta, para abordar estos problemas desde su origen y evita que se conviertan en trastornos más graves”.



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