EFEsalud ha hablado con expertos farmacéuticos e investigadores sobre los fármacos autorizados en España con cannabinoides, pero también sobre estos productos de venta libre y de las investigaciones científicas del cannabis con fines medicinales.
Dos fármacos con cannabinoides
En España hay dos medicamentos autorizados con cannabinoides, ambos están financiados por la Sanidad Pública y dispensados en las farmacias hospitalarias. También en las oficinas de farmacia comunitaria pero en este caso sin financiación, con receta privada, con lo que su demanda es casi inexistente, con un precio elevado.

Lo explica el responsable del área de divulgación científica del Consejo General del Colegio de Farmacéuticos de España (CGCF), Carlos Fernández Moriano, quien abunda en que uno de esos dos medicamentos autorizados es el Sativex, que contiene una mezcla de los dos principales principios activos de la planta del cannabis: el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD).
El THC es el que produce el efecto psicotrópico del cannabis, el CBD, por el contrario, no.
Según su ficha técnica, está indicado como tratamiento para la mejoría de los síntomas en pacientes con espasticidad moderada o grave debida a la esclerosis múltiple (EM) que no han respondido de forma adecuada a otros medicamentos antiespásticos.
En definitiva, es un tratamiento paliativo de la rigidez en las extremidades y la mejora de las funciones motoras en pacientes con EM. Hace años estuvo considerado como estupefaciente.
El otro medicamento es el Epidyolex. No contiene THC, sí CBD. Está indicado como tratamiento complementario de crisis asociadas a dos enfermedades poco frecuentes: el síndrome de Lennox-Gastaut (SLG) o el síndrome de Dravet (SD), en combinación con clobazam.
Asimismo, se puede prescribir como tratamiento complementario para las crisis asociadas con el complejo de esclerosis tuberosa.
«Bastante bien estudiados»
«Al final son cannabinoides que están bastante bien estudiados», subraya Fernández Moriano, quien abunda en que pueden provocar efectos analgésicos, reducción del dolor, atenuar las crisis convulsivas en la epilepsia, que justifica el uso del Epidiolex; y reducir la espasticidad muscular, en el caso del Sativex.
Lo hacen a través de los receptores del organismo «en nuestras terminaciones nerviosas, que ejercen su efecto farmacológico».
Desde la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), Eduardo López, apunta que, si bien no está comercializado en España, hay un fármaco que se puede conseguir a través de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps). Es para casos excepcionales de náuseas y vómitos durante la quimioterapia, y se trata del Marinol, que contiene THC.
Estos tres medicamentos están avalados científicamente, con ensayos, pero hay otros productos como cremas o gotas -no medicamentos- que se publicitan por tener cannabinoides, como el CBD, que se pueden encontrar en algunas farmacias y tiendas, cuya eficacia no está demostrada en ensayos clínicos.
Otros productos que NO son medicamentos
Contra el dolor, antioxidantes, hidratantes son algunas de las propiedades que los fabricantes atribuyen a este tipo de productos.
Daniel Fernández es el responsable del área de Parafarmacia del CGCF explica que en cuanto a los productos con CBD (el THC está limitado a un máximo del 0,2 %), como las cremas y los aceites, están posicionados legalmente como cosméticos, no como medicamentos.

«Ni tienen propiedades de medicamentos ni tienen indicaciones de medicamentos. Ni tratan, ni curan, ni previenen ningún tipo de patologías, síntomas o enfermedades, son cosméticos y es la única manera legal de que estén a nivel europeo estos productos», destaca el experto.
Tienen que cumplir distintos reglamentos y, por su definición tienen que ser seguros.
«Te los puedes encontrar en farmacias, en parafarmacias y en estas tiendas de CBD que están proliferando. Solo pueden ser de aplicación tópica y no pueden tener ningún tipo de acción ni propiedades farmacológicas», indica.
No obstante, asegura, el CBD es buen antioxidante, hidratante y protector de la piel, es decir, «tiene unas buenas propiedades».
El márketing
«Hacen publicidad que excede de las funciones de un cosmético, como que disminuye el dolor de las articulaciones, de los músculos, pero, normalmente, es algo meramente marquetiniano, porque no está comprobada su evidencia científica. Hay estudios, pero no hay ensayos», afirma el responsable de parafarmacia del CGCF.
En este sentido, muestra su preocupación por que, en ocasiones, tiendas en las que se venden productos con CBD, como aceites, encaminan al posible comprador a que los consuman por vía oral.
«El producto legalmente está posicionado como cosmético, es un producto legal, pero el problema es el mal uso que se le hace de él», zanja Fernández.
El catedrático de Bioquímica de la Facultad de Medicina y coordinador del Grupo de Investigación de Cannabinoides de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Javier Fernández Ruiz, considera que estamos «en el boom» de este tipo de tiendas, que venden productos con CBD.
«Con el CBD y sin el THC, estos productos no tienen el problema de la de la psicoactividad y entonces consideran que ese CBD, aunque tenga más cosas pueda ser una terapia, bueno, ahí entran ya el marketing de muchas cosas que aparecen por ahí», afirma Fernández Ruiz.

Aún sin regulación
A su juicio, esto distrae la atención sobre el verdadero problema, que es que hay pacientes «que necesitan realmente cannabis medicinal», que puede ser solo CBD pero puede ser este cannabinoide con más cosas, incluso por encima del límite estipulado y en España aún no está regulado.
«Este es un ámbito muy proclive a irnos a un extremo y criticar cualquier tratamiento, o a otro y considerar que cualquier cosa que se que se haga con la planta del cannabis siempre va a ser beneficiosa. Yo creo que hay que hacerlo desde el punto de vista de lo que nos dice la ciencia», afirma el catedrático, que también es coordinador del Máster de Investigación de Cannabinoides de la UCM, que se pondrá en marcha el próximo curso.
Fernandez Ruiz investiga el uso de diferetes tipos de cannabinoides, la mayoría con THC u otros sintéticos, en enfermedades neurodegenerativas porque tienen efectos neuroprotectores antioxidantes y antiinflamatorios pero aún no hay ensayos clínicos que justifiquen lo que están viendo en las fases preclínicas.

Esto es, expone, que en modelos celulares o animales de ciertas patologías neurodegenerativas como el alzhéimer, el párkinson o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) están viendo que pueden ser útiles, porque hacen que la enfermedad progrese más lentamente: retardan la aparición de los síntomas y del daño neurológico.
«Pero eso solo se ha visto en animales y en células. Falta dar el salto a la clínica, eso esperemos hacerlo en los próximos años y confirmar si realmente es eficaz o no, porque es verdad que muchos fármacos en los ratones funcionan y cuando saltamos al ser humano, desgraciadamente, no», incide el experto.
Futura regulación
El Ministerio de Sanidad el pasado año sacó a consulta pública el borrador del real decreto que regula el uso medicinal del cannabis.
Según el borrador, se permitirá el uso en patologías con evidencia científica de su beneficio terapéutico y en enfermedades con dolor crónico y persistente, que no se alivia con los tratamientos habituales.
En concreto, se refiere a la espasticidad por esclerosis múltiple con rigidez y espasmos musculares, las formas graves de epilepsia refractaria, las náuseas y vómitos por quimioterapia y el dolor crónico refractario, que persiste con los fármacos más comunes.
La lista de indicaciones puede modificarse en el trámite de audiencia, en función de la evidencia científica y las decisiones regulatorias futuras.
La prescripción se limitará a médicos especialistas y las fórmulas magistrales de preparados de cannabis se elaborarán en servicios de farmacia hospitalaria, para asegurar un seguimiento farmacoterapéutico adecuado.
El real decreto responde a la petición de la subcomisión de Sanidad del Congreso de los Diputados, creada para analizar la regulación del cannabis medicinal a instancias de la Comisión de Sanidad y Consumo.
En definitiva, busca facilitar el acceso de preparados estandarizados de cannabis a pacientes en los que los medicamentos autorizados no han sido eficaces.



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