«Ante cualquier intervención en cirugía de mama, debemos planificar nuestro trabajo quirúrgico en función de un diseño basado en la forma, la simetría, el movimiento, la naturalidad y, sobre todo, la armonía necesaria con el resto del cuerpo de cada mujer», destaca el Dr. José María Pedraza Abad, cirujano plástico de la Clínica Imema de Madrid.
«Con este diseño previo, meticuloso y sustentando en la seguridad de la paciente, no sólo conseguiremos el resultado final satisfactorio que la mujer desea y está buscando, sino que estableceremos las claves anatómicas precisas para que el paso del tiempo no envejezcan sus nuevos pechos y sea feliz en los años venideros», opina.
Una mama de aspecto normal, de tamaño variable, simétrica a la vista de su par y ubicada sobre el músculo pectoral mayor, tendrá distribuido el tejido interno o el implante mamario, en su caso, con predominio en el polo inferior.
Su forma será redondeada y se visualizará una distancia adecuada entre la estructura de la areola-pezón y el surco submamario (límite inferior de la mama), manteniéndose idealmente por encima de la altura de este surco, que tiene una naturaleza ligamentosa.
Una cirugía de mama deberá recomponer el aspecto estético jovial de los senos de la mujer, minimizando el efecto del envejecimiento sobre los tejidos internos que sujetan cada mama.
El Dr. José María Pedraza Abad responde a diferentes cuestiones que EFEsalud le plantea en una entrevista con el interés informativo centrado en aquellas mujeres que decidan realizarse una mamoplastia de aumento, con implantes, de reducción, para aliviar molestias, o una mastopexia, elevación de senos caídos.
¡ATENCIÓN!, el reportaje audiovisual y fotográfico puede afectar a su sensibilidad.
Cicatrices en el surco inframamario tras una cirugía de aumento de pecho. Fotografías cedidas por el Dr. Pedraza Abad.
Tanto la asimetría de las mamas como su decaimiento, el tamaño reducido o un exceso mamario, al igual que sucede en casos de mamas tuberosas o por una malposición de implantes mamarios, pueden ser desencadenantes de cierta inestabilidad emocional en las mujeres, lo que a su vez podrá interferir en sus relaciones de pareja.
Dr. Pedraza Abad, ¿qué características físicas condicionan el diseño de una cirugía de mama?
Todos ellas estarán relacionadas con la forma de ambas mamas, la calidad de la piel, el ancho de su tórax, la edad de la paciente, la caída o ptosis, el consumo de algunas sustancias, como el tabaco, y los deseos que ellas tienen sobre el volumen y la elevación del pecho.
El diseño de la cirugía estará condicionado, a su vez, por el estado de la glándula de la paciente, la distancia entre su esternón y el pezón, la distancia entre la clavícula y la posición del pezón y el nivel del surco inframamario (pliegue natural que marca el límite inferior del seno al tocar el tórax).
Es muy importante analizar al detalle todos estos factores, ya que influyen en la selección de los implantes (forma, tamaño y componentes), que serán seleccionados junto a la paciente, para que se comporten de forma idónea a lo largo del tiempo.
Por tanto, el diseño en cirugía de mama, en comunión con la paciente, fijará cómo se verán las mamas, cómo se moverán, cómo se sentirán y cómo envejecerán sin contratiempos.
Con toda esta información, siempre antes de entrar a un quirófano, determinaremos el tipo y la técnica de cirugía que vamos a practicar, donde se incluirá el diseño de las cicatrices imprescindibles, otra de las grandes preocupaciones de la mujer.
¿Y estas cicatrices quedarán ocultas a la vista o la curiosidad?
En primer lugar, la cicatrización definitiva de las incisiones tras una cirugía de mama (inframamarias, periareolares y axilares, dependiendo de la técnica elegida) es un proceso fisiológico que termina en torno al año de la intervención quirúrgica.
Sólo entonces, las cicatrices serán más o menos visibles en función de cómo responda la paciente durante ese tiempo de recuperación postoperatoria y de cómo cuide su piel día a día. En la mayoría de los casos las cicatrices serán muy poco visibles.
Entonces, doctor, ¿qué diferencia existe entre una cirugía de mama correcta y una cirugía de mama verdaderamente bonita?
La diferencia básica está en cómo habremos planificado y ejecutado la cirugía de mama. La clave está en realizar todos estos pasos previos que hemos descrito para un eficaz, seguro y correcto diseño.
En Clínica Imema creemos que para ver y sentir la diferencia entre una cirugía correcta y una cirugía bonita las mujeres deben profundizar en el cómo se lleva a cabo la cirugía de mama, no sólo quedándonos en el qué se hace en la intervención.
Dr. Pedraza, ¿la cirugía plástica se adapta al deseo de las mujeres o son las mujeres las que se tienen que adaptar a la cirugía plástica?
La realidad es que se trata de una simbiosis en la zona de lo posible. Tratamos de adaptarnos a los deseos de las mujeres, pero hay algunos factores condicionantes que las pacientes deben entender para poder quedar satisfechas con el resultado de su cirugía de pecho.
«En cualquier caso, para mí lo más importante es la sonrisa de las pacientes después de la intervención de cirugía de mama», afirma.
La cirugía de mama es una de las cirugías plásticas más requeridas por las mujeres, según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), especialmente mamoplastia de aumento: alrededor de 2.200.000 mujeres a nivel mundial.
Datos que también corrobora la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE) aportando unos 50.000 casos cada año.
Dra. María Lema Tomé, anestesióloga de la Clínica Imema y especialista del Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, ¿qué tipo de anestesia se utiliza en cirugía de mama?
Aunque se pueda emplear la anestesia local más sedación, el procedimiento común es la anestesia general, es decir, dormir a la paciente, sin que se entere de la operación quirúrgica, y luego reanimarla para que se recupere de la intervención sin dolor.
Es una técnica de referencia tanto en mamoplastias como en recolocación de malposición de prótesis, mamas tuberosas, mastectomías o diferentes reconstrucciones mamarias.
Una vez que la paciente entra en quirófano, colocamos una vía intravenosa periférica y por ahí vamos a inyectar una serie de fármacos anestésicos para que la mujer se duerma por completo. Posteriormente, realizaremos un control de la vía aérea: ayudar a la paciente a respirar mientras esté dormida.
Este control respiratorio se lleva a cabo mediante intubación orotraqueal (tubo que se pasa por la glotis de la paciente) o por medio de una mascarilla laríngea.
Para mantener dormida a la paciente se administrará un gas anestésico por vía inhalatoria o mediante la infusión pautada constante de un hipnótico.
De forma simultánea, durante el procedimiento dosificaremos diferentes fármacos a la mujer, como antibióticos profilácticos, antiinflamatorios o analgésicos (AINES) con el fin de eliminar el dolor y evitar, por ejemplo, con los antieméticos, náuseas y vómitos postoperatorios.
A todo este tipo de anestesia podemos unir otras técnicas como los bloqueos nerviosos regionales, cuyo objetivo es impedir el dolor transmitido por los nervios que van a las mamas. Les damos así un plus de analgesia para que la paciente se despierte de la mejor manera posible, con el control del abdosuto del dolor.
Dra. Lema Tomé, ¿el tipo de anestesia se decide junto al cirujano o cirujana plástica en la fase preanestésica?
Elaboramos el plan anestésico una vez que la paciente ya ha pasado primero por la consulta del especialista en cirugía plástica.
En esa consulta lo que se decide es el tipo de intervención que necesita la paciente para llevar a cabo un aumento de pecho o cualquier otra cirugía, como pueda ser una elevación de mamas por ptosis (descenso de la mama, quedando el pezón por debajo del surco submamario).
Sólo entonces citaremos a la paciente a pasar por la consulta de preanestesia.
Ahí recabaremos toda la información de interés sobre el estado de salud de la paciente, más aún en lo que se refiere a patologías previas y medicaciones relacionadas para reajustar las dosis, si fuera necesario.
Pero no sólo eso, sino que tendremos que averiguar el historial detallado de otras operaciones previas, con o sin incidentes, sus hábitos tóxicos (fumar, beber alcohol, drogas). Además, anotaremos el peso, la talla, si el paciente realiza ejercicio, si se fatiga, si es sedentario o si padece algún tipo de alergia o intolerancia.
Valoramos todas esos datos en función de la cirugía a la que tenga que someterse y del estado basal del paciente (nivel de funcionamiento básico del organismo en ausencia de estímulos externos y enfermedades).
Si fuera imprescindible, se estudiarán analíticas de sangre y orina, así como un electrocardiograma y radiografía de tórax, entre otras pruebas diagnósticas.
El objetivo no es otro que optimizar al paciente para que llegue en el mejor estado de salud a la intervención para evitar que se produzcan efectos adversos o algún incidente imprevisto.
«Cualquier condición relacionada con la salud es clave para determinar si la paciente es apta o no para la cirugía de mama. La consulta de preanestesia es el primer paso para garantizar la seguridad de la mujer en quirófano», subraya la Dra. Lema Tomé.
Aún así, doctora, en un quirófano es muy importante monitorizar las constantes vitales de la paciente, ¿verdad?
La monitorización de las constantes vitales de la mujer es básica, otra garantía más para su completa seguridad durante la intervención quirúrgica.
Durante el intraoperatorio mantenemos todas las constantes vitales de la paciente: a lo largo de la operación, y gracias a una monitorización exquisita, conseguimos su estabilidad respiratoria y hemodinámica.
Monitorizamos el corazón, la frecuencia cardíaca, la tensión arterial o la saturación de oxígeno. Además, la profundidad anestésica, es decir, vemos cuánto y cómo de dormido se encuentra la paciente y cuáles son sus requerimientos anestésicos.
También vigilamos la mecánica ventilatoria, puesto que una máquina está sustituyendo la función pulmonar de la paciente.
Al mismo tiempo, podemos medir la temperatura corporal para evitar que la paciente se quede fría durante la intervención, y tratamos cualquier complicación que pueda surgir de manera imprevista.
Imagino, doctora, que el despertar de una paciente durante la intervención sería un evento extraordinario, ¿cierto?
Es un evento extraordinariamente raro, puesto que medimos constantemente una serie de parámetros que nos informan de cuánto y cómo está profundamente dormida la paciente.
En este sentido, trabajamos en sintonía y coordinación con el cirujan@ plástic@ para que la intervención se desarrolle en las mejores condiciones quirúrgicas.
Ante cualquier evento que pueda elevar el nivel de alerta, pondremos todos los medios para que la paciente no llegue a despertarse y, desde luego, no sienta dolor.
Es más, entre nuestros objetivos se incluye que la paciente de cirugía de mama no recuerde absolutamente nada de la intervención quirúrgica.
Dra. Lema, ¿cómo es el proceso de recuperación de la paciente desde el punto de vista postoperatorio?
En el postoperatorio nos encargamos de que el despertar del paciente se realice de manera adecuada, sin alteraciones a nivel cardiovascular o respiratorio.
Es normal que las pacientes, cuando despiertan en el quirófano, reflejen cierto mareo y desorientación, efecto que se pasará a los pocos minutos o en una hora, ya en la unidad de reanimación postoperatoria.
Si bien es cierto que la anestesia es segura, el riesgo cero no existe, algunos de ellos inherentes a la condición quirúrgica y otros que dependen de la naturaleza y el estado de salud general del paciente.
Entre los más frecuentes y menos graves tenemos la aparición de náuseas y vómitos, irritación de la garganta tras la anestesia general debida a la intubación o las reacciones alérgicas motivadas por ciertos fármacos administrados durante la cirugía de mama.
Es un mito que haya que «vomitar la anestesia» o que sea obligatorio orinar después de las intervenciones quirúrgicas. Los fármacos anestésicos se metabolizan en diferentes vías, como la hepáticas, y se eliminan a nivel renal.
En anestesiología vamos por delante y ponemos soluciones a cualquier problema previsto o imprevisto, incluso evitamos que ocurran, sobre todo en relación a las náuseas y los vómitos.
Dra. María Lema tomé, es usted médica, es usted anestesióloga y es usted mujer, ¿qué siente durante la cirugía de mama cuando observa a las mujeres?
«Un sentimiento de responsabilidad absoluta, no sólo porque yo sea mujer, sino porque es mi paciente. Es un privilegio poder acompañar a las mujeres en este tipo de procedimientos, ya que entiendo muy bien ese momento de vulnerabilidad en el que se encuentran las mujeres, tanto por el tipo de intervención a la que se van a someter como por la necesaria anestesia.
También siento que crear un vínculo de confianza con las pacientes siempre mejora muchísimo el resultado de la cirugía de mama, incluso de la propia cirugía como un todo, intro y postoperatorio. Para mí siempre es un placer acompañarlas y hacerles sentir la seguridad y el resultado final exitoso de la operación quirúrgica».
Dr. José María Pedraza Abad, cirujano plástico, ¿cómo son los implantes o prótesis que se utilizan, por ejemplo, en las mamoplastias de aumento, reducción o elevación?
En general, los implantes mamarios que utilizamos están elaborados a base de cubiertas y rellenos de silicona con geles de diferente cohesividad, más duros o más blandos. Empleamos, también, cubiertas de espuma de poliuretano para cirugías secundarias y casos complejos.
Pero lo que realmente define el resultado de una mamoplastia es la forma, la proyección, la base y la proporción con el tórax de cada paciente: la forma del implante (redondo o anatómico) se adaptará a la forma natural de la mama, y no al revés.
Disponemos de distintas opciones: redondos, que aportan más plenitud en el polo superior; anatómicos o ergonómicos, con forma de lágrima, más naturales en mamas muy vacías; proyecciones bajas, medias altas o extra-altas, según la silueta deseada; y diferentes cohesividades del gel, que influyen en la firmeza y el tacto.
Y debemos tener muy en cuenta que dos implantes con el mismo volumen pueden ofrecer resultados completamente distintos.
Doctor Pedraza, ¿y cómo se eligen estos implantes mamarios, los más adecuados?
La selección de las prótesis es un proceso que llevamos a cabo en colaboración con la propia paciente en función de sus deseos. El especialista realizará una recomendación para conseguir el resultado óptimo que se está buscando.
En mi práctica, elijo implantes de alta calidad, siempre en función de la anatomía y los objetivos estéticos y psicológicos de cada paciente.
Antes de elegir un buen implante, medimos el ancho del tórax, la distancia entre las mamas, la altura del pezón, el grosor de la glándula y la elasticidad de la piel. Con estos datos determinamos qué tamaño máximo de prótesis puede alojar el bolsillo mamario sin forzar los tejidos circundantes.
Será un implante que se adapte a la base de su tórax, que cumpla sus deseos de volumen y nos permita unos márgenes de seguridad en función del estado de la piel previo que tenga la paciente y el tipo de cicatrices que haya que realizar.
El tamaño del implante mamario, por tanto, no se elige por catálogo ni por capricho, todo lo contrario: es un proceso técnico, personalizado y profundamente estético.
«Elegir un implante mamario no sólo es decidir cuántos centímetros cúbicos se tienen que notar en el cuerpo de la mujer», recalca el Dr. Pedraza.
¿Las pacientes, doctor, llegan a su consulta buscando un determinado tipo de implante y tiene usted que quitarles esa idea previa?
Sí, en ocasiones tienen una idea correcta de su imagen personal y otras veces quieren unos pechos que no se adaptan a su realidad corporal.
El problema más frecuente suele ser que algunas mujeres quieren implantarse el mismo volumen que otra persona conocida, pero esa otra persona no tiene ni su mismo pecho, ni su misma altura, ni sus mismas proporciones.
La cirugía de mama intentará conseguir un resultado similar a las expectativas de la mujer, pero siempre adaptado a su anatomía, única e intransferible.
Doctor Pedraza, ¿dónde y cómo se implantan estas prótesis mamarias?
El abordaje quirúrgico será mínimamente invasivo para preservar el tejido, la glándula mamaria y los músculos relacionados de la paciente. Tan importante es el implante mamario como el dónde se coloca.
Habitualmente, la cirugía de implante se lleva a cabo a través del surco submamario (pliegue natural bajo la mama) y deja oculta una pequeña cicatriz de varios centímetros. También cabe utilizar las axilas, como en la cirugía de aumento de pecho.
Podemos situar el implante detrás de la glándula (subglandular), parcialmente bajo el músculo (técnica «dual plane«) o completamente submuscular, según el grosor de los tejidos y el tipo de resultado que buscamos.
El plano dual, por ejemplo, combina la naturalidad del músculo con la definición del polo inferior, y es, en mi opinión, el más versátil en la mayoría de los casos.
Elegir bien el plano de colocación es lo que garantiza que el implante no se note, sino que se perciba como parte del cuerpo.
La colocación precisa del implante junto a la preservación de los tejidos permite obtener resultados de apariencia muy natural, tanto en la forma como en el movimiento del pecho.
En resumen, el mejor implante no es el más grande, ni el más caro, ni el que esté más de moda. Es aquel que se integra con tu anatomía, te hace sentir cómoda y te permite verte y sentirte bien en todas las etapas de tu vida.
Entonces, doctor, ¿el implante mamario lo decide la mujer o su condición física para recibir la prótesis?
«El implante final vendrá en función de lo que nos permita el cuerpo de la paciente buscando el equilibrio con sus deseos.
No queremos una mujer descontenta con un resultado que no esperaba; tampoco unas mamas que no se ajusten a su cuerpo ni se mantengan en el sitio correcto por el paso del tiempo.
En las consultas de la Clínica Imema equilibramos estas dos cuestiones: es uno de los trabajos del cirujano plástico en cirugía de mama… A veces, menos es más«, concluye el Dr. José María Pedraza Abad.
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