Juan Carlos Palomo, enfermero y profesor del Centro Universitario de Enfermería “San Juan de Dios” de Bormujos, Sevilla; y Diego José Géniz, alumno de este centro, firman este artículo en el que ofrecen pautas y recomendaciones para cuidar la alimentación tras los excesos navideños

Cómo cuidar la alimentación tras las fiestas navideñas
EFE/Andrés Cristaldo

por Juan Carlos Palomo y Diego José Géniz

Después de una época de excesos como es la Navidad, en la que disfrutamos de frecuentes y abundantes comidas con familiares y amigos, viene el tiempo ordinario, en el cual retomamos nuestro día a día y cuidar la alimentación es esencial.

Para afrontarlo con los mejores hábitos posibles, y volver al peso que teníamos antes de la cena de Nochebuena, podemos seguir algunos consejos, tales como:

  1. Volver a retomar la actividad física. Lo ideal es no haberla perdido durante las navidades.
  1. Intentar llevar a cabo 5 comidas al día, evitando los periodos de ayunos, que no son beneficiosos.
  1. Incorporar frutas y verduras en la dieta. Disponemos de una gran variedad de hortalizas locales, incorporémoslas en nuestra dieta.
  1. No realizar dietas milagros, NO existen.
  1. Cocinar con vapor, horno o plancha mejor que frito

Una alimentación saludable no deja de ser una herramienta protectora para nuestra salud. La alimentación equilibrada y saludable, nos va a ayudar a protegernos de la malnutrición y de las enfermedades más habituales hoy día, causante de los mayores índices de morbimortalidad: hipertensión y sobrepeso que con dietas ricas en azúcares y grasas con un comportamiento sedentario son responsables de las enfermedades cardiovasculares.

Juan Carlos Palomo/Foto cedida

Vivimos en una sociedad que sigue aumentando la producción y el consumo de alimentos procesados. El nivel de vida que llevamos y el ritmo tan frenético que vivimos cada día, han producido cambios en nuestros hábitos alimenticios.

Según la OMS, los hábitos saludables deben comenzar en los primeros años de vida, y se deben incluir poco a poco en ella, aunque nunca es tarde para incorporar en nuestra vida hábitos saludables y, sobre todo, que perduren en ella.

Debemos adecuar la ingesta calórica a nuestro gasto calórico, y del mismo modo debemos abandonar el uso y abuso de la sal, no superando los 5 gramos al día, y mantener un uso moderado de azúcares, evitando los refinados y los azúcares libres, aquellos que se añaden a los alimentos o que encontramos en zumos o jarabes, es decir los de rápida absorción.

Como ya conocemos, debemos realizar unas cinco comidas al día. Podemos incluir en todas ellas algún tipo de verdura, o realizar tentempiés de fruta fresca o verdura cruda. No olvidemos que es aconsejable comer al menos 400 gramos de verduras y hortalizas al día.

Cuidar la alimentación al cocinar

A la hora de cocinar los alimentos, optar siempre por los métodos más saludables que no nos produzcan alimentos grasos o ricos en azucares.

Utilizar la plancha, hervir los alimentos, cocinar en el horno o al vapor, carnes, pescados o verduras. Al freír los alimentos estamos modificando sus características (eliminamos vitaminas, deshidratamos el producto, aumentamos las grasas y azúcares). Utilizar carnes y pescados magros, evitando el consumo de las grasas saturadas. Podemos quitar la grasa visible de ellas, consumir lácteos desnatados, reemplazar esos alimentos ricos en grasas trans por frutas.

Es muy importante cambiar el uso de la sal como condimento en las comidas y utilizar en su lugar especias o zumos de frutas, como puede ser el de limón.

Evitar poner en la mesa salsas industriales con altos niveles en sal o el consumo de alimentos procesados. La sal es uno de los principales problemas junto con el azúcar a la hora de mantener una vida saludable. Junto a otros hábitos producen un aumento en la población del riesgo de padecer hipertensión arterial, cardiopatías o algún tipo de accidente cerebrovascular. La OMS, junto a sus estados miembros han acordado reducir su consumo un 30 por ciento para 2025.

Diego José Géniz/Foto cedida

Alimentación y salud mental

La alimentación no influye directamente en nuestra salud mental, pero sí es una fuente de preocupación añadida que en personas con ansiedad y depresión pueden influir en su descompensación, dado que la cesta de la alimentación cada vez está más cara. Hacemos recomendaciones sobre alimentación saludable pero no olvidemos que es mas cara que la no saludable (industrial, ultraprocesada…)

Para tener una buena dieta, y unos buenos hábitos, tenemos que invertir un tiempo que en muchas ocasiones no tenemos, pero que si nos paramos a pensar podemos sacar de cualquier momento y a la larga nos generará una calidad de vida superior, y evitaremos grandes problemas relacionados con la alimentación, que se pueden evitar.

Es imprescindible concienciarnos de que una dieta saludable, sana y variada, es el mejor tratamiento para muchas enfermedades. Dediquemos más tiempo a la salud y, sobre todo, a la alimentación.