Instituto Salud Carlos III
Investigadoras trabajan en el Centro Nacional de Microbiología del Instituto Nacional de Salud Carlos III de la localidad madrileña de Majadahonda. EFE/David Fernández

«La pregunta no es si habrá otra pandemia, sino cuándo ocurrirá», artículo de investigadores del Instituto de Salud Carlos III

Cinco investigadoras e investigadores del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) participan en el especial de EFEsalud "Pandemia de covid, 5 años después" con un artículo que responde a la pregunta ¿Habrá otra pandemia?: "El riesgo de una nueva pandemia es real, pero existen maneras de reducir su impacto", afirman.

Los científicos del Instituto de Salud Carlos III que firman este artículo sobre la amenaza de una pandemia son: Isabel Jado, subdirectora de Servicios Aplicados, Formación e Investigación del ISCIII; José Luis Peñalvo, director del Centro Nacional de Epidemiología; y José Miguel Rubio, director del Centro Nacional de Microbiología.

También lo suscriben Inmaculada Casas, responsable del Laboratorio de Referencia e Investigación en Virus Respiratorios, y Juan Emilio Echeverría, investigador científico en la Unidad de Virus Exantemáticos, Parotiditis y Rabia, del Laboratorio de Referencia e Investigación en Enfermedades Víricas Inmunoprevenibles, ambos del Centro Nacional de Microbiología.

Los cinco expertos del Instituto de Salud Carlos III consideran que la clave ante una nueva pandemia «está en actuar antes del próximo brote» y aseguran que la ciencia ha demostrado que, «con preparación, inversión en investigación y cooperación internacional, es posible controlar las enfermedades antes de que se conviertan en crisis globales».

«La pregunta no es si habrá otra pandemia, sino cuándo ocurrirá»

  • Isabel Jado, subdirectora de Servicios Aplicados, Formación e Investigación del ISCIII. Exdirectora del Centro Nacional de Microbiología, ISCIII.
  • José Luis Peñalvo, director del Centro Nacional de Epidemiología del ISCIII.
  • José Miguel Rubio, director del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII.
  • Inmaculada Casas, responsable del Laboratorio de Referencia e Investigación en Virus Respiratorios. Centro Nacional de Microbiología, ISCIII.
  • Juan Emilio Echeverría, investigador científico en la Unidad de Virus Exantemáticos, Parotiditis y Rabia, del Laboratorio de Referencia e Investigación en Enfermedades Víricas Inmunoprevenibles. Centro Nacional de Microbiología, ISCIII.

A lo largo de la historia, la humanidad ha enfrentado brotes de enfermedades que han transformado sociedades, desde la peste negra o la gripe de 1918 hasta la pandemia de covid-19. En gran medida, gracias a la capacidad reactiva de la ciencia frente a emergencias, hoy comprendemos mejor cómo surgen estos eventos y como combatirlos.

Desde el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) aportamos investigación propia, financiación, formación, asesoría y servicios científico-técnicos para ayudar a que la ciencia mejore la salud de las personas en estos y otros eventos de salud pública.

La pandemia de covid-19 nos ha enfrentado a nuevos escenarios y nos ha impulsado a responder. Desde la capacidad de desarrollar vacunas en tiempo récord, como las basadas en ARNm, a la creciente colaboración entre instituciones públicas, académicas y empresariales, impulsadas por el intercambio de datos microbiológicos y clínicos, pasando por el fortalecimiento de los sistemas de vigilancia de salud pública y el conocimiento epidemiológico para predecir la evolución de los contagios o la identificación de poblaciones vulnerables.

instituto salud carlo III
Isabel Jado, subdirectora de Servicios Aplicados, Formación e Investigación del ISCIII. Exdirectora del Centro Nacional de Microbiología, Foto cedida por el ISCIII

Con todo ello, cinco años después de que apareciera la covid-19, nos hemos situado en un escenario más optimista frente a una futura pandemia.

En España y Europa, como en el resto del mundo, se han intensificado los esfuerzos entre los distintos actores de la salud pública para delinear una estrategia robusta de preparación ante futuras pandemias.

El ISCIII ha tenido un papel muy relevante durante la pandemia (ver el informe ‘El ISCIII y la COVID-19’), aportando conocimiento, experiencia y recursos, y siendo protagonista en iniciativas tan relevantes como el estudio de seroprevalencia ENE-COVID y el ensayo CombiVacs sobre vacunas, por citar sólo dos ejemplos.

Sin embargo, a pesar del conocimiento adquirido y de las muchas lecciones aprendidas durante la pandemia de covid-19, nuestra sociedad sigue siendo vulnerable, ya que siempre existe un riesgo real de tener que afrontar nuevas crisis pandémicas.

Instituto salud Carlos III
José Luis Peñalvo, director del Centro Nacional de Epidemiología. Foto cedida por ISCIII

Salud humana, animal y ambiental: One Health

El principal factor que determina el riesgo de una futura pandemia es la cambiante relación entre los seres humanos y el medio ambiente. La mayoría de las enfermedades infecciosas virales que han afectado en grandes números o gravedad al ser humano tienen origen zoonótico.

Ejemplos de ello son el virus del Ébola, el VIH y, probablemente, el reciente coronavirus SARS-CoV-2, que en algún momento dieron el salto interespecie desde los animales.

El inicio de la convivencia estrecha con los animales a través de su domesticación en el Neolítico fue probablemente un punto de inflexión en la frecuencia de estos eventos.

Actualmente, fenómenos como la expansión urbana acelerada y desordenada, la deforestación, o el comercio ilegal de especies exóticas, entre muchos otros, contribuyen al acercamiento de la población humana a los animales silvestres, aumentando la posibilidad de exposición a esos virus ‘exóticos’ para el ser humano, y que por lo tanto presentan un riesgo pandémico.

En este contexto, el cambio climático inducido por la actividad humana desempeña un papel clave. A corto plazo, el aumento de las temperaturas altera el equilibrio de los ecosistemas, facilitando la transmisión de virus entre especies.

Los cambios de distribución geográfica de los reservorios, de los vectores y de los hospedadores intermediarios de virus, facilitan el contacto con poblaciones humanas susceptibles y que antes no estaban expuestas a ellos.

Instituto Salud Carlos III
José Miguel Rubio, director del Centro Nacional de Microbiología. Foto cedida ISCIII

Por otra parte, el aumento de la frecuencia de fenómenos climáticos extremos asociados al cambio climático causa crisis humanitarias, que son el escenario perfecto para el origen y propagación de nuevas enfermedades emergentes que pueden derivar en pandemias.

A medio y largo plazo, la desaparición permanente del permafrost -capas de suelo congeladas durante largos periodos de tiempo- podría liberar microorganismos inactivos durante miles de años, algunos nuevos e impredecibles y otros conocidos, dando lugar a brotes de enfermedades ya controladas e incluso otros resistentes a antimicrobianos (antivirales y antibióticos).

El riesgo de que un virus o bacteria resistente se vuelva altamente contagioso, desencadenando una crisis sanitaria sin tratamientos eficaces disponibles, es real.

Por todo ello, la prevención de nuevas pandemias solo puede concebirse desde la perspectiva de una sola salud (One Health), un concepto que aúna la visión de la salud humana, animal y ambiental.

La globalización ha acelerado el desplazamiento de personas y bienes a nivel mundial, facilitando la propagación de microrganismos patógenos. Un virus que emerge en una región remota puede extenderse en cuestión de días debido a los desplazamientos internacionales.

Para mitigar este riesgo, es fundamental el desarrollo de sistemas de alerta temprana, y la cooperación entre países para compartir datos microbiológicos y epidemiológicos en tiempo real. Sin embargo, las tensiones geopolíticas pueden dificultar esta colaboración, lo que subraya la necesidad de acuerdos internacionales sólidos y mecanismos de respuesta coordinados.

Un entorno complejo y multifactorial: hay que ir todos a una

Por otro lado, la irrupción de la secuenciación masiva en la detección y caracterización de nuevos agentes infecciosos y base de la vigilancia genómica, el rápido desarrollo de métodos de diagnóstico rápido de laboratorio, y tecnologías como la inteligencia artificial y el big data, están revolucionando la vigilancia en salud pública.

El análisis de grandes volúmenes de datos permite, por una parte, detectar patrones en la propagación de enfermedades y anticipar posibles brotes y cadenas de carácter epidémico entre humanos y, por otra, conocer con extremada exactitud las características genómicas y biológicas de los posibles virus pandémicos, que en ese momento son la base del diseño y adecuación de las medidas de control.

El desarrollo de plataformas de datos globales facilita la toma de decisiones rápidas y efectivas, mejorando la capacidad de respuesta ante amenazas sanitarias emergentes.

ISCIII centro Nacional Microbiología
Inmaculada Casas, responsable del Laboratorio de Referencia e Investigación en Virus Respiratorios. Centro Nacional de Microbiología. Foto cedida ISCIII

Los aspectos socio-económicos son determinantes de primer orden de la emergencia de un agente infeccioso sobre la población humana. La lucha contra la desigualdad y la pobreza es un elemento esencial para la prevención de nuevas pandemias.

Además de la carga poblacional de una infección de carácter pandémico, un aspecto a menudo subestimado de las pandemias es el impacto de los síndromes post-virales, como el denominado covid persistente, que afecta a millones de personas con síntomas prolongados tras la infección inicial.

La carga de estas secuelas en los sistemas de salud y en la economía es considerable y subraya la importancia de la expansión de la vigilancia post-infección aguda y la investigación en tratamientos y rehabilitación a largo plazo, aún más importante en sociedades con alta carga de comorbilidades, como las europeas.

Este marco ya de por sí complejo se ve debilitado por cuestiones como el posible debilitamiento de instituciones dedicadas a la protección de la salud pública, como la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Durante la pandemia de covid-19, la OMS jugó un papel clave tanto en la comunicación fehaciente de los riesgos a la sociedad, como en la recomendación de las medidas preventivas que se iban implementándo en cada fase, los posibles tratamientos y la necesaria distribución equitativa de las vacunas.

No obstante, la OMS y otros estándares de referencia global en salud, se enfrentan a críticas que debilitan su credibilidad, y a recortes de financiación que ponen en riesgo su capacidad de actuar en futuras emergencias.

Sin una coordinación global efectiva, el control de una nueva pandemia podría ser extremadamente difícil.

En este contexto, el impacto del apoyo gubernamental a las instituciones financiadoras es fundamental para mantener y fortalecer la investigación en vigilancia microbiológica y epidemiológica, el desarrollo de nuevas tecnologías médicas y la investigación traslacional en enfermedades infecciosas.

Centro Microbiologia ISCIII
Juan Emilio Echeverría, investigador científico en la Unidad de Virus Exantemáticos, Parotiditis y Rabia, del Laboratorio de Referencia e Investigación en Enfermedades Víricas Inmunoprevenibles. Centro Nacional de Microbiología. Foto cedida ISCIII

La importancia de contar bien la ciencia

Por último, hay que destacar el negacionismo como otro de los mayores retos en la anticipación y gestión de potenciales pandemias, que surge como rechazo a las evidencias científicas, y la consiguiente propagación de desinformación.

La falta de confianza en la ciencia y en las instituciones de salud pública puede frenar la respuesta a una pandemia, afectando a la adopción de las medidas preventivas y la aceptación de las vacunas.

Por ello, es fundamental invertir en estrategias de comunicación bidireccionales que acerquen el discurso científico a la sociedad, fomenten el pensamiento crítico y generen un diálogo abierto con la ciudadanía.

Revalorizar la labor de la comunidad científica y resaltar su papel esencial en la protección de la salud ciudadana, resulta clave para combatir la desconfianza y las críticas infundadas que pueden surgir ante la incertidumbre inherente a nuevos retos de salud y crisis sanitarias.

En este sentido, el papel de las autoridades científicas y sanitarias, y de organismos que trabajan sobre la ciencia y la salud, como el ISCIII, es muy importante para apoyar una buena comunicación y divulgación de la ciencia.

En el Instituto, como desde todos los actores que luchamos contra la enfermedad y a favor de la salud, hemos podido aprender mucho durante estos últimos cinco años.

En definitiva, el riesgo de una nueva pandemia es real, pero existen maneras de reducir su impacto. La ciencia ha demostrado que, con preparación, inversión en investigación y cooperación internacional, es posible controlar las enfermedades antes de que se conviertan en crisis globales. La clave está en actuar antes del próximo brote.

efe especial covid19 pandemia

Etiquetas

Artículos relacionados